De Henry Molina se pueden escribir varios libros, en esta ocasión voy a narrar nuestras relaciones entre 1957 al 1965, que se mantiene intacta hasta la fecha.

Nos conocimos durante la dictadura de Trujillo, en 1957, cuando él era miembro del Comité de la Acción Católica y yo Presidente de la Juventud Obrera Católica-JOC, en la Iglesia San Juan Bosco, en Santo Domingo.

Yo acababa de llegar de Santiago de los Caballeros, buscaba un ambiente religioso, en una ciudad capital, donde la juventud tenía muy poco espacio para una vida espiritual. Mi amigo Ramón Vásquez, oriundo como yo del barrio Baracoa, me había orientado, él me integró a una Cooperativa de consumo en la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, y me ingresó a la JOC, en la Iglesia San Juan Bosco.

Henry iba a las reuniones de la JOC, acompañado de Pablo Nadal, que era también miembro de la Acción Católica. Otros miembros de ese organismo eran Milagros Pratt y Juan José Ayuso.

Juntos leímos dos libros que eran prohibidos por la dictadura, que eran:

El Coraje de Vivir, de Maxence Van der Meer, una biografía de José Cardijn, fundador de la JOC Internacional, y En la Escuela de lo Social, sobre la situación social en la España de Franco.

En la JOC compartí con Porfirio Zarzuela, Luis Genion Power, Luis Lantigua, Ramón Vásquez, Javier Prensa, y otros valiosos jóvenes.

En 1958 por problemas político contra la dictadura de Trujillo salí al exilio y me instalé en Nueva York, un año después lo hizo Henry Molina, ambos trabajamos en la Juventud Obrera Católica, de Nueva York, en la sección hispana, donde yo era el Presidente y Henry encargado de Relaciones Internacionales.

En Nueva York conocimos a José Cardijn, el cura belga, fundador de la JOC. Ahí nos reencontramos, además en la JOC-hispana participaban otros dominicanos como Sabas Morillo y Rafael Peralta (Miguelito) y Virginia Mella. También estaban Cristina Casanova, argentina, Osvaldo Sepulveda y Gladys Sánchez, cubanos, y Héctor Vargas, puertorriqueño, y otros jóvenes, chilenos, brasileños, mexicanos, puertorriqueños, nicaragüenses y cubanos. Nuestro asesor era el Padre Jean Paul Casaboun. Nos reuníamos en la Iglesia de La Guadalupe, en la calle 14, en el West Side, de Manhattan.

En esa ciudad establecimos relaciones con Guido DAlessandro-Yuyo, Alfonso Moreno Martínez, Mario Read Vittini, y otros exiliados, trabajamos juntos en la Delegación del Frente Interno-DAFID, y participamos en la elaboración de los estatutos del futuro Partido Revolucionario Social Cristianos.

Yo era el secretario juvenil del Movimiento Pro Liberación Dominicana, que dirigía Bienvenido Hazim Egel.

Desde Nueva York viajé a Puerto Rico, Costa Rica y Cuba.

Durante un tiempo fui a estudiar sindicalismo en la Universidad de Río Piedras, en Puerto Rico, y colaborador de la JOC de esa isla. Ahí conocí a Emilio Máspero, un dirigente argentino, encargado del área del Caribe de la Confederación de Sindicalistas Cristianos (CLASC), por intermedio del Padre Salvador Freixedo, Asesor de la JOC en Puerto Rico.

En Puerto Rico compartí con Miguel Padilla, Moncho Fuentes, Toñita, Isabelita, Geñita, la dominicana Norma González, Miguel Soto, Francisco Velásquez, Francisco García (El Nica), Antonio Negrón, Juan Vera Vera, Blanca Acevedo, Hilda Maldonado, Julio Cross Beras, (dominicano que estaba exiliado en esa isla). Francisco Colón Gordiany, Pedro Grant, Bibiano Pizarro, Paulino Santiago, Luis Varela, exiliado cubano, y otros jóvenes sindicalistas y militantes de la JOC. Allá estuvieron también Guido D Alessandro y Alfonso Moreno Martinez, exiliados dominicanos.

