Las exportaciones de una nación miden su nivel de desarrollo y de competitividad. Mientras más competitivo resulta ser un país, mayor capacidad para penetrar otros mercados. Las exportaciones dominicanas crecieron nominalmente durante el año del 2011 y según algunos funcionarios públicos este comportamiento muestra la pujanza y el desarrollo de la economía dominicana.

Sostienen además que las exportaciones crecieron el año pasado como consecuencia de la estabilidad macroeconómica, la cual se fundamenta en el mantenimiento del tipo de cambio fijo. Debatir si el monto que alcanzaron las exportaciones contribuyó o no al crecimiento económico al margen del contexto macroeconómico es un sin sentido.

Las exportaciones lejos de aumentar se han reducido como porcentaje del PIB durante el período comprendido entre 2005 y 2011. En el 2005, las exportaciones representaron el 33% del PIB, pero su participación se fue reduciendo hasta alcanzar en el 2011 26% del PIB, es decir que redujeron su participación en el PIB en 7%. En otras palabras, las exportaciones no constituyeron un factor de expansión del PIB en el lapso de tiempo analizado, por el contrario debieron reducir el dinamismo del PIB.

Figura 1. Exportaciones como % del PIB

Fuente: Banco Central

Las exportaciones reflejan la composición del producto, podrían utilizarse para definir si se trata de una economía industrializada o agraria. Las exportaciones por productos presentan el predominio de las exportaciones de zonas francas, las cuales ocuparon un 77% en el 2005. Seis años más tarde ese sector exportó 57.4% del total exportado, para una reducción de 20.4%. No obstante, las exportaciones de frutos menores (i.e. aguacate, mango, banano, entre otros) han tenido una participación espectacular durante ese mismo período. En el 2005 ese rubro representó del total exportado 2.8%, logrando aumentar su participación en el total exportado al 27% en los primeros tres trimestres del 2011. Mientras que los productos tradicionales de exportación (azúcar, café, tabaco y cacao) se han mantenido estancados.

El repunte de las exportaciones de frutos menores se debe fundamentalmente al incremento de la productividad mediante cierto desarrollo tecnológico. En este sector hubo no solamente progreso en la organización de la producción, sino también hubo cambios genéticos en los cultivos, cuyos resultados han sido mayor productividad y competitividad en mercados internacionales. Es decir que en este sector los empresarios han hecho lo propio para ganar mercados sin mayores concesiones del gobierno.

Figura 2. Exportaciones por producto, % del Total Exportado

Fuente: Banco Central

La estructura de las exportaciones dominicanas refleja el predominio de los servicios, los cuales subsisten gracias a acuerdos comerciales que benefician la entrada de esos bienes a mercados de países desarrollados. Esa estructura también refleja una pérdida de competencia de los productos tradicionales de exportación. Ese espacio dejado ha sido ocupado por productos agrícolas menores, que han aprovechado la existencia de recursos abundantes, clima y sobre todo el uso de tecnología de punta para entrar a los mercados internacionales.

La industrialización, según Raúl Prebisch (1949), es parte esencial del desarrollo económico. Esta afirmación de los trabajos pioneros de la CEPAL de la década de los cuarentas ha sido corroborada recientemente por la experiencia de algunos países asiáticos hoy considerados como los nuevos países industrializados. La profesora Amsden (1992, 2001) tiene una posición similar a la que mantuvo la CEPAL, solo que plantea que la industrialización debe conseguirse por medio al uso de tecnologías avanzadas en la industria sustitutiva.

Aún en una economía agraria como la dominicana, la aplicación de nuevas tecnologías a la producción de productos menores orientados a la exportación produjo resultados significativos. Lo que no se ha logrado con las políticas macroeconómicas orientadas a estimular las importaciones en lugar de la producción interna. La sobrevaloración cambiaria es un ejemplo de esto; ha impedido el crecimiento de las exportaciones y, por el contrario, ha estimulado las importaciones, constituyéndose en la causa principal del deterioro de la balanza corriente.

La fijación del tipo de cambio, independientemente de los resultados de los déficits en la balanza corriente, es el marco de referencia de la estabilidad macroeconómica. Y debe serlo porque la economía dominicana es fundamentalmente importadora aunque genere pocas divisas. Claro, éstas deben mantenerse baratas, a costa de las pérdidas de reservas internacionales del BC, a fin de que el comercio dominicano prospere. Aunque no haya desarrollo ni bienes baratos importados.