Mi memoria de hoy se titularía “Mis profesores del CU famosos” Sin embargo, la repentina muerte del profesor licenciado Franklin Franco Pichardo, ocurrida ayer, me obliga a cambiar levemente el título, en honor de quien el doctor Porfirio García, ex rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y amigo, manifestó: “Franco fue un profesor de generaciones, reconocido por sus dotes intelectuales y de honestidad”.
Refiriéndose a la calidad de la enseñanza secundaria durante la dictadura de Trujillo, diceMarcio Veloz Maggiolo: "El Liceo Presidente Trujillo era un hervidero de ignorantes. Los programas de estudio de la dictadura eran relativamente buenos, pero el cerco a la información y el temor de sobrepasar los límites de las conversaciones, hacían imposible que todos desarrollaran la curiosidad necesaria para ver más allá de sus narices".
Tras la desaparición del déspota comenzó a cuestionarse casi todo en el país. Uno de los aspectos más criticados fue el de la educación en todos sus niveles. A pesar de esto, uno de los últimos baluartes del trujillismo en ser derrumbado fue la universidad estatal. Hubo que esperar hasta después de la Guerra de Abril, el 4 de septiembre de 1965, cuando, una coalición de grupos estudiantiles e intelectuales locales y procedentes del exilio, concentró fuerza suficiente para sacar de la ya universidad autónoma a los clanes trujillistas, encabezados por el anacrónico rector José Ramón Báez, quienes fundaron bajo los principios que ellos sustentaban la Universidad Pedro Henríquez Ureña. El 28 de febrero de 1966, puesto contra la pared por la matanza de estudiantes del día 9 anterior, el presidente provisional, Héctor García Godoy, reconoció a las nuevas autoridades universitarias.
El 28 de mayo de 1966, siguiendo las orientaciones del Movimiento Renovador Universitario, fue aprobado el nuevo Estatuto Orgánico que, definió la universidad como “una comunidad de profesores y estudiantes unidos en la tarea de buscar la verdad, proyectar el porvenir de la nación y afianzar los valores del hombre; consolidar y ampliar el conocimiento y mantener la Universidad abierta a toda corriente del pensamiento; difundir los ideales de paz, de respeto, de igualdad de derechos y de reafirmación de los derechos humanos; y el de establecer los criterios que habrían de servir para el cumplimiento de su misión”, según resume el profesor Jesús de la Rosa en el diario Hoy del 10 de febrero de 2007
Además de reestructurar la universidad creando las facultades de Ciencias y de Agronomía y los centros regionales, se ordenó organizar una unidad de estudios preuniversitarios llamada Colegio Universitario (CU) con un ciclo de un año de estudios generales.
A este colegio, que vino a llenar el lugar del deficiente Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG), la UASD incorporó una pléyade de intelectuales, ingenieros y gente de ciencia. Mi promoción, que comenzó en enero de 1969, es fruto en buena medida de la formación inicial que recibió de esa estela de profesores capacitados y entregados. He aquí algunos de ellos, que han alcanzado el reconocimiento en sus respectivos campos:
Pedro Mir Valentín (1913-2000). El autor de “Hay un País en el Mundo” y Contracanto a "Walt Whitman (canto a nosotros mismos)" fue nuestro profesor de Filosofía. Estuvimos entre sus primeros alumnos pues el destacado opositor a Trujillo había regresado al país el año anterior. Cortés, respetuoso, ameno, era más lo que preguntaba que lo que decía; no parecía profesor sino un contertulio. Existía un libro de texto que nunca usó, aunque sí el programa. El título que le puso al trabajo final, que valía 30% de la calificación total, dice mucho sobre la calidad pedagógica de Mir. Nos dijo “Cuando Adán y Eva estaban en el paraíso poniéndole nombre a los animales pasó un caballo corriendo y Eva le dice a Adán: Mira Adán qué animal más parecido a un caballo, vamos a ponerle así mismo, caballo”. Escriban sobre eso. Yo obtuve los 30 puntos, no creo que fuera por lo bien que hice el trabajo, sino que el profesor simplemente quería inducirnos a pensar. Una de sus obras cumbre, el poema “Amén de Mariposas”, fue leída por primera vez por él mismo en una repleta y delirante Aula Magna de la UASD en1969, lo cual nos llenó de orgullo. Me dedicó un ejemplar que conservo.
