• 1. Minibiografía. Elenita Santos nació, según lo documentó mi finado amigo Jesús Torres Tejeda en su libro Fichero artístico dominicano, t. I (Santo Domingo: Intergrafic, 1996, p. 341) con “el nombre real de Gilén Nazir Cabalén”, en Santo Domingo, el 14 de abril de 1933. Gilén es, en árabe, idioma de los sirios, libaneses y palestinos, el equivalente cristiano de Elena, madre de Constantino, creador del cristianismo y según la leyenda, enviada del emperador a los territorios que en aquella época pertenecían a Palestina a visitar los santos lugares y la tumba de Cristo. Otros biógrafos anónimos que subieron el dato a Wikipedia aseguran que nació en la sección Juan López, de Moca, en la misma fecha que aporta Torres Tejeda. Según el biógrafo, la familia de Elenita Santos afinca sus raíces en Palestina. Y las raíces de los sirios, palestinos y libaneses han sido ya trabajadas por Orlando Inoa y otros investigadores de las migraciones hacia la República Dominicana desde finales de siglo XIX hasta la era de Trujillo, inclusive. Quienes deseen ahondar más en la vida y la calidad artística de Elenita Santos, que consulten el Fichero ya citado.
  • 2. Mi propósito no es lo biográfico de Rayito de Sol, como la bautizó su presentador “exclusivo” en las mañanas o en las noches en la Voz del Yuna y La Voz Dominicana, Ramón Rivera Batista, uno de los locutores estrellas del Palacio Radiotelevisor, quien casi siempre se presentada o se despedía en los programas que animaba con los escuetos apellidos Rivera Batista. Mi propósito es solo de encomio de la calidad de voz y de la personalidad humana de Elenita Santos en razón de mi admiración por esta artista desde que la oí cantar por primera vez en La Voz Dominicana a mitad de los años 1950 y luego de tratarla brevemente en los meses de septiembre-octubre de 1963, luego del golpe de Estado en contra de Juan Bosch, cuando solicité mi traslado a la estafeta de correos de la avenida San Martín. Tenía 22 años y cursaba el tercero de bachillerato en el liceo nocturno Eugenio María de Hostos. Lo cuento en mi libro Memorias contra el olvido, pero esas fueron cosas de muchacho sin experiencia política, pues mi compañero de la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER), Nelson Morales, quien junto conmigo publicábamos Clarín Estudiantil, periódico de ese grupo estudiantil en el local del 1J4 en su local de la calle El Conde esquina Hostos, me encontró el día del golpe por la calle Braulio Álvarez y me dijo: –¿Qué haces por aquí? Y le contesté: –Vine a observar la reacción de los barrios altos ante el golpe. Y me dijo: –Escóndete, que la Policía está persiguiendo a todos los dirigentes estudiantiles. Supuse que Nelson Morales anda en la misma gestión que yo, pero por encargado del partido. No le volví a ver desde aquel día hasta hoy. Después supe que se había marchado a Puerto Rico después de la guerra de Abril de 1965. Luego de la recomendación de Nelson me mudé por unos días en casa de mi hermana en la calle Monte Cristi, pero luego reflexioné que la Policía no se metía con gente sin significación política y que, si hubiese sido cierta la advertencia de Nelson, me hubiesen atrapado en la estafeta del correo de la San Martín.

  • 3. Fue en ese contexto cuando conocí a Elenita Santos, quien frecuentaba mucho esa estafeta de correos en busca de cartas certificadas que recibía de México, donde había residido por un tiempo y hasta había contraído matrimonio. Ella iba al correo a responder las cartas que recibía de México y ahí entablamos esa relación entre el admirador de la cantante y la intérprete misma. También entablé ese mismo tipo de relación con Bruno Pimentel, también locutor de La Voz Dominicana, que había cambiado de nombre, si no yerro, a Radio Santo Domingo, y vecino de la estafeta del correo, porque tenía su bufete de abogado al lado. En ese mes que pasé en la estafeta de correos de la San Martín conocí a muchos de los artistas que iban a depositar cartas a esa oficina, pero a casi sesenta años de aquellos acontecimientos, apenas si recuerdo entre brumas los nombres de algunos, hombres y mujeres.
  • 4. Y, como homenaje a aquel recuerdo grato de la gran artista Elenita Santos, va esta remembranza con la transcripción de tres de las interpretaciones que más me impactaron de aquella voz cálida y empática. La primera de ellas es la famosa salve “Son mentiras de ella”, que configura lo que los sicólogos y siquiatras llaman una mala elección de pareja, pero al igual que el tercer tema, “Aquella noche de abril” plantea, antes de que irrumpiera en el país el feminismo y sus reivindicaciones, la situación de la madre soltera y su condena por la sociedad y el desprecio de los familiares del hombre que la abandonó al nacer el hijo. Y la segunda interpretación plantea, sin cambios en las imágenes ideológicas, el tema del amor pasional que afinca sus raíces en el romanticismo o el modernismo rubendariano cuyos clichés son reproducidos de los trovadores que surgieron en Europa en el siglo XI y que todavía subsisten en la poesía y la música populares. E, incluso, a veces, en la poesía culta identificada con la ideología del lirismo pindárico.