Emilio Máspero y Rafael Caldera organizaron un curso en Venezuela para un grupo de jóvenes dominicanos que estamos exiliados, participando Henry Molina y yo, para especializarnos en el sindicalismo,

Henry Molina y yo participamos en  un curso intensivo en Venezuela sobre Sindicalismo, Reforma Agraria, Política y Asuntos Juveniles, evento que fue organizado por la CLASC (después CLAT), el Instituto Nacional de Estudios Sociales   (INES), de Venezuela.

Ese grupo de jóvenes dominicanos exiliados estaba compuesto por: Henry Molina, Caonabo Javier Castillo, Prospero Morales, Prisco Morales, Ramón Harvey, José Antonio Brea, Cucho Rojas Fernández y José Gómez Cerda.

Henry Molina y yo participamos en el Congreso Extraordinario de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (C.T.V.), después del atentado de Trujillo contra el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. Ese fue el primer Congreso de la CTV después de la dictadura de Pérez Jiménez. Además participaron en actividades sindicales organizadas por la Confederación Autónoma de Sindicatos Autónomos (CODESA).

Conocimos y tratamos a varios dirigentes sindicales venezolanos, como Rafael León León, Dagoberto González, Laureano Ortiz, y a varios cubanos que llegaron exiliados y se instalaron en Venezuela como Eduardo García Moure y José de Jesús Plana.

Nuestros profesores fueron Emilio Máspero, Rafael Caldera, Luis Herrera Campis, Arístides Calvani y otros destacados sindicalistas y políticos venezolanos.

Vídeo sobre Henry Molina

https://www.youtube.com/watch?v=JR–g1HJauM

 

Cuando Trujillo fue asesinado el 30 de mayo de 1961, nos encontrábamos en Venezuela, haciendo el curso sindical y político.

Henry Molina y yo regresamos a Santo Domingo a fines de enero del 1962, nos acompañó Emilio Máspero. Preferimos quedarnos en el extranjero para capacitarnos más, para servir mejor a la sociedad dominicana.

El 29 de enero de 1962 se realizó en Primer Encuentro de Trabajadores Cristianos, en el local del Instituto Comercial Juan Pablo Duarte, en Villa Duarte, Santo Domingo. Esa reunión fue presidida por Emilio Máspero, Secretario General Adjunto de la Central Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos (CLASC). Entre los participantes estaban Jesús Caminero Morcelo, Porfirio Zarcuela, Gabriel del Río, José Gómez Cerda, Jorge Cruz Reyes, Henry Molina, Prisco Morales, Rafael Hidalgo y otros.

Henry Molina, Gabriel del Río y yo, participamos en la constitución del Instituto Nacional de Formación Agraria y Sindical (INFAS), sus primeros cursos se realizaron en la Casa Manresa, en Santo Domingo y en el Seminario Menor en Santo Cerro, La Vega. Los cursos contaban con la colaboración de los Padres Manuel González Quevedo, José Arnaíz, José Llorente y Benavides, en Santo Domingo; y Francisco Guzmán, en el Santo Cerro.

En marzo los trabajadores de los Ingenios Catarey, Esperanza, Amistad y Monte Llano realizaron una huelga. Entre los dirigentes sindicales estaban José Altagracia Telleria, del Ingenio Catarey, Mon Spencer, de Monte Llano, “El viejo Pou”, del ingenio Esperanza, y otros líderes azucareros.

La CASC defendió a los trabajadores azucareros, lograron un aumento salarial de 0.60 pesos diarios a 3.20, inmediatamente esos sindicatos se afiliaron a la CASC, luego lo hicieron otros sindicatos azucareros de San Pedro de Macorís.

Henry Molina estudió  Ciencias Políticas y Agrarismo en el Instituto Nacional de Estudios Sociales (INES), en  Caracas, Venezuela 1961-1962; Derecho del Trabajo, Negociaciones Colectivas y Economía, en el Instituto Internacional de Estudios Sociales (IES), situado en Colombia, en 1963. Derecho Internacional del Trabajo, en el Instituto de Estudios Laborales de la OIT, en Ginebra, Suiza en 1964.

