El presente artículo fue publicado el 10 de septiembre de 1998, luego del resultado de las elecciones congresionales y municipales de ese año. Hoy lo reproducimos para parodiar el dicho de los cubanos… como cambian los tiempos, Caballero!!!

¿Hipólito el adivino…?

Los dueños, directivos y dirigentes de las empresas de investigación y estudios sociales quienes prestan sus servicios para encuestar y auscultar al público sobre aspectos de sus preferencias políticas deben sentirse más que felices con el Presidente Hipólito Mejía ya que se constituyen hoy en el sector de la vida nacional fuera del meramente político que pudiera considerarse victorioso como resultado del “ciclón batatero” perredeista y gubernamental que barrió con la oposición política en las pasadas elecciones congresionales y municipales.

La posición de respeto, consideración y confianza mostrada por el Presidente Mejía en el uso de los resultados de las encuestas para hacer afirmaciones consideradas por muchos como temerarias, al vaticinar que su oponente Partido de la Liberación Dominicana apenas alcanzaría a ser favorecido por los votantes con no más de dos senadurías, confiere a este recurso la real dimensión de herramienta indispensable para el desarrollo de estrategias de éxito tanto en el terreno comercial como en el político.

No es esta, sin embargo, la primera vez que el hoy Presidente de la Republica hace galas de ser un consumado consumidor de la valiosa información que se obtiene por esta via. Se recuerda la utilización de las mismas estrategias en sus aspiraciones a lo interno del Partido Revolucionario Dominicano por alcanzar la candidatura a la posición más alta del Estado para las últimas elecciones presidenciales. Sus constantes declaraciones de que ganaría “mucho a poco” estuvieron también fundamentadas en los resultados de encuestas a que hizo acopio para la ocasión.

Nunca antes las empresas, los profesionales de la investigación y el método de las encuestas habían gozado de tan buena imagen pública desde el momento en que se hicieron populares luego de que en gran medida se atribuyera el triunfo de Jorge Blanco en el 1982 a la utilización de las estrategias de marketing político diseñadas en la ocasión sobre la base de las encuestas llevadas a cabo en ese entonces,

En el transcurso de todos estos años con sus altas y sus bajas esta disciplina había venido sufriendo de una muy negativa imagen, producto de los desaguisados generados en muchos casos por la conjunción de esfuerzos de políticos y de seudo-firmas de investigación que en múltiples ocasiones se confabularon para la más burda manipulación de resultados a favor o en contra de determinados candidatos.

Las aspiraciones políticas en estos tiempos modernos tienen que ser visualizadas dentro de un contexto de paralelismo con los esfuerzos que se desarrollan en el mercado comercial para posicionar un producto o establecer una imagen corporativa. Y a nadie se le ocurre pensar que una empresa en estos tiempos se pueda lanzar a invertir sus dineros en estas tareas sin antes contar con la información objetiva que les garantice un nivel alto de confiabilidad y de éxito en sus aspiraciones.

La certeza con que el Presidente ha podido hacer sus predicciones políticas viene a servir como elemento de rescate de la imagen de las firmas encuestadoras y a la vez de reafirmación del valor que tiene la investigación cuando esta se gestiona y se lleva a cabo bajo las normas del más estricto profesionalismo y con apego a la ética política.

Todo ello parece indicar que al gobierno de Mejía, le falta mucho por hacer… pero a sus opositores le falta mucho por aprender.