Coyuntura/Mundo

Jatubey, temprana víctima del daño ambiental, 1978

Por Ramón Arturo Guerrero

La Jaiba, Jatubey, Palero Arriba y Palero Abajo son cuatro pequeñas comunidades rurales del municipio de Bonao, provincia Monseñor Nouel,  asentadas en las orillas del río Jatubey, que cruza la autopista Duarte 11 kilómetros al oeste de la ciudad de Bonao. El rio Jatubey es un rio de montaña afluente del rio Jima, que actualmente alimenta la presa de Rincón y es a su vez afluente del Yuna, el más caudaloso del país. Topográficamente, estas comunidades están situadas al pie de la cordillera Central.

Antes de que el tema ambiental alcanzara la categoría que tiene en  los medios de comunicación y la cultura popular a escala mundial, Jatubey, que es el nombre general de estas comunidades, ya sufría las consecuencias de daños a su entorno que trastornaron completamente la normal existencia de sus habitantes.

A comienzos del año 1978, mientras la colectividad nacional se hallaba absorta en el histórico proceso electoral que pondría fin al régimen  de Joaquín Balaguer, los líderes comunitarios de Jatubey estaban ocupados en  recolectar  suficiente dinero para colocar un anuncio en el diario de circulación nacional El Caribe, y que por fin se publicó  en la edición del 22 de febrero de ese año. El contenido del anuncio pagado era  una carta firmada por 12 aso­ciaciones de agricultores agrupadas en la  Federación Campesina de Sabana del Puerto, Bonao, en la que solicitaban al Gobierno una solución urgente y definitiva para la situación de 133 familias que estaban perdiendo sustierras  y sus viviendas arrasadas por las frecuentes crecidas del río Jatubey.

Trascendió que du­rante más de 25 años estas cuatro comunidades campesinas estaban viviendo en zozobra, amenazadas por los desbordamientos del río sin encontrar hasta aquella fecha  una salida a sussufrimientos.

Todo comenzó cuando a finales de los años `40 o comienzos de los `50 el Gobierno decidió construir una carretera que enlazara la carretera Duarte con el valle superior  de Constanza. En la memoria de la comunidad se transmite una leyenda, que me relataron, según la cual  al dictador  Trujillo alguien le advirtió de las  posibles  consecuencias que podrían derivarse de trazar  una carretera por ese lugar y, sin embargo, algunos ingenie­ros le habría dicho  al “Jefe” que la obra se podía hacer sin ningún peligro.

Para la construcción de la vía fue necesario realizar cortes en las montañas  y desmontes en las proximidades de la cabecera del río Jatubey, cordillera arriba. Ello provocó en su momento  derrumbes y el arrastre cuesta  abajo de grandes cantidades de piedras, grava y arena. Este amontona­miento de material rocoso, a lo largo de los años, ha hecho desa­parecer el cauce natural del río, quedando las casas y las parcelas cada vez más bajas con relación al nivel del río; al más pequeño aguacero el agua,   como no encuentra cauce,  "se riega"  por toda la zona.

El problema se ha agudizado con las sucesivas reconstrucciones  de la carretera,  lo que ha  hecho caer mayores cantidades de material rocoso. Algunos de los afectados con posibilidades económicas  comenza­ron a visitar las oficinas de Obras Publicas y el Instituto de Recursos Hidráulicos (Indrhi) en la  capital para reclamar una solución. Nada se obtuvo con estas diligencias aisladas. Gracias al desarrollo del movimiento organizativo en la zona, se abrieron mejores perspectivas para que la comunidad hiciera llegar su problema a las autoridades.

Los campesinos demandaban en su carta:

“Que el señor Presidente de la Republica ordene a la Secretaria de Obras Publicas y al Indrhi que se pon­gan de acuerdo sobre cómo solucionar este problema que nos agobia.Que los trabajos que se realicen cubran los cinco kilómetros que, aproximadamente, tiene el río Jatubey. Esto debe hacerse de manera planificada, pues, la segu­ridad y el sustento de nuestras familias merecen una solución definitiva al problema.Nosotros no pedimos que se nos paguen los daños causados por el río ni que se nos busque otro medio de vida, que es lo que merecemos. Solamente pedimos un corte rápido y efectivo al problema para que todas las comunidades afectadas no se conviertan en los próximos meses o años en playas del río Jatubey”

El 4 de marzo siguiente se informaba  en todos los periódicos que el director delIndrhi, el secretario de Estado de Obras Publicas y varios funcionarios de alto nivel  habían visitado el río Jatubey en atención a los reclamos de los campesinos y que pronta­mente se pondrían en marcha los trabajos necesarios para solucionar el problema. Poco después, se observó maquinaria trabajando en el reencauzamiento del travieso rio.

Mi compañera del Centro de Promoción Campesina de la diócesis de la Vega Mildred Dolores Mata, trabajadora social, había observado directamente la situación y tomado nota de las necesidades de estos campesinos, en sucesivas visitas  a la zona, y se lo comunicó al Equipo de Promoción de la diócesis, del cual yo formaba parte.

