Penosamente, la mayoría de los pueblos conocen muy poco a sus verdaderos héroes; de haber sido lo contrario, todos los pueblos fueran libres y soberanos.

Es posible que muchos profesionales dominicanos con títulos universitarios, graduados -quizás- hasta con honores, al leer la titulación de este artículo periodístico, no asocien el nombre Gregorio Urbano Gilbert con nada bueno ni con nada malo.

Si es cierto que, desde la educación, en cualquier parte del mundo también se enseña a ser buen ciudadano, no es menos cierto que, desde la misma, cuando ésta no construye verdadera ciudadanía, se niega la historia real a los niños para que éstos se conviertan en instrumentos del poder político que promueve la ignorancia, para beneficio propio, grupal e inmoral.

Debo recordar que escribí un trabajo en este mismo medio, hace algún tiempo, con el título "El 4% para la educación: Ganancia o pérdida".

Así es. Digo lo expresado en el párrafo anterior, para evitar que me salga un patriotero, o vende patria, diciéndome que sí, que él, el funcionario que sea y de cualquier gobierno, sí es un verdadero patriota. Quizás -esa persona- "ame" la patria, pero para su bolsillo.

Este importante e histórico acto se inició en la Fortaleza Ozama y estuvo encabezado por la señora Carmen Heredia, ministra de Cultura, y presidenta de la Comisión de Exaltación de Gregorio Urbano Gilbert; asimismo, estuvieron presentes el señor Juan Pablo Uribe, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias y miembro de la Comisión de Exaltación. Es importante destacar que nuestro héroe permaneció más de cuatro años preso en dicha fortaleza.

El evento contó con la presencia, además, de la señora Iris Acuña, embajadora de Nicaragua, quien leyó un discurso en nombre de su país. Estuvieron presentes también el embajador de México, así como el señor Euri Cabral, coordinador de la Comisión, cuyo discurso plasmó un recorrido histórico del acto celebrado.

De igual forma, estuvo Manuel Gilbert, sobrino-nieto en representación de la familia del Héroe Nacional, y quien pronunció un discurso antológico que debe recogerse no sólo como pieza de oratoria, sino también como material pedagógico y cívico para la educación patriótica de nuestros niños, niñas y jóvenes. La invocación religiosa estuvo a cargo de monseñor Santiago Rodríguez, obispo de San Pedro de Macorís.

Con la Exaltación del Héroe Nacional Gregorio Urbano Gilbert al Panteón de la Patria, mediante decreto, Luis Abinader realiza un acto de justicia y el país paga una deuda histórica contraída con Gilbert y con el propio pueblo dominicano.