Cultura y sociedad

José Martí y el amor II

Por Sandra Mustelier Ayala

Siempre había estado enamorada de él. Lo admito.  Desde que mami me lo presentó por su obra, me la bebí letra a letra, en mi Edad de Oro. Quedé prendada de su decir poético.  Leerle, marcó mi andar por la vida. Aún sigo diciendo como Pilar: “Oh! Toma, toma los míos, yo tengo más en mi casa” -aunque no tenga más-. En el  sistema de enseñanza nuestra debiéramos enseñar a pensar, amar y actuar mediante clásicos de la raigambre Martí o Herminio Almendros.

Martí fue un amantísimo ser humano. Se entregaba todo en cada cuartilla. Sentí envidia sana y pena inmensa por la bella guatemalteca que con diecisiete años, se enamoró de aquel joven maestro de Literatura e Historia de la Filosofía, en la Academia de Niñas de Centroamérica, en 1877. El maestro José Martí jugaba ajedrez con el padre de María García Granados, el  Ex Presidente General Miguel García; a veces, escuchaba a la joven tocar el piano. A María le creció una verdadera pasión en su interior por Martí. “Caballero ante todo (…) Su papel se limitó a tratarla como amigo, y fue separándose poco a poco para que María comprendiese que no debía entregarse al sentimiento que la dominaba, pues por más que él reconociese sus merecimientos, como los reconocía, y que simpatizase con ella, no podría corresponder a su pasión.” Nos dice Izaguirre.  http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/marti/vida/1877.htm

Sin embargo,  la llama del amor aunque platónico, ardía con fuerza inusitada en María. Hondísimo fue su pesar, insoportable, al saber que su amado Martí regresaba a México a casarse con su “prometida”, Carmen Zayas Bazán. ¡Total!, para que la camagüeyana no lo amara, ni lo valorara, ni lo acompañara en su lucha sin descanso por la independencia de Cuba.  "Carmen no comparte mi devoción a mis tareas de hoy, pero compensa estas pequeñas injusticias con su cariño siempre tierno y con una exquisita consagración a esta delicada criatura que nuestra buena fortuna nos dio por hijo… Regaño a Carmen porque ha dejado de ser mi mujer para ser su madre”. http://www.camagueyanos.com/quienes/camagueyanos/carmen_zayas.html

Cuando  José se arrepintió, de no haber correspondido a María, ya era demasiado tarde. “Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí”.

Solo quedó  aquel poema  que la inmortalizó:

“Entró de noche en el río,

La sacó muerta el doctor

Dicen que murió de frío

Yo sé que murió de amor” (Estrofa de La Niña de Guatemala)

Una tercera mujer robó el amor de Martí: Carmen Miyares Peoli. Fue Carmen Mantilla –apellido de su esposo, "el alma gemela que tanto soñara Martí, ya que contribuyó al empeño más caro de su vida, la libertad de Cuba", como afirma  Valdés Galarraga. Conociendo la oposición de Martí contra el adulterio  -“El ilícito amor, inexorable monstruo, se nutre de las entrañas que lo albergan. Acorralado y escondido se torna en lo exterior en inexplicable furia, en irracionales excesos de alegría o de pena. Pervierte y perturba.- Anonada y envilece”- me resisto a creer de relaciones maritales entre ellos –por lo menos en vida de su esposo Don Manuel Mantilla-, ni tampoco que María Mantilla fuera hija de Martí. Fue su ahijada,  depositó en ella el más tierno amor.

Pero…, yo no supe cuánto lo amaba hasta que un día, escudriñando en el Tomo 21, de las Obras Completas, encontré algo inusitado.  ¡Era un texto genial! La guía que Martí nos daba para mantener viva la llama del amor en las relaciones de pareja. Por eso, cada vez que lo declamo: lo vivo, lo gozo. Y hoy, en que la sección CULTURA Y SOCIEDAD cumple su primer aniversario agradezco, con este texto, la oportunidad y la confianza profesional depositada por el Dr. Carlos Salcedo, el Sr. Fausto Rosario y a Juan Cortés ¡Gracias! Sobre todo, llegue el humilde agradecimiento a mis fieles lectores que son esencia e impulso. En  esta comunión de almas, nacida por la magia de las palabras, los sentimientos compartidos y la convicción de que una mejor sociedad es posible: brindemos  con este  Testamento Martiano del Amor:

“Sucede casi siempre que las relaciones que el amor comenzó,-concluyen por no tener más lazo de unión que el del deber.- ¿Es que la satisfacción del amor mata el amor?-No! Es que el amor es avaricioso, insaciable, activo: es que no se contenta con los sacrificios hechos si no con los que se hacen-es que es una gran fuerza inquieta, que requiere grandes alimentos diarios, es que el único apetito que no se sacia nunca. No es que anhele cuerpo que lo sacie: es que sólo la solicitud incesante, tierna; visible y sensible, lo alimenta.-Creen las mujeres con error, y creen los hombres, que una vez dada la gran prenda, la prenda del cuerpo; el beso sacudidor-todo está dado, y todo conseguido. ¡Oh! ¡No! El alma es espíritu, J se escapa de las redes de carne:-es necesario conquistarla con espíritu.- Un beso presente desarruga una frente que no basta a desarrugar el calor entibiado do muy amantes besos anteriores.-Ni amante ni amada han de dejar que la falta de frecuencia de mutuas solicitudes, reveladoras de constantes pensamientos-haga sentir la necesidad al alma siempre ardiente del alimento de que vive, y la empujan a buscarlo, o la proponen para aceptarlo, si los asares de la vida se la ofrecen.-Las atenciones amorosas que se dan son un cuerpo de resistencia que se hace en el alma del ser amado contra la invasión del amor ajeno.-Compensación inteligente,-premio sabroso-dulcísimo trabajo! dando a otro ventura, fabricamos la nuestra.-Siendo tiernos, elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros-Y sin pan se vive:- sin amor-i no !-No ha de desperdiciarse ocasión alguna de consolar toda tristeza, de acariciar la frente mustia, de encender la mirada lánguida, de estrechar una mano caliente de amor. -Perpetua obra, obra de todo instante es la ternura.- Si no, el amor no satisfecho busca empleo!- Hay una palabra que da idea de toda la táctica de amor: rocío-goteo.--Que haya siempre una perla en la hoja verde:-Una palabra en el oído, una mirada meciente en nuestros ojos;-en nuestra frente, un beso húmedo.- El que así no ame, no será jamás amado. Caerá y volverá a caer, y clamará desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo.-

http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/marti/Vol21.pdf

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