A fines de agosto de 1962 se celebró el PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TRABAJADORES DOMINICANOS, organizado por la CASC, en el local de la Hermandad Cigarrera de Santiago, con la participación de 300 delegados oficiales, y con la presencia del Gobernador de Santiago Dr. Virgilio Maynardi Reyna. El Primer Congreso de la CASC eligió a Jesús Caminero Morcelo, como Secretario General. En la directiva estaban también Gabriel del Río, Porfirio Zarzuela, José Gómez Cerda, Rosendo López, Henry Molina y otros destacados jóvenes sindicalistas.

Un mes más tarde se celebró en el local “Madre y Maestra”, de La Vega, el congreso constitutivo de la Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas- FEDELAC, donde la CASC estuvo representada por Henry Molina, José Gómez Cerda y Francisco José Bidó, además participó Rangel Parra, dirigente agrario venezolano, en representación de la Federación Campesina Latinoamericana FCL, y el Padre Francisco Guzmán. SJ.

El Congreso eligió a Prisco Morales, como Secretario General, además estaban Ramón Vásquez, Luís Estrella, Rafaelito Bencosmo, y otros líderes campesinos cristianos.

La CASC realizó unidad de acción con diversas organizaciones sociales, entre ellas con el Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC), que eran dirigidos por Bernardo Defilló, José Joaquín Puello, Lucas Rojas y otros líderes universitarios.

El primer dirigente de la CASC que viajó para representar a los trabajadores dominicanos fue Henry Molina, que participó como delegado oficial a la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 1962. Con sólo 21 años era el delegado oficial más joven en esa Conferencia mundial. Se integró a la Comisión de la OIT sobre seguridad social.

Luego Gabriel del Río viajó a Alemania, para estudiar durante un año, con una beca de la Fundación Konrad Adenauer.

Henry Molina representó la CASC en el organismo de dirección del seguro social dominicano, y fue él quien propuso el cambio de nombre de Caja Dominicana de Seguros Sociales, a Instituto Dominicano de seguros sociales-IDSS, y que ese organismo fuera dirigido por un grupo tripartita, donde fueran representados los trabajadores, los empleadores y el Estado, en forma de igualdad. Durante muchos años fui su suplente en el IDSS.

El 25 de septiembre un golpe de Estado derrocó el gobierno del Profesor Juan Bosch. Henry Molina, junto a otros dirigentes de la CASC, fue uno de los primeros dirigentes sociales en ser encarcelado por militares del gobierno golpista del Triunvirato.

En  Agosto de 1964, cuando el Gobierno del Triunvirato pretendió modificar las aportaciones de los trabajadores para el sostenimiento del Seguro Social. La Ley 360 pretendía modificar la Ley 1896, sobre Seguros Sociales, para que los trabajadores  y los Empleadores aportaran el doble (del 2 ½% al 5%), la CASC hizo una huelga general, esta ciudad se inició en Santiago, luego tuvo un carácter nacional.

Todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional fueron hechos prisioneros por la policía nacional, con amenaza de ser deportados.

Yo estaba esos días en Panamá, cuando regresé toma la dirección de la CASC, fui escondido por el Padre Marcial Silva, y discutí la solución a la huelga.

Esta actividad le costó mucho a la CASC, el gobierno la declaró ilegal, cientos de directivos sindicales fueron despedidos de sus puestos de trabajo, y decenas de sindicatos se des-afiliaron de la Confederación, entre ellos parte de los eran empresas del Estado, y de la industria azucarera.

Ese mismo año la CASC hizo su segundo Congreso Nacional y eligió a Henry Molina como Secretario General, quedando yo como Secretario Nacional de Organización, y encargado de la región del Norte. También estaban Gabriel del Río, Porfirio Zarzuela, Rosendo López, Francisco José Bidó, y otros valiosos dirigentes. La CLASC estuvo representada por Eduardo García, de Curazao participó Oscar Semerel.

