Soluciones

Iglesias, ¿más privatizaciones?

Por Fernando Mangual

Siempre hemos planteado que si las autoridades que administran el sistema educativo dominicano están interesados en mejorar su calidad y utilidad sencillamente deben copiar el procedimiento educativo que aplican las congregaciones Salesiana y Jesuita.

Quien suscribe fue un indigente. A los 10 años, analfabeto, llegué al Oratorio Don Bosco en Santo Domingo dirigido por el reverendo Ernesto Buzón. Quería ser pelotero y allí se practicaban varios deportes, entre otras recreaciones. Al Oratorio asistían más de 500 jóvenes en adición a los alumnos del colegio. Los Salesianos educan para lograr ciudadanos capaces, honestos, solidarios y responsables. Para obtener ese propósito aplican un método integrado por las siguientes políticas: deporte, asistencia social selectiva, educación útil y ética-religiosa.

Realizan seguimiento al comportamiento, lo que permite conocer la capacidad e inclinación de cada quien. En sexto y octavo curso inician, sin presiones, las sugerencias y estímulos materiales (becas, medias becas, posibilidades de empleo, etc.) para que los seleccionados decidan por si mismos prepararse en: carpintería, ebanistería, mecánica, música, barbería, etc. A los jóvenes con mayor aprovechamiento escolar se les estimula para que prosigan sus estudios formales en la búsqueda de una profesión universitaria. La educación en oficios o universitaria es el principal pilar para salir de la pobreza. Este método fue el que me permitió salir de la indigencia.

En nuestra confederación Proyecto de Nación (PROYECTA) opinamos que algunos de los problemas, como por ejemplo la Inseguridad Pública, se resuelven disminuyendo la pobreza causada por las desigualdades. Para lograr ese propósito es conveniente ejecutar un plan de desarrollo complementado con una estrategia de reducción de la pobreza con la participación de las iglesias que ejecutan programas sociales.

En este sentido PROYECTA recomienda Programas Compartidos entre el Estado y las iglesias. El gobierno formula, financia y realiza el seguimiento a las ejecuciones, mientras que las iglesias participan en las formulaciones y ejecutan. Es conveniente aclarar que las instituciones gubernamentales con funciones sociales pueden implementar sus programas de forma compartida o unilateral.

El Estado, llevando a cabo su estrategia para reducir la pobreza, establece objetivos y metas anuales. Los tipos de programas de las iglesias o de otras entidades de la sociedad civil que financiará son aquellos que cumplan con las metas programadas. Los gobiernos realizan el financiamiento vía el gasto público anual. Evalúan anualmente los programas que se ejecutan para determinar si deben proseguir financiándolos o no.

En esta vertiente planificadora y fundamentado en que las iglesias realizan muchas acciones que satisfacen necesidades de pobres, el señor Porfirio de Jesús López Nieto propone un anteproyecto de ley que plantea que entre el 5-10% de Impuestos sobre la Rentas anuales se transfieran a las iglesias para que financien sus actividades de bien social. Esta iniciativa parece similar a la descrita por Proyecta pero es muy distinta debido a que esta propuesta intenta transferir los recursos públicos a las iglesias con absoluta autonomía en la administración de los mismos sin ninguna participación del Estado, la única “función Estatal” es suministrar los recursos. Las iglesias destinarán los mismos a los programas que estimen prioritarios. Sin embargo, priorizar con recursos públicos es función del Estado que debe ser cumplida por los gobiernos. Esta iniciativa de López Nieto es similar a las privatizaciones y capitalización. En ese sentido tenemos experiencias terribles con CORDE, CEA, CDE, aeropuertos, entre otros.

La democracia, a través de la constitución y las leyes, establece el conjunto de libertades de los ciudadanos, crea el Estado (entidad con los poderes y funciones correspondientes a esas libertades) y la sociedad civil, incluyendo las iglesias, elige los gobiernos para que vía la gestión pública cumplan con satisfacer las libertades ciudadanas. Las iglesias pueden colaborar en el cumplimento de estas funcione estatales pero no sustituir a los gobiernos. 

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