De palabra en palabra

FURRO

Por Roberto Guzmán

FURRO

“. . .se realizan los tradicionales “amaneceres gaiteros”, fiestas que duran hasta el amanecer con FURRO, maracas, cuatro y tambor”.

Una de las más emocionantes lecturas es la que incluye nombres de plantas, flores e instrumentos musicales. En la cita, por los instrumentos conocidos que acompañan a la voz “furro” se deduce que se trata de un instrumento musical rústico.

Además de ser conocido con el nombre del título, a este instrumento se le llama también “furruco”. La definición además de encontrarla en un diccionario que se encuentra en la Internet, la ofrece el DAA.

El instrumento puede confeccionarse de barro cocido o de madera, hueco, abierto por un extremo y cerrado por el otro con una piel muy tirante, que tiene en el centro, bien sujeto, un carrizo a manera de mástil. Se sirven de este para producir el sonido frotando de arriba abajo y de abajo arriba, con la mano humedecida. El instrumento produce un sonido fuerte, ronco y monótono.

Por la definición se entiende que es un instrumento musical “membranófono”. El sonido se produce por la frotación de la vara que se transmite al cuero tensado que a su vez es amplificado por la caja de resonancia que es el tambor. No es un tambor que se toca por percusión.

En el Diccionario de regionalismos de la Lengua Española de Grosschmid y Echegoyen, 1998, se encuentra otra significación para “furruco”. En Venezuela es, además de especie de zambomba: “Charloteo. Cacharro, coche viejo”. Como se ve la primera significación es la de la zambomba y luego siguen las otras que se alejan de lo más reconocido.

 

SACAR

“. . .donde un inmigrante holandés SACA una fuerte discusión con su esposa, y entonces bajo un intenso estado de depresión se larga a un bosque. . .”

Como consecuencia de tener el hábito de leer con detenimiento, de andar en búsqueda de vocablos colocados fuera de lugar -por no llamarlos errores o deslices-, se encuentra quien así actúa frente a modos de redactar que a veces escapan a cualquier explicación racional.

Cuando se termina el párrafo anterior con una aseveración de la ausencia de una “explicación racional” para ofrecer como probable causa del desliz, eso no significa que todo en el seno de la lengua sea racional. Muchas palabras tienen un significado y su contrario también. De allí que solo el entorno pueda auxiliar en cuanto a la interpretación del sentido que debe reconocerse a estas.

En el caso concreto del verbo del título no se ha conseguido dar con un precedente del tipo de uso que en la especie hace el columnista. Esto a pesar de todos los esfuerzos de búsqueda desplegados.

Lo interesante en esta sección no es reconocer la impotencia que invade al estudioso de la lengua que no alcanza a explicar algo, sino poder valerse del verbo del título para traer a colación algunos significados que no pertenecen a la corriente principal de la lengua común.

La única explicación plausible para el uso del verbo del título se encuentra en el español de Argentina. En el Diccionario del habla de los argentinos, 2008, para el verbo sacar se recoge ese verbo como transitivo en el habla coloquial con el significado de: “Irritar, hacer perder la serenidad o paciencia a alguien”.

De allí quizá pudo extraer el columnista la materia prima para ensanchar el significado y llevarlo hasta “provocar, incitar, buscarse una discusión o altercado”. La explicación se considera con méritos porque el verbo sacar en la lengua corriente en una de sus acepciones es “conseguir, lograr, obtener algo”. Si se trata de componer una frase con discusión y uno de los verbos que se ofrecen en la última acepción copiada, el resultado que se obtiene no es satisfactorio; a todas luces irrita el genio del idioma español.

Para cerrar esta sección se exhorta a los hablantes y sobre todo a los escribientes a que no traten de innovar la lengua común por medio de la prensa en sus escritos, porque en la mayoría de los casos lo que logran es hacer más difícil la lectura de sus escritos.

 

DOSIERES

“. . .desde las camaritas que coloca la policía en los semáforos para pillarnos y cobrarnos las infracciones, hasta los abultados DOSIERES con antecedentes íntimos. . .”

Desde el principio de esta sección hay que dejar bien en claro que no se critica el empleo que se hace del plural de esta voz. Lo que se critica es la posible interpretación contradictoria que se extrae de la lectura del DRAE, y el DPD. Esto se explicará más abajo.

En el Diccionario de la lengua española de la RAE, cuando se busca el vocablo dosier, la consulta mediante el computador reza: “La palabra dosier no está registrada en el Diccionario”.

Envía esa obra a buscar en la voz francesa dossier la que define así: “informe o expediente”.

Si se consulta el Diccionario panhispánico de dudas utilizando la voz francesa, esta no aparece allí y, lo que se encuentra es un envío a consultar dosier. La explicación del último diccionario es que dosier es la adaptación gráfica de la voz francesa dossier. El DPD define esta voz de este modo: “Conjunto de documentos sobre un asunto que se guardan juntos”. Añade además que el plural para la adaptación española es dosieres. Sugiere que pueden utilizarse también en su lugar los términos españoles “expediente, carpeta”.

La definición del DPD está más acorde con la acepción francesa, sin convertirse en una traducción servil de esta. En el campo jurídico se utiliza la palabra del francés para los documentos relativos a una tramitación.