Idelisa Bonnelly de Calventi (10 de septiembre 1931). Una de esas personas procedentes de las clases altas imbuidas de principios democráticos y éticos, igual que su esposo el doctor Vinicio Calventi, y que han prestado invaluables servicios al conglomerado nacional, la doctora Idelisa fue nuestra profesora de Biología. Rigurosa, atenta, con una formación integral. Dice su biografía: “Es una pionera en el desarrollo de las ciencias marinas de la República Dominicana como profesora universitaria. Desde su regreso al país en 1962 luego de haber realizado sus estudios de postgrado en la Universidad de Nueva York en biología marina, se incorporó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo con el propósito de crear las bases para un centro de investigaciones de biología marina. Incentivada por el Movimiento Renovador, que trabajaba para crear una nueva Universidad Critica y Científica, y junto a otros profesores nacionales y extranjeros, promovió la creación de la carrera de biología en la universidad en 1967”.
Zoraida Heredia viuda Suncar (1917-2012). Cuando tuvimos la fortuna de ser alumnos de la profesora Zoraida ya ella tenía una larga carrera como maestra que comenzó en 1952. Desde muy joven trabajó en el sistema público de educación y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde sirvió en la formación de maestros. Fue autora de los textos infantiles “Tatica y Fellito”, de la colección Por el Mundo del Cuento y la Aventura, que abarca “A la escuela”, “Amigos de aquí y de allá”, y “A jugar y a gozar”. Varias veces nos dijo: Quien no ha leído muñequitos no ha vivido, resaltando así el valor de la imaginación en el desarrollo de la personalidad.
Antonio LockwardArtiles (1943). Narrador y poeta, antiguo dirigente del legendario grupo estudiantil Fragua y secretario general de la Federación de Estudiantes Dominicanos en l962, Antonio Lockward tenía apenas 26 años de edad y menos de dos de graduado cuando fue nuestro profesor de español (Letras II). Una vez se formó un chisme cuando un “boca floja” le comunicó a Pedro Mir que Lockward había manifestado que él (Mir) era un preciosista, lo cual no le gustó al poeta y circularon comentarios. Lo cierto fue que Lockward hablaba de Joaquín Balaguer y las cosas como que se enredaron al pasar de boca en boca. El profesor Lockward se sintió avergonzado por el suceso y en su momento negó vehementemente que rebajara la calidad del trabajo literario de Pedro Mir.
Franklin Franco Pichardo (1936-2013). Ahora es conocido más como historiador, pero para los de mi generación Franklin Franco es sociólogo. Cuando fue nuestro profesor de sociología tenía el aura de haber ganado el prestigioso premio Casa de las Américas con su ensayo “República Dominicana: clases, crisis y comandos”. Su biografía lo resume: “Ha sido profesor de Historia y Sociología, Director de Investigaciones Científicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y editor de la Enciclopedia Dominicana. Profesor invitado en universidades de Estados Unidos, América Latina y Europa. En 1966 obtuvo el Premio de Ensayo Casa de Las Américas, en Cuba, con la obra “República Dominicana: clases, crisis y comandos”. Su investigación continua lo sitúa como una figura importante de la historiografía moderna y del ensayo político en el país”. Siendo profesor nuestro publicó su obra más conocida “Los negros, los mulatos y la nación dominicana”. El profesor Franco, un destacado combatiente de la Revolución de Abril de 1965, era muy serio, como decíamos, no admitía “relajo” durante su clase y se entusiasmaba cuando surgían debates de calidad. Aprendimos mucho con él, sobre todo acerca de la formación de la cultura. Enemigo jurado del PCD y de toda tendencia pro-soviética, publicó “Vida, pasión y muerte del PCD”; fundó la Unión Patriótica para participar en la política partidista, pasando luego al PRD y finalmente al PRSD. La sociedad le debe mucho a su promoción del libro desde la Editora Nacional.
Juanita Gómez de Solano. La esposa del recordado profesor Darío Solano fue nuestra profesora de Matemáticas en el primer semestre. Pese a que la materia era odiada, ella no. Considerada, afable y paciente, educó a muchas generaciones en secundaria y la universidad, su figura es legendaria entre quienes estudiaron en el liceo Argentina (nocturno Eugenio María de Hostos).
Máximo Avilés Blonda (1931-1988). Además de poeta escribió importantes obras de teatro, algunas de las cuales han sido representadas en festivales internacionales. Fue Director de la Escuela de Bellas Artes y de Cultura. Recibió el Premio Nacional de Poesía en dos ocasiones. Pese a ser un católico practicante su clase de historia era una de las más concurridas y amenas pues no se parcializaba al enfocar el papel histórico de la Iglesia. Visto en perspectiva, ahora uno se da cuenta de que el profesor Avilés Blonda era joven, pues en 1969 cumplió 38 años. Y murió de 56.