No caben dudas que aunque terminó el traumático proceso electoral, toda la nación sabe y reconoce, que la democracia sufrió en calidad y madurez. Quedó una mancha y un mal sabor. Realmente retrocedimos, como en los años 1994 y 1996. Todo el poder del Estado se utilizó sin pudor, la compra de cedulas y delegados, el dinero del Gobierno fue gastado más de RD$ 40,000 millones, más de 30 canales de televisión y casi todos los programas de televisión y radio fueron comprados para atacar a Hipólito Mejía y al PRD. Fue algo avasallante, inmoral y muy poco democrático. Parecían los tiempos de Balaguer. El Estado se impuso. Esa es la verdad histórica.
El amigo Hipólito debe sentirse que no perdió las elecciones, como no las perdió el querido Peña Gómez en el 1994, simplemente no llegó a la presidencia. Que es otro tema. Se debe sentir contento pues aún con toda la batería del poder, del dinero, las compra masivas de cedulas y la virulenta campaña sucia, ganó un 47 % de los votos. El hombre es un monstruo político y un fenómeno electoral. Eso lo recuperó como el líder del PRD y la historia y el pueblo dominicano lo ha reivindicado. Por eso me siento feliz, por él y su familia. Moralmente Mejía y los suyos han ganado y ganado mucho. Su discurso de ayer fue de un estadista. Voló alto, muy alto. Pensó en todo la nación.
El país debe hacer una gran reflexión, sobre qué futuro y qué clase de democracia deseamos. La de de partido único como el PRI mexicano, soberbio y cerrado, que terminó en caos y desbordante corrupción. O deseamos un sistema democrático equilibrado, que se abra a las nuevas generaciones, sin clanes de corruptos y sin impunidad compartida. Pensar si deseamos instituciones del Estado fuertes e independientes o todas en manos de un partido, o peor, de un clan del partido. Hay renovar los partidos y que entren las nuevas generaciones. Pero este país y sus instituciones necesitan fuertes cambios.
Igual hay que cambiar la Junta Central Electoral, sus miembros políticos partidarios y volver a Jueces independientes. La JCE fue un apéndice del PLD con apariencia de sofisticada. La JCE debe controlar el uso del dinero público, la publicidad, el transporte en vehículos del Estado y otras irregularidades. Debe prohibir, so pena de delito penal, la compra de cédulas. La Ley de Partidos debe aprobarse, pero primero con cambios y actualizaciones. El marco institucional debe ser cambiado, pero por la sociedad civil, no por los políticos, que solo se hacen trajes a su medida y de sus intereses. Sin cambios profundos en la Junta, la democracia electoral perderá sentido.
Danilo Medina será el próximo presidente en agosto y aunque me sienta maltratado y enojado, solo le puedo desear que haga un buen Gobierno para el bien de las mayorías y para todos los dominicanos. Le deseo éxitos, para el éxito del país y del gran pueblo pobre y la baja clase media. Personalmente, le diría que se cuide, se sacuda, que se aparte de los clanes corruptos si puede y que Gobierne para todos, en palabras y en hechos. Que dejen de ser comesolos sectarios, en los aspectos políticos, distribución de obras, compras de servicios y sanas políticas sociales. Cuidese de aquellos que lo halagan en demasía.
No permita que el Estado sea un botín. Haga que el Estado sea un instrumento de desarrollo y progreso para todos los dominicanos. Ese es su gran desafío para recuperar en algo, la mancha a la democracia. Y, por favor, persiga a los corruptos, sométalos a la Justicia y que vayan a la cárcel. Investigue los contratos de grado a grado. Investigue las auditorías existentes llenas de pecados ilegales. El país necesita una catarsis moral, necesita esperanza en sus instituciones. Si sigue la impunidad, el festival, podría languidecer y destruirse nuestra democracia en varios años.
Le vendrán momentos muy difíciles, pues conozco bien cómo está y estará la economía en agosto, con un déficit fiscal de más de RD$ 61,000 millones. Usted tendrá que decidir si baja los gastos superfluos, reduce el clientelismo parasitario, las botellas y nominillas, o tendrá que subir todos los impuestos y realizar otro ajuste tributario, como sugiere el FMI de 3.4 % del PIB. Tiene por delante cumplir con el 4 % para la educación y aumentar los fondos a la salud y la seguridad social. Por otro lado, seguro aumentará la tarifa eléctrica, la gasolina y gasoil y eliminará exenciones fiscales al turismo y zonas francas, aumentará la base y la tasa del ITBIS, que es gravar con impuestos la comida, medicinas y otros bienes de la canasta básica, y aumentará el impuesto a la propiedad y sobre activos financieros.
Para no aplicar un ajuste tan grande y negativo, tendría que aplicar una política de fuerte austeridad, como bajar 30% los altos salarios, eliminar las tarjetas de créditos y botar más de 150,000 nóminas clientelistas, que no son pobres sino de clase media y alta y cortar a la mitad la empleomanía y botellas de la Cancillería y varios Ministerios. Ahorre, licitando las obras públicas, pues el otorgamiento de grado a grado aumenta en 30% los costos. También eliminar las personas con doble y triple sueldos, que son muchos. Necesita recortar gastos en RD$ 80,000 millones mínimo. Achique el Estado y haga fusiones de numerosos organismos atomatizados. Si no hace todo este ajuste del gasto, entonces tendrá que subir todos los impuestos. Si sube tantos impuestos, será devastador para el pueblo y para la competitividad empresarial. Las opciones son complejas e impopulares. Pero no hay otra.
Usted ha llegado a su meta, pero al costo y despilfarro más caro en dinero en nuestra historia democrática. Yo, que soy un moderado, le deseo a Usted y su equipo toda la suerte y que les vaya bien, pero por favor, siempre recuerde que más del 50 % de la población realmente no votó por el PLD y su boleta y que Mejía y el PRD tiene el apoyo del 47 % de la nación. Somos, como dijo Abraham Lincoln, una casa dividida. El país está divido a la mitad. Será su sabiduría y tacto, darnos confort a todos y enderezar la economía, mejorar la educación y crear empleos y que el Gobierno ayude a todos los necesitados, sin importar banderías políticas. Hay mucha gente que la está pasando muy mal.
Hipólito Mejía con su 47 % declarado por la JCE, más el voto de miles de personas más, tiene un papel muy importante que jugar para la democracia y para servir de equilibrio. Hipólito es hoy la bisagra de la nación. Es el equilibrio democrático. El PRD tiene que sacudirse, cohesionarse, darle paso a la juventud y reciclarse. El partido sigue siendo la mayor maquinaria electoral y de masas del país. Solo tiene que modernizarse más y unificarse detrás del compañero Hipólito Mejía. Él debe ser el catalizador. El PRD tiene que cohesionar su discurso e ideología original, socialdemócrata moderna.
Con el carisma y fuerza de Hipólito Mejía el partido sin aliados sacó más votos que el PLD, sin aliados. Eso es muy relevante. Y sin aliados los partidos, ganó el PRD 31 provincias, y con los votos de los ganamos en 16 provincias. Eso también en un gran logro. Por eso afirmamos, que con todo y todo, Hipólito hizo una hazaña, en la lucha contra todo el dinero, corrupción y hechos y acciones antidemocráticas e ilegales. El PRD, el Comando de Campaña y todo el equipo político, económico y técnico realizaron una buena y dura labor.
El país entra en una nueva etapa de recuperación y cicatrización política y moral, frente a grandes problemas económicos. Deseo lo mejor para la nación y su sufrido pueblo que espera reivindicaciones de su clase gobernante.