La inducción a los docentes de nuevo ingreso presenta una gran oportunidad para adquirir su primera experiencia en el aula, ya que no sabe cómo van a iniciar sus primeros días, en la mayoría de los casos son docentes que, aunque tengan algunas experiencias no indica que tengan pedagogía porque no han estudiado educación.

Las instituciones universitarias entienden por inducción cuando le dicen a un docente recién ingresado al aula dándole una breve información. La inducción va más allá de una breve información, el docente de nuevo ingreso vas acompañado por un docente con experiencia llamado tutor o mentor que le va a orientar en cuanto a las necesidades que presente y se le va trabajando de acuerdo a los hallazgos.

La inducción al profesional docente del nivel superior representa una oportunidad privilegiada para instalar posibles innovaciones pedagógicas que trae el docente de nuevo ingreso, aprovechar las competencias que trae consigo representaría una parte significativa a la institución que le acoja.

La inducción a la enseñanza es el período de tiempo que abarca los primeros años de enseñanza, en los cuales los profesores han de realizar la transición de información desde estudiantes a profesores. Es un período de tensiones y aprendizajes y durante el cual los profesores de nuevo ingreso deben adquirir conocimiento profesional además de conseguir mantener un cierto equilibrio personal.

Según Vaillant (2009), debido a la escasez de mecanismos para la inducción docente en América Latina y el Caribe, habitualmente los/las docentes tienen que asumir sus responsabilidades de enseñar y manejar el ambiente educativo, con muy poca experiencia práctica y apoyo para llevar a cabo la tarea encomendada. No obstante, Vezub y Alliaud, (2012) esta situación ha comenzado a cambiar en países como Chile, Argentina, Ecuador, Uruguay y Jamaica, donde se implementan programas de inducción de los/las docentes de nuevo ingreso.

El acompañamiento es también un sistema de servicio destinado ofrecer asesoría planificada, interactiva y respetuosa orientada a la mejora de la calidad de los aprendizajes de los estudiantes, del desempeño docente y de la gestión de la universidad.

El compromiso del docente universitario frente a sus alumnos trasciende lo que pretende enseñar. Hay que ver la docencia sin muros en las aulas. La enseñanza-aprendizaje es una actividad conjuntamente de interacción tanto el profesor como el estudiante y nos ayuda a la construcción del conocimiento.

Los profesores enseñan de acuerdo las competencias adquiridas tanto por lo que saben cómo por lo que son. Esta vieja sentencia pedagógica ha recibido escasa atención en el contexto universitario. Se diría que la dimensión personal del profesorado desaparece o se hace invisible en el ejercicio profesional. Lo que uno mismo es, siente o vive, las expectativas con las que desarrolla su trabajo se desconsideran como variables que pudieran afectar la calidad de la enseñanza. Pero parece claro que no es así y que buena parte de nuestra capacidad de influencia en los estudiantes se deriva, precisamente, de lo que somos como personas, de nuestra forma de presentarnos, de nuestras modalidades de relación con ellos.

Ser profesor universitario es un conjunto solidario de competencias, una de ellas es ser “un ejemplo” en lo profesional, en lo ético, en lo moral y en lo social. A la larga, como indica es más importante el cómo somos nosotros que lo que podamos explicar en clase y que los alumnos pueden, quizás, terminar olvidando.

En ocasiones he tenido la oportunidad de revisar el programa de inducción de otras instituciones a nivel superior y los contenidos son muy distante de la realidad, por lo que entiendo que al igual que MINERD el MESCyT debe proporcionar un programa inducción o exigirles a las universidades por lo menos algunos criterio para realizar el programa con las exigencias que amerita.

No solo una maestría o especialidad sino un programa de inducción con el rigor que amerita en este sentido. Ya que no todos los docentes que entran a las universidades desconocen lo que es pedagogía y no tienen conocimiento de lo que es la didáctica.

Hay grandes desafíos en la docencia universitaria. El informe Calidad de la educación superior en República Dominicana y establece que la baja formación pedagógica y científica de los profesores en nuestro sistema educativo constituye uno de los problemas de mayor prioridad para las instituciones de educación superior los docentes de la enseñanza superior son parte de una profesión que requiere conocimientos especializados, capacidades específicas y competencias pedagógicas.

Son muchas las exigencias que se señalan para ser un docente universitario con las competencias ideales. De lo que estamos seguro es que, en la actualidad, el docente no debe seguir impartiendo docencia y aprendiendo por ensayo ni error. Es por ello que el profesor universitario está obligado a tener estudios en las siguientes vertientes: maestría o doctorado en el campo disciplinario que enseña y además en docencia universitaria y la inducción, en sentido general y, preferiblemente, con una concentración en el desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje de la disciplina profesional que enseña, pues las estrategias para enseñar.

Si aplicamos las competencias necesarias en la docencia universitaria (entre el saber, saber hacer, saber ser humano y saber estar en sociedad) como una profesión, llena de valores morales, ética y compromiso social, tendremos profesionales de calidad, y la investigación y la innovación del discente se verán fortalecidas marcando el anhelado desarrollo de nuestro terruño.

Por consiguiente, es imprescindible que (las personas que ejercen la docencia universitaria) estén satisfechas con sus niveles salariales, las perspectivas de promoción y el tratamiento, por el reto intelectual de la investigación, el placer de la enseñanza y la calidad emocional de las comunidades de práctica en las que trabajan.