GRANCERA

Esta palabra parece más bien una creación culta que popular. La razón para inclinarse por esa formación es que en su seno lleva una letra ce /c/ en lugar de una ese /s/.

La terminación –era, en este caso de un sustantivo femenino, indica el sitio donde abunda, se deposita el objeto de la raíz. El problema surge en el momento de encontrar la raíz de la “grancera”, pues no aparece ni granza, ni gransa con un significado que le atribuya sentido a la grancera dominicana.

Las granceras dominicanas se encuentran en su mayoría en los lechos de los ríos. Son minas a cielo abierto de materiales que se usan en las construcciones de edificios, casas o, en afirmados de vías de comunicación terrestre.

En inglés, el sustantivo agregado (aggregate) sirve para mencionar cualquier material duro, inerte, como arena, gravilla, que se usa para mezclar con material que lo consolide para formar concreto u otro producto utilizado en construcción.

Algo que llama la atención es que cuando las personas no desean utilizar la voz grancera, recurren a “plantas de agregados” o “minas de agregados”. Estos agregados sí tienen antecedentes identificables en su origen, pues proceden del inglés.

En inglés, el sustantivo agregado (aggregate) sirve para mencionar cualquier material duro, inerte, como arena, gravilla, que se usa para mezclar con material que lo consolide para formar concreto u otro producto utilizado en construcción.

Los dominicanos en su español, en ocasiones como estas recurren a un dominicanismo, o bien, acuden a una voz españolizada que se parece a una del inglés para expresarse. En un caso como el analizado aquí, el habla dominicana se encuentra entre la espada y la pared. Sale de una creación vernácula a una explicación copiada de una lengua extranjera.

ATORTOJAR(SE)

Este verbo es dominicano. Se conoce en el habla de los nacionales de la República Dominicana. En algunas ocasiones se ha leído este verbo escrito con ele /l/, atoltojar. La última grafía es probable que provenga de la manera en que los capitaleños introducen la ele /l/ en lugar de la /r/ en el habla descuidada. El verbo en cuestión aparece recogido en los repertorios exhaustivos de voces dominicanas.

La intención en esta sección no es simplemente recordar la significación del verbo mencionado, sino también traer aquí lo que se presume que se encuentra en el origen del verbo sometido a estudio.

En el seno de la lengua española no existe ninguna palabra conocida cuyas primeras letras coincidan con el verbo atortojar. Esto hace que el verbo dominicano sea excepcional, no solamente en cuanto a su significado, sino en cuanto a su grafía.

Para encontrarle un acomodo al verbo en lo concerniente a su posible origen se ha pensado ante todo en el significado que el verbo dominicano posee, para luego indagar en la historia de la lengua y encontrar vocablos con alguna afinidad por su significado, que mantengan algún parecido con la manera de escribir el verbo del español dominicano.

Quien se turba al hablar puede muy bien tartamudear, lo que en buen dominicano se dice, gaguear. Esa vacilación en la habla viene del nerviosismo que menciona el español colombiano para un verbo parecido

La persona que habla o se expresa de modo recto o derecho lo hace sin torceduras. Cuando la persona no se comunica con las demás de una manera directa, lo que muestra es un modo torcido de manifestarse.

En español y en otras lenguas de la misma familia existen verbos que evocan este entuerto al lenguaje que se ha dejado traslucir. En el español de antaño aparece la locución a torto que significaba lo contrario de “a derecho, recto, directo”, que a su vez deriva de tótum. De esta manera lo consigna Cejador y Frauca en su Vocabulario Medieval Castellano (1968:398). Aún en la actualidad el diccionario de las Academias de la Lengua Española recogen el verbo entortijar con el significado en el latín vulgar de “retorcer”.

La voz torto produjo como resultado que en el español antiguo, en el portugués y en italiano se designase con esa voz al tuerto, al equivocado, retorcido, torcido. De esa familia de palabras deriva el francés tort con su significado actual de equivocado. Friedrich Diez en su Etymological Dictionary of the Romance Languages (1864:434) sostiene que entortijar en español es enredar, embrollar, enmarañar.

En la actualidad, en portugués brasileño torto es torcido, que no es recto, ni directo, que es sinuoso, tortuoso. De ese modo lo recoge el Novo diciónario Aurélio da Língua Portuguesa (1986:1693). Ya Antenor Nascentes en su Dicionário etimológico da Lingua Portuguesa de 1932 reconocía que este torto era torcido (1932:776).

