Esta semana pasada, desde el jueves 1 al domingo 4, las noticias fueron ocupadas por dos mujeres de los Balcanes por razones diferentes, pero que ambas tienen una personalidad fuerte, como para las batallas que representan.
El jueves amanecimos que una brasileña de origen búlgaro, es decir, de uno de los países de los Balcanes, pasó por el infierno del impeachment, con una votación de senadores investigados en su mayoría por corrupción y la condenaron al castigo de separación de la máxima posición de la República Federativa do Brasil. Sin embargo, en una segunda votación para determinar su pena política, la condenan a no volver a candidatearse a la Presidencia de la República por ocho años, pero sí a cualquier cargo electivo. Una forma de considerar que su culpa fue una negligencia y no un crimen de Estado.
En el otro extremo del mundo, el Papa Francisco ha elevado a la santidad a la albanesa Agnes Gonxha Bojaxhiu, mejor conocida como Madre Teresa de Calcuta. Parece una historia en dos capítulos al estilo de la Divina Comedia de la cumbre de la literatura italiana y renacentista, Dante Alighieri: desde el cielo y en el infierno. Pero, ¿cuál es cuál?
Dilma parece ser la política impoluta que es la víctima propiciatoria para desbancar a un partido populista que se aburguesó en el poder, produciendo un milagro económico marginando a la aristocracia y creando una nueva burguesía trapera que ha mancillado la imagen de liderazgo de Lula da Silva, un sindicalista metalmecánico que llevó a las masas a creerse el “milagro económico” y la angurria de la aristocracia.
Como para entender que las instituciones que juzgaron ambas mujeres balcánicas son de factura humana: en ambos hay disonancias. En el caso de Dilma, tal “Juana de Arco”, puede dirigir las huestes en contra del temido “Temer”, porque si su salida es para parar los casos de investigación por corrupción, le llegó la hora de erigirse en la conciencia de Brasil, ya que, imagínense un escenario que en el 2018, en las nuevas elecciones, Dilma salga senadora y le enrostre a sus “ejecutores” la falsía de su decisión.
Desde el mismo viernes, en el supuesto centro de la derecha brasileira, Sao Paulo, se desarrolló la primera manifestación anti-Temer, quién se presenta en la Cumbre del G-20 en China en estos momentos. Para ver el reportaje de esta manifestación, ver el enlace de El País, versión Brasil: http://brasil.elpais.com/brasil/2016/09/04/politica/1473014475_702009.htm
Por parte de Temer, una bajísima estima, impaciente por la ralentización de la economía del país y sólo dos años para enderezar el país, con un Parlamento embravecido y creído de su propio poder, con un gabinete machista y desmantelando los avances sociales. Ver este escenario en el mismo diario El País, versión Brasil, en el siguiente enlace: http://brasil.elpais.com/brasil/2016/09/01/politica/1472681876_884848.html
En el caso de la Madre Teresa se han desatado críticos a su canonización, ya que señalan que los “milagros” no son científicamente determinados, y hasta señalamientos de una “noche oscura” de aridez espiritual. Quizás, como en la política populista, le salve el carisma en las masas ya que no estamos en tiempos de muchas especulaciones teológicas. Para ver estos señalamientos, ver el siguiente enlace en El País, de Madrid: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/04/actualidad/1472980683_884891.html
En ambos casos, el tiempo dirá…