De palabra en palabra

GUANGÁ

Por Roberto Guzmán

GUANGÁ

La voz que se coloca en el título es un haitianismo de uso muy difundido en República Dominicana; sobre todo entre los pobladores de zonas aledañas a la frontera entre este país y Haití. En las zonas urbanas tienen conocimiento del vocablo las personas que conocen o practican el vudú.

De una manera breve puede definirse el vudú como un culto animista que representa una mezcla de religiones africanas y cristianas. Con esta práctica se pretende que puede influirse en una persona o producirle mal.

Por temor, respeto o cualquier otro tipo de sentimiento, los dominicanos reconocen la existencia de las prácticas del vudú y si no las practican las evitan con recelo o aprensión.

La razón por la que se integra esta voz a las de estudio de estas reflexiones es porque los diccionarios de dominicanismos consignan la palabra entre las que pueden considerarse como voces de uso constante en República Dominicana.

La representación gráfica de la voz haitiana puede variar de acuerdo con quien la registre. Los dominicanos la reproducen escrita de la manera en que figura en el título. Los haitianos y algunos dominicanos avisados la representan así: wanga, ouanga. Estos dos modos son los aceptados en las esferas de los entendidos en Haití. La forma diferente de escribirla de los dominicanos le otorga mayor autenticidad de uso dominicano.

La explicación que puede ofrecerse para la diferencia entre la grafía dominicana y la haitiana es que en español  no existe un vocablo castizo que comience por ua-; de allí que los dominicanos quizás por asimilación con otros términos del español dominicano hayan colocado la letra /g/ delante de la voz haitiana tal y como se presenta en el español guagua. Ese fenómeno se produce entre el quechua wáwa, wáwua,niño, que pasó al español de los Andes como guagua.

En el año 1983, D. Emilio Rodríguez Demorizi escribió en su obra Del vocabulario dominicano que guangá era un haitianismo que correspondía al español: brujería. En el libro Diccionario de dominicanismos, 2002, Carlos E. Deive inventaría el término y trae la referencia de la grafía de origen del haitiano y traduce la voz por “maleficio”. Incluso coloca una cita de un libro de un escritor dominicano en el que aparece esa palabra.

Ya en el año 1924, Fernando Ortiz en su Glosario de afronegrismos consigna la voz “uangá” y escribe: “Por guangá, voz conga que significa brujería, hechizo”.

Los dominicanos utilizan el vocablo sobre todo en frases hechas, “echarle un guangá” para significar que alguien lanza contra otra persona un encantamiento con el fin de provocarle daño.

Los haitianos utilizan el término wanga para referirse a un amuleto, dije, talismán, fetiche; para aludir a la hechicería y al hechizo mismo, a una suerte de encanto. Como es una palabra muy utilizada en lengua haitiana, cuenta con numerosos sinónimos o equivalentes que guardan relación en mayor o menor grado con lo que los dominicanos entienden por la palabra. A seguidas se enumeran algunas voces equivalentes: badji, badjigri, fetich, malefik, maji, sòsèlri, malfezan, makakri, magrigri, tentennad.

Esta palabra y otras muchas más del español dominicano se encontrarán definidas en el Diccionario del español dominicano que verá la luz el 21 de noviembre de 2013. Ese diccionario será una publicación más de la Academia Dominicana de la Lengua con el patrocinio de la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua. Esa obra es fruto de la labor de coordinación de la lexicógrafa María José Rincón.

 

REFERIDO

“. . .luego de terminar el tratamiento de cáncer y les ofrece REFERIDOS en caso de que sean necesarios”.

Por la forma en que está escrita la palabra del título esta aparece como un adjetivo formado sobre el verbo referir. Por la manera de la construcción de la frase transcrita se presenta el vocablo del título empleado como un sustantivo. Estos dos asuntos se evaluarán en esta sección para dar con el origen de estos males.

Desde el principio hay que dejar bien establecido que este uso que se constata aquí se ha oído con frecuencia en el español de los Estados Unidos, sobre todo en el del área del Gran Miami en el ámbito de la medicina.

Es muy débil la relación que puede establecerse entre la significación del verbo y el contexto, por lo tanto con el empleo de esta voz en este sitio se produce una distorsión de la comunicación.

El uso mencionado antes del vocablo “referido” en el campo médico se hace como una mala traducción del inglés referral. En realidad debe decirse y escribirse “remisión, envío, derivación o traslado”.

Ha de tenerse en cuenta que generalmente esta acción se refiere a la que ejerce un médico cuando envía un paciente a otro médico u otro hospital. Hay que tener en cuenta que en el caso en que en inglés se utiliza referral hospital, en español corresponde que se traduzca con “hospital de referencia”.