Atortolado es “sorprendido, nervioso”, en Colombia. Es natural que la persona que se pone nerviosa no hable de modo normal, como dicen en República Dominicana, se atortoja. Este atortolado está documentado en el Diccionario de regionalismos de la Lengua Española  (1998:59).

El Diccionario de americanismos (2010:171), asienta el verbo atortojar(se) con los significados en República Dominicana de “amilanarse, turbarse, confundirse alguien”. Puede destacarse que el Diccionario del español dominicano (2013: 57), dejó fuera el sentido de amilanarse y solo retuvo “turbarse, confundirse”. Es normal que quien se turba, se confunda, no logre expresarse sin rodeos, sin turbación.

En Venezuela, país que mantiene tanto parecido con el español dominicano en sus expresiones vernáculas se conoce el verbo atortojar con significaciones parecidas a las del español dominicano, solo que allí posee otras acepciones. La sinonimia se presenta en los casos en que este verbo en Venezuela se toma por “tener una actitud  de duda, confusión o indecisión ante algo”. Así lo escribe el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:45).

Quien se turba al hablar puede muy bien tartamudear, lo que en buen dominicano se dice, gaguear. Esa vacilación en la habla viene del nerviosismo que menciona el español colombiano para un verbo parecido.

Ha de retenerse que el prefijo a- en este caso ha de tomarse con el valor de “sin significación precisa”, que en muchos casos logra aumentar la intensidad de la palabra raíz a la que se antepone. En el caso estudiado aquí, incrementa el sentido original del vocablo.

Se desea con esta exposición que se acepte la hipótesis presentada, pues lo hipotético en necesario en el trabajo científico y, sobre todo en lo concerniente a las etimologías.  En este caso se ha demostrado que existe una proximidad formal entre el vocablo dominicano y las palabras que se presentan como su origen en el español antiguo, con las cuales mantiene además afinidad de significado.

DESBASTAR – DEVASTAR

“. . . y por lo tanto las consecuencias fueron DESBASTADORAS para varias provincias. . .”

Si se pudiera, sería una gran cosa que pudiera desbastarse una o varias provincias. Esto así porque una de las acepciones de desbastar es pulir, refinar, educar. Es infortunado, pero este tipo de fenómeno no ocurre a menos que no sea por excepción, por no escribir que es imposible.

El título de esta sección ofrece una pista acerca de lo que ocurrió en la redacción. El redactor insertó una be /b/, en lugar de una uve /v/. Expuesto del modo en que se hace a diario, puso una b de burro en lugar de una v de vaca. Aquí puede expresarse que las consecuencias de este verbo en la oración, son devastadoras.

Manuel Seco en su Diccionario de dudas de la lengua española asegura que la pronunciación de la v es en español idéntica a la de la b.

Más abajo se repetirán en detalle las acepciones del verbo desbastar y se explicarán las que corresponden al verbo devastar. Se aprovechará la ocasión para tocar otros puntos en relación con el tema.

Desbastar es un verbo que se usa con frecuencia en escultura cuando se labra una madera; al quitarle a esta las partes que se dejarán fuera, cuando se refina o perfila la obra. Se usa además este verbo, para hacer lo ya dicho, pero en una persona; se elimina la tosquedad o incultura de ella. El verbo desbastar tiene otras acepciones también que se dejarán fuera por ser muy específicas, por lo menos según el criterio de quien esto escribe.

El verbo devastar en su acepción más conocida es destruir edificaciones y asolar los campos de los territorios. Igualmente, es hacer desaparecer o dañar una cosa material. El diccionario de las Academias de la Lengua Española ofrece el verbo destruir en tanto equivalente de devastar.

Algunos autores llaman de be oclusiva a la de burro, mientras que denominaban la uve, /v/ de vaca como fricativa. Ha de tenerse en cuenta que estas sutilezas se han dejado fuera para los hablantes comunes y solo continúan con valor para los fonetistas. Manuel Seco en su Diccionario de dudas de la lengua española asegura que la pronunciación de la v es en español idéntica a la de la b.

La confusión de los dos verbos del título viene de la mala pronunciación de desbastar, pues en el descuido diario se omite la primera letra ese /s/. De ahí que suene como devastar que solo tiene una letra ese /s/. Otro aspecto que contribuye a la confusión es la leve cultura semántica que mantienen algunos escribientes.