Divagaciones

¿Fin o inicio de año?

Por Miguel Sang Ben

Hay un ejercicio mediático de evaluar un año por el fin del ciclo de la circunvalación de nuestro planeta alrededor de la estrella que llamamos Sol. O, en su defecto, hacer de pitonisa para pronosticar cómo será el próximo ciclo. Todo viene por el cierre de la vida que significó el invierno, cuya fiesta de la cosecha marcaba el inicio de la época de penurias que significaba el invierno.

Uno de los frutos de la civilización humana es reducir esta dependencia al ciclo de las estaciones para que nuestro estilo de vida no sea tan radicalmente opuesto entre el invierno y la primavera, con la que asociamos el renacer de la vida luego de fin de las nevadas. Toda la vida se ha convertido en una monótona lucha por la supervivencia sólo marcada por el cambio de indumentaria.

Por ello, ante la inminencia de la celebración del fin de una vuelta alrededor del sol, debamos prepararnos a hablar de los sucesos del 2013 o de las venturas del 2014. Soy de los que considera que el continuo del tiempo es ineludible, por lo que el pasado reciente, los sucesos del 2013 son los antecedentes necesarios de los sucesos del futuro próximo.

En esta mezcla de pasado y futuro que es el presente (un tema muy en boga en la filosofía existencialista o en la concepción de la física cuántica) leí un artículo de este tipo del politólogo venezolano Moisés Naím, “Cinco eventos que cambiaron el mundo en el 2013” (disponible en http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/14/actualidad/1387050353_410330.html) donde, en apretadas síntesis nos muestra los cambios importantes  en el 2013: 1. Estados Unidos se consolida como potencia energética, 2.El desprestigio de Estados Unidos, 3. La nueva agresividad internacional de China, 4. Oriente Medio y algo más, y 5. Guerra abierta a la desigualdad.

Como señala el mismo autor, las noticias son diversas, pero estas cinco marcan tendencias que debemos esperar se consoliden en el devenir del 2014. Ya el fin de la crisis financiera internacional se ha pospuesto porque no será en el 2014. Ya desde el 2009 (recordemos que la crisis la situamos en el 2008) hemos estado pronosticando que la crisis se acaba el próximo año como lo  muestra la noticia en un artículo de El País: http://economia.elpais.com/economia/2009/03/11/actualidad/1236760382_850215.html

Por su parte, Joaquín Estefanía escribió que el anuncio del fin de la crisis puede resultar “cerrada en falso” (ver  su artículo donde afirma la poca confianza en estos pronósticos, “Una época oscura” en: http://elpais.com/elpais/2013/07/12/opinion/1373636585_122698.html.

Stiglitz, aún en referencia al euro, habla de las incertidumbres en el fin de la crisis (parcial), porque, en sus palabras,  “Gran parte del diseño del euro refleja las doctrinas económicas neoliberales que prevalecían en el momento en el que se concibió la moneda única. Se pensaba que era necesario mantener una baja inflación y que ello sería casi suficiente para lograr crecimiento y estabilidad; que hacer que los bancos centrales fueran independientes era la única manera de garantizar la confianza en el sistema monetario; que niveles de deuda y de déficits bajos garantizarían la convergencia económica entre los países miembros, y que un mercado único, con un flujo libre de personas y dinero, garantizaría la eficiencia y la estabilidad.”  El artículo de Stiglitz se encuentra en el siguiente enlace: http://economia.elpais.com/economia/2013/12/13/actualidad/1386938378_723886.html

En pocas palabras, 2013 termina con tintes dramáticos pero no nos ofrece esperanzas de que el fin de la crisis esté por llegar, por lo que la vida seguirá su agitado curso, como nos diría “Rodriguito” el del “Suceso de Hoy”.

 

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