Perdome mi espanglis

Guía simple de cómo sobrevivir en Viena

Por Karolina Sima

Primero que nada: antes de venir venda todas sus pertenencias (puedes incluir algunos de tus familiares también). Viena es CARÍSIMA.

No se sobre vista, aunque la percepción común es que Viena es la ciudad de la ópera y los vestidos de gala, en el día a día las personas aquí básicamente parecen ser más informales que un handyman trabajando.

Las calles están bastante vacías. Vaya en carro y disfrute sin tapones y sin colisiones. También básicamente sin LOS RUIDOS DE LA BOCINA .

No le llame “alemanes”. ¿Quieres saber por qué? Bueno, ALLÁ USTED ¡agitador!

Prueba el café “mélange”. Para mí, polaca, podría ser más divertido que para ti, no polaco/a, porque en mí idioma esta palabra simplemente significa más o menos una “borrachera loca”, bueno un evento donde el café es la última cosa en tu mente. Pero, café? Estupendo! Borrachera? Aún más! Además, siempre es chulo probar otro de los cuchucientos tipos de café existentes (todos los que, para mí, tienen básicamente el mismo sabor...)

Vaya al Prater (el famoso parque de diversiones austriaco), a averiguar si todavía queda algo de niño en usted (en mí nada queda - estaba demasiado asustada para montarme en cualquiera de esas máquinas diabólicas - en vez de eso me tomé una cerveza, igualmente recomendable)

Coma una gran cantidad de “schnitzel”(filete de ternera al estilo vienes, uno de los más famosos platos de la cocina austriaca) Le llenará de fuerzas para ir a ver cientos y cientos de diferentes museos que ésta ciudad tiene en su oferta. Vaya al Vienna Time Travel y disfrute de un... video de 5D sobre la historia de la ciudad (sí, 5D!, los europeos del oeste tienen de todo más)

Al parecer no hay abono mensual para el metro. Así que asegúrese de permanecer un período definido de tiempo para no ser multado después de haberse perdido en las confusas leyes del transporte público: En cuanto a los boleto sus opciones son las siguientes: estancia de una semana o medio año.

Recuerde que si usted va a estar allí por un período más largo de tiempo (al parecer se decidió por la mitad de un año en lugar de una semana) recuerde que los austríacos son personas "de papeles". Registre su presencia allí, registre todos sus movimientos y todo lo que posea en las cuchucientas diferentes oficinas. Las mascotas también. No se preocupe, en casi todos los lugares los permiten (restaurantes, en apartamentos en alquiler, o... Ikea).

Cigarrillos. Si usted no fuma no venga. Si está dejando de fumar, va a fracasar. El humo del cigarrillo en Viena ha cambiado el aire real hace tiempo. Los austriacos fuman en todas partes, en las calles, restaurantes, paradas de autobús, playas, ventiscas de nieve. En sus autos, en sus bicicletas (! ). A menudo, directamente en la cara del no fumador mientras está de pie junto a ellos en un bar, sin preguntar. Apuesto a que lo hacen también en los centros preescolares y hospitales. Así que, mi querido no-fumador, agarre uno y dele pa’ allá. Su estilo de vida saludable acaba de ser tirado por la ventana ya (a cambio de ese maldito humo del cigarrillo y su aroma), en Austria se fuma pasivamente de cualquier manera.

Austria es un lugar muy feminista. Si usted no es tanto de eso de la igualdad de derechos de género es posible que no quiera venir aquí, o menos aún, buscarse una mujer local. Aquí las mujeres no aprecian los chistes sexistas. Se toman muy en serio la igualdad. Tan en serio que decidieron que si los hombres no usan maquillaje o vestimenta sexy, las mujeres, tampoco deberían hacerlo. Usted ve, por ejemplo una broma así no se aprecia en Austria ni un chin.

Ubicaciones encontradas en internet a veces no existen en la realidad. Antes de ir a un pub/bar/restaurante, etc., asegúrese de llamar primero.

Cuidado paseando con los ñiños. Viena dispone de una sorprendente cantidad de sex shop con no tan discretos escaparates… Sip, es en serio.

Consígase una patineta. Póngase un traje. Y vuélvase loco formalmente vestido, montando patineta a lo vienes.

Prepárese para siempre, siempre andar por el librito. Los austriacos no rompen las reglas, no aceptan excepciones, son genéticamente incapaces de torcerse, ser flexibles o negociar. Son amables sin embargo, incluso cuando le miran como si fuera usted una persona con trastornos de conducta por tratar de nadar contra la corriente.

Beba mucha cerveza. El límite legal para conducir es el doble que en mi patria. Por el 0,5 ‰! ¡Salud! Vaya a Grinzig (un barrio antiguo) para probar la cocina austriaca y vinos de producción local, muy asequibles y sabrosos (esté listo para toparse allí con dos grupos de gente: los organizados turistas asiáticos y los jubilados austríacos disfrutando full estilo “Europeo Senior”).

Hablar o al menos entender alemán es aconsejable. La gente en las calles habla "un poco" de inglés (los empleados de Ikea, que parece ser mi lugar preferido, tanto la siguo mencionando, me sorprendieron mucho, todos parecen ser estadounidenses). Lo más importante es que cuando usted compra comida, casi nunca hay ninguna información en las etiquetas en otro idioma que no sea alemán.

Ni se le ocurra no ser políticamente correcto. Especialmente en circunstancias formales. A los austríacos les gusta ser prudentes (bueno, al menos los últimos 60 y tantos años, ja, ja) .

No tire basura. Viena es más limpia que el baño de Mónica Geller de la serie Friends.

No asalte o ataque a alguien (bueno, al menos, dé su mejor golpe)  la policía le está mirando en cada rincón.

Y por último pero no menos importante. No bromee sobre Adolf Hitler. No he intentado esto todavía, ya que parecen ser gente seria y tengo miedo de que me deporten de regreso para siempre a mi lejana tierra del este donde la corrección política no existe.

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