Al DAA no se le ha escapado el uso fuera de norma en que se incurre en el español de los Estados Unidos para el “referido”. Para este retiene que es un sustantivo masculino y lo define: “Recomendación de un servicio, por lo general de orden médico. Referimiento”. No puede pasarse por alto que este “referimiento” tampoco es ortodoxo para su uso con respecto de lo tratado en esta sección porque carece de credenciales en la lengua.

Hay que rogar a los manes de la lengua para que este uso desconsiderado no se integre al español de toda la América pues se añadiría a los descuidos ya existentes.


COSTO EFECTIVO

“. . .para cáncer de pulmón en pacientes de alto riesgo, es COSTO EFECTIVO”.

El costo americano es el coste de los peninsulares. Se define con sencillez como la cantidad que se da o se paga por una cosa. Efectivo, a su vez, es real, verdadero; que produce efecto; es el dinero o valor disponible.

Al lector que observa las palabras no puede escapársele que algo en la combinación “costo efectivo” no compagina como es debido en la lengua. Lo que ha sucedido aquí es que han traducido palabra por palabra una locución del inglés cost-effectiveness o cost-effective.

Lo que indica la combinación del inglés es que la actividad que se tipifica de ese modo es: económica o rentable. Que en términos económicos tangibles los beneficios exceden el dinero invertido o gastado.

Algunos diccionarios especializados prefieren la traducción “eficacia de costos” para lo que se ha desglosado en esta sección. No es más que alcanzar los resultados de la manera más económica en la actividad de que se trata. A veces lo que le interesa a quien considera la eficacia de los costos es saber si el resultado o consecuencia de la operación podrían conseguirse a más bajo costo.

En la cita era más breve y directo escribir que “. . .para cáncer de pulmón en pacientes de alto riesgo, es económico”; esto desde el punto de vista del paciente. Y “. . .para cáncer de pulmón en pacientes de alto riesgo, es rentable”, la última desde la perspectiva de quien provee los servicios y recibe pago por ello.

 

FALLA - INSUFICIENCIA

“Ahora, como directora del programa de FALLA cardíaca y el programa de entrenamiento en FALLA cardíaca y trasplantes de la Universidad. . .”

Algunos aspectos en cada una de las lenguas modernas exigen que se respete el léxico propio del área de conocimiento de que se trata en la redacción. Con esta somera introducción la intención es de situar en su campo la descripción que se hace en la cita.

La elección léxica debe corresponder en cada situación con el campo de acción  de lo que se describe o en consonancia con el tema de lo tratado en el mensaje. Expresado lo anterior en palabras más pedestres: debe compadecerse la selección de los vocablos con el contorno. Más simple aun: en asuntos de medicina no debe tratarse de “falla cardíaca”, sino con otro (un)  término más apropiado. En el desarrollo de esta sección se centrará el interés en delimitar los campos de acción de las palabras “falla” e “insuficiencia”.

Una falla es un “defecto material o deficiencia en el funcionamiento de una cosa”. Así consta en el Gran diccionario de la Lengua Española” de Larousse. Es el “defecto que merma la eficacia o la resistencia de una cosa”. Esta es la redacción del DRAE. Es, en sentido lato, una falta, un defecto.

El lector no puede mostrar conformidad con lo que lee hasta que no encuentra que existe una correspondencia entre el tema tratado y el lenguaje de cultura, de modo que se trate el asunto de forma adecuada en su armonía léxica.

Lo que se describe en el texto citado es algo que tiene relación directa con la medicina. En esta cita se describe algo íntimamente ligado con una enfermedad cardíaca; por lo tanto, el escritor está en la obligación de mantener la terminología lo más apegada posible a ese campo del conocimiento, sin emplear vocablos rebuscados que oscurecerían el mensaje.

Ahora bien, en el título se colocó al lado de la “falla” incluida en la cita, la palabra insuficiencia que es la que se propone para mostrar apego al tenor de lo descrito.

La insuficiencia es “la incapacidad total o parcial de un órgano para realizar adecuadamente sus funciones”. De ese modo lo define el DRAE. Es “la disminución cualitativa o cuantitativa del funcionamiento de un órgano. Esa es la redacción adoptada por el Gran diccionario de la Lengua Española. El Diccionario Clave de uso del español actual asienta la insuficiencia de este modo: “En medicina, incapacidad de un órgano para realizar adecuadamente las funciones que le corresponden: insuficiencia cardíaca”.

Una vez demostrado el punto de lo inadecuado de la selección, se pasa a explicar porqué se colocó falla en lugar de insuficiencia en la frase copiada.

Se trata de una traducción y la voz que escuchó la persona en inglés fue failure. La primera equivalencia en español para esa voz del inglés es falla. La pereza mental escogió esa fácil solución sin reparar en que no era la más adecuada. Cuando se trata de asuntos que tienen relación con los órganos del cuerpo humano y ocurre algo de lo descrito más arriba, el vocablo apropiado para transmitir el mensaje es insuficiencia.

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