Aquí estamos, en la segunda década del siglo 21. Y desde el inicio de nuestra vida republicana, pero especialmente al comenzar la 4ta. década del siglo pasado, una minoría execrable ha mantenido a generaciones de dominicanos sometidos a la pobreza más abyecta, la explotación más despiadada, la tiranía más oprobiosa, la ignorancia más subyugante y la tergiversación más rastrera de todos los valores morales, políticos y económicos sobre los que el Padre de la Patria cimentó la fundación de nuestro país.
Trujillo, Vincho, Euclides Gutiérrez, Balaguer, Bonnelly, Donald Read, Bosch, Guzmán, Majluta, Jorge Blanco, Hipólito, Leonel, Hatuey, Félix Bautista, Danilo, Margarita, Pared Pérez, Wessin, Imbert Barreras, Amable Aristy, Morales Troncoso, López Rodríguez, Agripino Núñez y otros actores de un reparto infame que les han servido de soporte (y cuyos nombres no vale la pena siquiera mencionar, salvo cuando llegue el momento de aplicarles la justicia popular).
¡Estas son las figuras que por 80 años han convertido la conducción del país en una carrera de relevo donde los únicos corredores de siempre se pasan el "palo" del poder cada cierto tiempo, luchando por demostrar quién es mas ágil succionando la teta de la vaca nacional, quién gana el "oro" de la sumisión a poderes foráneos o quién establece el "récord mundial" de construcción de falsedades, sofismas y mentiras que les permitan seguir engañando y expoliando a un pueblo digno de mejor suerte.
Ud. que lee esto, si quiere, absténgase de votar; su voto no va a ayudar a resolver ninguno de los acuciantes problemas que acogotan al país, pues va a elegir entre dos peores
Estas figuras han corrompido tan profundamente las fibras de la tela moral del país, que hasta se dan el lujo de minimizar y cualquierizar la memoria del más digno de los dominicanos y burlarse de héroes más recientes al participar, descaradamente, en ceremonias de recordación y homenaje a mártires de la lucha popular, vilmente asesinados en acciones represivas que ellos aplaudieron, justificaron y apoyaron.
Los mismos nombres, reciclados, ya ni se ocupan de cubrir apariencias o, como decimos popularmente, "allantar" con posiciones ideológicas para cubrir su desnudez moral.
Así, arribamos a la tragicomedia de unas elecciones que violan el principio filosófico de la no contradicción, porque las dos proposiciones que se ofrecen son falsas.
El candidato del PLD es pasajero como de 3ra categoría en el tren electorero que conducen Leonel Fernández y su gavilla, hasta el punto que se puede llegar a pensar que los candidatos oficiales PLDistas son Leonel y Margarita.
La aceptación, por parte de Danilo, de este papel de "segundón" indica que la unidad peledeísta está basada en la consigna de mantenerse en el poder a cualquier precio, como premisa necesaria para alcanzar el objetivo estratégico de la consolidación de la dictadura unipartidaria que se construye.
En estos afanes son ayudados por "personalidades" políticas de viejo accionar anti popular y por los arribistas, lambones y come cheques de toda laya.
Hipólito -ave fénix- Mejía recorre el país rodeado de "activistas" que tienen una "cola" más larga que el cometa Halley, mientras se solaza en exhibir como trofeos las adhesiones de conocidos desfalcadores del erario y no se avergüenza de coquetear, públicamente, con Amable -AA- Aristy Castro.
Todo esto, mientras se defiende del daño que le hace a sus pretensiones la labor de zapa que realiza Miguel Vargas, artífice (a través de la firma del pacto de las corbatas azules) de la resurrección "hipolitiana", y quien ha dado muestras, más que fehacientes, de que, como político, es muy buen empresario.
Enfrentado al nudo gordiano de cómo evitar que sus errores pasados limiten sus posibilidades actuales de volver al poder, Hipólito adopta un discurso demagógico lleno de promesas de difícil cumplimiento, especialmente sabiendo que (en el caso hipotético de ganar las elecciones y que le permitan acceder a la posición de presidente) sus acciones como primer mandatario estarían profundamente mediatizadas por el control absoluto que Pinocho Fernández tiene sobre los más importantes órganos de decisión del Estado.
También Hipólito es ayudado en sus afanes por los usuales sospechosos.
La "garata con puños" que define la contienda, donde los candidatos de bi-partidismo compiten por demostrar quién puede recoger más basura política como "aliados", demuestra la urgente necesidad de buscar una vía que permita barrer toda esta escoria de los puestos de control de los poderes estatales e inyectar ideas, programas, caras y sangre nuevas al quehacer político dominicano.
Atrapados entre una pared y una roca, están los ciudadadanos que -por ignorancia o buena fe- aun siguen creyendo en pajaritos preñados o que los huevos de yegua sacan.- Como se ve, nada bueno, para el pueblo, puede salir de una mala producción teatral (las elecciones), con malos actores y pésimo guion, donde los participantes siempre son los mismos, intercambiando papeles a conveniencia de ellos y los productores.
Creo que, a falta de otra opción viable y con posibilidades de lograr rescatar el poder del Estado de manos de estos desalmados a través de elecciones, el único camino lógico es empezar a prepararnos para responder, masivamente, a la represión que vendrá, fruto de la agudización de las contradicciones gobierno-pueblo, exacerbadas estas por la crisis económica que acecha al país; crisis en estado de gestación producto de las políticas de rapiña, robo, corrupción, dilapidación, malversación y dispendio que han aplicado, durante los últimos 45 anos, las mismas gentes, los mismos nombres que, aun hoy, pretenden seguir "gaviaos" en el palo.
Ud. que lee esto, si quiere, absténgase de votar; su voto no va a ayudar a resolver ninguno de los acuciantes problemas que acogotan al país, pues va a elegir entre dos peores.
Mejor ahorre y prepare sus energías para tomar la decisión a que se verá obligado en un futuro cercano: luchar, en las calles, por la libertad y la democracia real o aceptar la consolidación de la dictadura neo-trujillista que se esboza, despojada ya de su careta pseudo-democrática.
No es tiempo de hacerse ilusiones. Hay demasiados intereses en juego y demasiados crímenes impunes y, lamentablemente, los grupos opresores tradicionales solo nos están dejando un camino: despegarlos del poder como a los "salta-cocotes"…. con el fuego de la rebelión popular.