La sociedad dominicana parecería que en el orden institucional se insertó en un túnel del tiempo del pasado, cayendo a la etapa histórica del FEUDALISMO cuya expresión social-institucional es el FEUDO, que significa: Dominio, señorío, comarca, posesión, territorio, hacienda, propiedad, tributo, vasallaje, servidumbre.

El Feudalismo, como Modo de Producción, desde el punto de vista superestructural era “que las familias se agrupaban en parcelas o feudos alrededor de un jefe o señor que desempeñaba la totalidad de los poderes políticos. La ausencia de un poder centralizado hizo que la defensa se organizara en torno al Señor y a su castillo y que los hombres libres y los pequeños propietarios se pusieran bajo la protección del Gran Terrateniente a título de Vasallos o del Siervos”. La fidelidad al Señor era la norma a cambio de su protección.

Una analogía en el tiempo es lo que explica la ausencia institucional en los últimos tiempos en la sociedad dominicana, una verdadera precariedad institucional, más allá de la más amplia arquitectura, plataforma jurídica que se haya podido construir en el tiempo. La no observancia de las mismas, su no aplicación, su desconocimiento, es lo que está pautando de manera firme y silenciosa en el cuerpo social dominicano, una profunda anomia social; anomia que es el preludio de una descomposición social, escalera y peldaño de una crisis social.

Si no, ¿qué explica el aumento desorbitado de las pensiones en los últimos 8 años, a pesar de que  la Ley 379-81 sobre Pensiones y Jubilaciones, en sus artículos 3 y 4, establece muy bien las condiciones en que el Presidente de la República puede conceder pensiones y jubilaciones? ¿Cómo explicar que frente a los desvaríos de un SEÑOR que violó desde el 2008 hasta el 2012 varias leyes y artículos de la Constitución, el Congreso no asumiera el Artículo 246, que dice así “Control y fiscalización de fondos públicos”. “El control y fiscalización sobre el patrimonio, los ingresos, gastos y uso de los fondos públicos se llevará a cabo por el Congreso Nacional, la Cámara de Cuentas, la Contraloría General de la República, en el marco de sus respectivas competencias, y por la sociedad a través de los mecanismos establecidos  en las leyes”.

De igual manera, ¿cómo explicar que la nómina pública en los últimos 7 años creciera 100%, sin que ningún organismo público sirviera de contrapeso y control para evitar eso que hoy tenemos y que somos evaluados como el país más despilfarrador, malversador, clientelista y corrupto con respecto a 144 países? Son decenas y decenas de preguntas, que están en el tintero y que reflotan para entender porqué lejos de una mayor integración social en todo el tejido social dominicano, se acrecienta el desazón y con ello, más incertidumbre. ¿Qué explica que no pase nada frente a todas esas auditorías que están saliendo?

Es lo que explica la enorme marginación social que estamos verificando, al tiempo que a la pobreza estructural, le adicionemos la constelación de nuevos pobres o pauperizados, en la cantera de la sobrevivencia (empleados municipales con sueldos de $2,000.00; $2,500.00; $3,000.00; miles y miles de jubilados con RD$5,117.00).

Este Feudalismo Corporativo que se incubó como una inyección letal, altamente dañina, está produciendo en el seno de la sociedad una profunda malformación, una fragmentación social, que fragua y crea disfunciones. Las disfunciones impiden una articulación que permee objetivos societales globales, lo que hace que el individualismo, el particularismo y el corporativismo sea la marca ante desafíos colectivos.

Estamos respondiendo como sociedad, al mismo paradigma del feudalismo corporativo, de los que nos han llevado hasta aquí; de los que a lo largo de los últimos 16 años no han podido resolver un solo problema estructural de la sociedad; de los que posponen y prolongan este estado de cosas para mantener sus privilegios.

Tenemos que mirar con nuevos paradigmas, para neutralizar y derrotar ese feudalismo corporativo, que trae consigo una enorme asimetría, más marginalidad social, más exclusión, más fragmentación social. Los nuevos mapas mentales han de ser una mejor integración social, más y mejor articulación de todos los sectores que ven desdibujarse el sentido de NACION.

¡La respuesta al Feudalismo Corporativo, tiene que ser más Cohesión Social, como eslabón de una verdadera gobernanza, sostenida y sostenible en el tiempo, donde todos y todas seamos vistos como seres humanos!