A comienzos de marzo de 1978 yo estuve allí junto con mi compañera del Centro de Promoción la hermana dominica Anette (Anita) Sinagra. Escuchamos de la propia boca de los residentes la historia de estas comunidades, constatamos la situación y escribí un pequeño reportaje que apareció en la revista católica de circulación nacional Amigo del Hogar de abril de 1978. Queríamos contribuir a amplificar la voz de estos campesinos agobiados por las consecuencias de una obra, en este caso una carretera, que beneficiaba alapoblación  en general pero los aplastaba a ellos. Un caso común en el mundo entero. Se explotan minas, se abren urbanizaciones, carreteras, túneles, pozos petroleros; se construyen aeropuertos,  presas, canales y puentes para impulsar “el progreso”, “el desarrollo”, sin tomar en cuenta a las comunidades y personas individuales necesariamente afectadas. No hay ninguna obra de importancia construida en medio del desierto del Sahara, el polo norte o el centro del océano Pacifico; todas desplazan o afectan gente en mayor o menor medida.

Los campesinos nos repitieron las pérdidas económicas que tenían registradas:

Comunidad de  La Jaiba:118 tareas convertidas en playas de arena y grava; 95 tareas de café y 75 tareas de pastos que se están volviendo playa porque se inundan tan pronto llueve y el rio se desborda. Dos casas destruidas y 21 casas que se inundan.

Comunidad de  Palero Abajo: 388 tareas de frutos menores se están volviendo playa por las inundaciones, igual que 36 tareas de café y 71 tareas de pastos; 28 casas se inundan.

Comunidad de  Palero Arriba:187  tareas de frutos menores y 149  tareas de café se están volviendo playa; 1,110 tareas de pastos y 720 tareas de frutos menores arrasadas por la arena y la grava;  29 casas se afectan con las inundaciones.

Comunidad de  Jatubey:200 tareas de café, arroz y plátanos convertidas en playa. Además 361 tareas casi convertidas en playa, de ellas 130 eran de arroz y 30 de café y frutos menores; tres casas afectadas.

Si el patrimonio de una familia rural lo forman  14 tareas de café, 12 tareas donde pastan cuatro vacas,  y un conuco de 10 tareas, y las pierden porque un rio se desvió de su cauce y dejó estos terrenos inservibles además de anegarle su vivienda; esa familia lo perdió todo. Ahí es donde está el drama. Es diferente al caso de un trabajador urbano que pierde su empleo, pero le queda la esperanza de que hay miles de puestos y podrá conseguir uno más tarde o más temprano. Además,cuenta con el Gobierno para pedirle comida, medicinas  u otra  ayuda. En el campo el Gobierno no reparte nada, pues hay pocos votos y no funcionan  medios de comunicación que amplifiquen sus acciones.

¿Terminó en 1978 el viacrucis de los habitantes de Jatubey? No, porque el Jatubey es un poderoso rio de montaña; su curso es breve pero con un  poder hidráulico tremendo que era contenido y regulado por su cauce natural protegido por las raíces y ramas de la densa arboleda circundante. Al remover la tierra y la arboleda todo ese volumen de agua quedó sin cauce. Se podrá remover la arena y la grava montaña abajo, pero el problema seguirá. Saltemos 34 años exactos, llegando a 2012,  y repasemos la prensa de  abril a octubre  de ese año para ver qué ha pasado con Jatubey y la autopista Duarte:

El Nacional,  9 de abril de 2012. Obras Públicas repara puente del ríoJatubey.

Hoy, 9 de abril de 2012. Siguen trabajos de reparación del puente sobre rio Jatubey.

Jatubey 2012

Listín Diario, 2 de agosto de 2012. Obras Públicas inicia demolición del puente Jatubey en la autopista Duarte. Brigadas del Ministerio de Obras Públicas iniciaron este jueves los trabajos de demolición del puente Jatubey, ubicado en el kilómetro 10 de la autopista Duarte, paraje Sabana del Puerto en este municipio.

Diario Libre, 16 de octubre de 2012. El Ministerio de Obras Públicas dejó abierto el tránsito este martes del puente Jatubey, en la Autopista Duarte, entre Bonao y La Vega, el cual fue demolido  hace varios meses, luego que una de sus bases cediera ante la crecida de la fuente acuífera. El nuevo puente fue recibido por el ministro Gonzalo Castillo, de parte del ingeniero Manuel Estrella.

El Caribe, 17 de octubre de 2012. El puente Jatubey ya está en servicio.

Leonel Fernández, presidente de la República; Danilo Medina, presidente de la República y Gonzalo Castillo, ministro de Obras Públicas, no habían nacido cuando el Gobierno autorizó construir la carretera de Constanza, que conllevó la alteración del cauce del rio Jatubey, con las consecuencias que acabamos ver y que, presumimos, no han terminado. A ellos les tocó afrontar la urgente solución al puente de Jatubey. Así son los daños al ambiente, se traspasan de una generación a otra, hasta que se apliquen los remedios definitivoscorrespondientes.

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