 

DISCAR

“Por eso cada vez que descuelgo el teléfono y DISCO un número yo también me siento bajo la lupa, pero respiro tranquilo”.

Algunos vocablos en las lenguas subsisten a pesar de que el objeto que provocó el uso haya desaparecido. En el caso del verbo discar, este verbo no es reconocido por todos los diccionarios y el DRAE consigna que equivale a marcar.

En un principio el diccionario de la Academia colocaba una lista con los países americanos en los cuales se usaba el verbo con el valor de marcar en lo concerniente a pulsar en un teléfono los números de otro teléfono, sin mencionar el origen del verbo.

Cuando al principio de esta sección se escribió que algunas palabras sobreviven al objeto que proveyó la base para estas, con eso se alude al hecho de que los teléfonos con discos para marcar los números de otro pertenecen al pasado. En el avance que ofrece la RAE sobre la próxima edición de su diccionario, ya se reconoce que el verbo deriva de disco.

Quizá no falte largo tiempo antes de que se abandone el verbo y en su lugar solo se use pulsar o componer un  número telefónico.

 

ENCRIPTAR

“. . .han sido por complacer a Estados Unidos, por compromisos ideológicos o por algún otro motivo, muy ENCRIPTADO en su decisión”.

Leído con intención de entender y facultad para ello, el significado de encriptado puede deducirse. Al tiempo que se escribe la oración anterior, también ha de recordarse que cuando se escribe se hace en la generalidad de los casos para transmitir un mensaje que se capte sin contratiempos.

La lectura de “encriptado” en la cita obliga a reflexión para aprehender la idea que tiene en mente el redactor, pero que no sale tan clara en el texto compuesto.

Parece que el verbo y sus derivados están en boga en el español escrito. Esta voz es un cultismo a todas luces que demorará largo tiempo en incorporarse al español hablado. No obstante lo último, se ha de comentar la voz para examinar su origen y su alcance.

Encriptar desciende de cripta que es un vocablo antiguo en la lengua española. El vocablo cripta procede del griego kruptos que pasa por el tamiz del latín cripta. No hay rastros de uso del verbo *criptar en el uso del español corriente. Esto dificulta la aceptación de un verbo *encriptar.

El español moderno acepta que existe un verbo encriptar que es “ocultar un mensaje con una clave”. Este ocultamiento por medio de una clave se hace sobre todo en el campo de la informática y las comunicaciones de acuerdo con lo que sostiene el Manual de estilo de fundéu.

Aquí sucede como tantas otras palabras en muchos y diferentes idiomas. Los términos son introducidos en un ámbito restringido por personas versadas en esa actividad y de allí pasan al dominio de los hablantes menos cultos. Una vez en el repertorio de los legos estos amplían su campo de acción. En varias hipótesis esto acontece porque es parte del proceso normal en una lengua; y, porque la novedad invita a usar la voz para denotar conocimientos que no se poseen. No es raro que al cabo de un tiempo prudente el vocablo alcance legitimidad en su nueva acepción.

El manual entes mencionado entiende que la formación de encriptar y sus derivados son bien formados en español porque tienen la misma raíz que críptico y criptograma.

Aquí se sostiene que el verbo en español y sus derivados tienen sus orígenes inmediatos en el inglés encrypt que en esa lengua es un verbo transitivo que vio la luz por primera vez en inglés en el año 1944 y que corresponde a cifrar (encipher), codificar (encode).

Lo más prudente en casos como los examinados con respecto del verbo, el adjetivo y sus derivados es ceñirlos en la lengua escrita a sus ámbitos originales y no buscar llevarlo hasta convertirlos en sinónimos de oculto como se ha hecho en la cita.

Hay que reconocer que tratar de atajar esta clase de voces nuevas es como tratar de poner una camisa de fuerza a la lengua, algo que es imposible realizar sobre todo en tiempos modernos.

 

TIPEAR

“Uno pone el diseño de un producto en la pantalla de su computadora, TIPEA las medidas y colores que desea. . .”

El verbo que figura a manera de título en esta sección ha ido adquiriendo notoriedad entre los hispanohablantes de nuestra América. Cuesta mucho esfuerzo digerirlo porque sus genes inmediatos son angloamericanos.

El Diccionario panhispánico de dudas asevera que es una adaptación del inglés to type. De acuerdo con lo que consigna ese diccionario se usa en gran parte de América. Ese último dato se confirma con la lista que trae el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias donde se enumeran diez países americanos, entre ellos dos centroamericanos y el resto de América del Sur.

En un principio el significado fue solo “escribir a máquina”. En la actualidad, con los avances de la tecnología se define así: “Introducir datos con una máquina de escribir o en la computadora utilizando el teclado”. Se pronuncia teipear.

El DPD sostiene que es un anglicismo “innecesario y poco recomendable”. En español puede usarse mecanografiar, dactilografiar. Además existen las expresiones “pasar o escribir a máquina”. Podría emplearse el verbo teclear también.

Personalmente puede manifestarse la poca simpatía que despierta este verbo híbrido que ha pasado al español de algunos hispanohablantes claudicantes.

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