Por indicación del Comité Ejecutivo Nacional de la CASC, Henry Molina viajó a Puerto Rico, a reunirse con el Profesor Juan Bosch, en preparativos para derrocar al gobierno del Triunvirato, que tomaba medidas contra los trabajadores. La CASC estuvo enterada y participó en el proceso de conspiración contra el gobierno ilegitimo.

Desde la fundación de la CASC. El dirigente que tuvo mayor carisma, por su forma de actuar, hablar y orientar, era Henry Molina.

Cuando comenzó la revuelta contra el Triunvirato, el 24 de abril de 1965, la CASC no vaciló en apoyar el movimiento constitucionalista, y en una presentación en el Canal 4, de Radio Televisión Dominicana, todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional, nos presentamos, y fue Henry Molina, en su calidad de Secretario General quién leyó el manifiesto de los trabajadores apoyando el retorno a la constitucionalidad y el regreso del profesor Juan Bosch, como Presidente de la República.

En su casa, situada en la Calle Pimentel, de Santo Domingo, nos instalamos los dirigentes de la CASC que vivíamos en el interior, entre ellos Francisco José Bidó, Francisco Santos y yo, para participar en las actividades que realizó la CASC durante la revolución, y ahí se formó el Comando Armado de Sindicalistas Cristianos-CASC, siendo Henry Molina, el comandante.

Una noche, como a las diez, llegó frente a la casa de Henry un tanque de guerra norteamericano, todos entramos en miedo. Nadie podía enfrentar esa situación… de repente salió un haitiano llamado Lamarque, amigo de la CASC, y dijo que se había robado ese aparato, sólo iba dormir a la casa de Henry. Al otro día temprano entregamos el tanque al Comando superior, encabezado por Caamaño, quién agradeció el gesto de Lamarque. Fue el primer tanque de guerra que tuvo el movimiento constitucionalista…

Durante todo el proceso de confrontación militar en Santo Domingo, Henry Molina representó a la CASC (sindical y militarmente), ante el gobierno constitucional que dirigió el Coronel Francisco Alberto Caamaño. Recuerdo que él y yo estuvimos en el Palacio Nacional horas después que yo bombardeado por las fuerzas aéreas dirigidas por el General Elias Wessin y Wissen.

Tuvimos una reunión con Alejandro Magnet, chileno, representante de la Comisión de la Organización de Estados Americanos -OEA, y a ñel le sorprendió que los sindicatos cristianos apoyaran el movimiento constitucionalista, pues todos los organismos internacionales decían que era una confrontación entre los constitucionalistas, comunistas, y anti-constitucionalistas, pro-norteamericanos. Él le solicitó a Caamaño que enviara un delegado sindical al exterior para explicar esta situación.

Yo salí al exterior, a representar a los trabajadores y el gobierno constitucionalista, estuve en Venezuela, Chile y México, también visité Nueva York y Washington, en actividades del sector constitucionalista,

Conversé en Venezuela con el Presidente Raul Leoni, en Chile con el presidente Eduardo Frei Montalva, en México tuve una rueda de prensa con periodistas internacionales, después me instalé en Puerto Rico, diariamente me reunia con Carmen Peña, en ese entonces novia de Henry Molina, que era azafata de la Compañía Dominicana de Aviación- CDA, e intercambiaba comunicaciones escritas entre Henry Molina y yo.

A fines de junio regresé al país, después de realizar mis actividades internacionales. Cuando llegué al aeropuerto dominicano me salvé gracias a Henry, que llamó al encargado del aeropuerto, fingiendo la voz del Nuncio Apostólico, diciéndole que yo era un alto funcionario internacional que venía para buscar una solución al conflicto armado, pude entrar al país son problemas, inclusive el funcionario pidió que no me registraran mi equipaje, y me mandó a la ciudad de Santo Domingo con su chofer.

Henry Molina participó en todas las actividades del movimiento constitucional, en representación de la CASC, como comandante del grupo de trabajadores de la Confederación y como del Comando.