  • 5. He aquí las letras salve “Son mentiras de ella”, de Isidoro Flores, cantada por Elenita Santos, con el coro de las Hermanitas Thelma y Celeste Cruz (cuarto surco del disco compacto Está sellado). También esta salve plantea, mucho antes de la irrupción del feminismo en nuestra sociedad, el descontento de la mujer con el marido borrachón e irresponsable frente al cumplimiento de sus obligaciones familiares: “Mi marido tiene la maña/De beber de noche y de día/No se sabe pa’ donde coge/Ni me deja pa’ la comía./Coro: [Son mentiras de ella/Compa, compai Neno/Yo le justifico/Que yo soy muy bueno.]/Me viene tumbando la puerta/A las cuatro de la mañana/Yo quisiera pegarle un palo/Pa’ quitarle la maña./[Son mentiras de ella/Compa, compai Neno/Yo le justifico/Que yo soy muy bueno.]/Cuando viene, viene borracho/Preguntando por la comía/De un momento se espera, Neno/Que paramos en la alcaldía./[Son mentiras de ella/Compa, compai Neno/Yo le justifico/Que yo soy muy bueno.] Mi oído escuchó paramos”, donde debe decir “paremos”. Pero estos vicios de dicción muy común en el arte popular.
Isidoro Flores
  • 6. La segunda interpretación es el bolero de Enrique Fábregas, “Está sellado” (primer surco del disco compacto ya citado), cantado por Elenita Santos acompañada de la Súper Orquesta San José, es una canción que la sicología y la siquiatría modernas definen como programación emocional o guion de vida, que no admiten que el destino o el azar intervengan, al no ser sujetos, en las acciones que son exclusiva responsabilidad de los humanos: “Está sellado por el destino/Que tú serás mi compañero/Y que iremos por un camino/Por un camino/Hasta que uno de los se muera/Se muera.//Lo nuestro nunca/Tendrá fronteras/Tendrá fronteras/Tampoco el mar /Tiene barreras/Tiene barreras/Dime entonces /si hay quien impida/Que yo te quieras /Y que también/Me quieras/Iremos juntos,/juntos por la vida/Hasta que el cielo/Otra cosa no decida.//Está sellado por el destino/Que tú serás mi compañero/Y que iremos por un camino/Hasta que uno de los dos/Se muera.//Está sellado por el destino/Que tú serás mi compañero/ que iremos por un camino/Hasta que uno de los dos/Se muera.”
Merengues de las hermanas Cruz
  • 7. La tercera interpretación figura, al igual que las dos antes citadas, en el disco compacto de Elenita Santos titulado Aquella noche de abril (primer surco del disco compacto con el mismo título de la canción citada). He aquí las letras del bolero moruno de Perelo, Montoro y Gómez: “Sin razón toda tu gente, /Toda tu gente/Te apartan de mi querer/Pero tú bajas la frente, /Bajas la frente/Si por las calles me ves [¿ven?]/Porque no tengo caudales/Tú mismo te haces traición/Y me clavas cien puñales/En mitad del corazón.//Por el Santo Crucifijo/Que está puesto en el altar/Dile que yo tengo un hijo/Que es tu retrato cabal.//Que es mi orgullo y mi fortuna,/Que es mi razón de vivir,/Que me lo trajo la luna,/Que me lo trajo la luna/Aquella noche de abril.//Si lo ves, está hecho un hombre,/Está hecho un hombre/Igual que tú de perfil/Pero no sabe tu nombre,/No sabe tu nombre,/Ni me pregunta por ti.//Me hacen falta tus besos/Los tuyos se los di yo/Ya le ha sobrado con eso/Y con la gracia de Dios.//Por el Santo Crucifijo/Que está puesto en el altar/Dile que yo tengo un hijo/Que es tu retrato cabal.//Que es mi orgullo y mi fortuna/Que es mi razón de vivir/Que me lo trajo la luna,/Que me lo trajo la luna,/¡Ay!, aquella noche de abril.” Mi oído vacila en el verso “Si por las calles me ves o Si por las calles me ven. También, muy común en las distintas clases sociales dominicanos acompañar el sustantivo colectivo gente con verbo en plural. Vicio de dicción difícil de erradicar.

¡Salve, reina de la salve dominicana!, Elenita Santos, Rayito de Sol, por tu aporte a la música popular de nuestro país. Salud y larga vida, dondequiera que estés.