Con la exitosa  marcha verde realizada en Santiago el sábado 26 de marzo  concluye el primer trimestre de movilización de este creativo movimiento ciudadano  por el fin de la impunidad y la corrupción en el país.

Entre las actividades desarrolladas por el  movimiento, destacan la multitudinaria marcha  realizada en el Distrito Nacional el 22 de enero, la campaña de recolección de firmas del libro verde, iniciada  el domingo 5 de febrero, con un primer corte aplicado el  día 12 y la posterior  entrega al Poder Ejecutivo, bajo acto notarial, de 312, 415 firmas voluntarias plasmada por la ciudadanía en tan solo cinco largos días de trabajo.

Marzo abrió sus días en la provincia de Puerto Plata, bajo lluvia, movilizó miles de ciudadanos(as) de sus municipios y otras demarcaciones solidarias. Acto seguido la Llama Verde se abrió paso recorriendo varios municipios y una amplia extensión territorial en dirección a  Santo Domingo desde el Sur,  Este y  Norte del País. La luz de la esperanza  iluminó  cada paso de la ruta transcurrida del 13 al 19 de marzo entre abrazos, luces, músicas, cantos y el apoyo de gran parte de las poblaciones visitadas.

Múltiples actividades realizaron los dominicanos(as) residentes en el exterior, donde levantaron simultáneamente, los mismo reclamos anti corrupción en distintos escenarios, destacándose la presencia de la marcha verde en las calles de grandes ciudades internacionales así como en el Clásico mundial de béisbol y la serie final de la pelota dominicana competida entre  las Águilas del Cibao  y los Tigres del Licey.

Las actividades hasta ahora realizadas en el país alcanzaron una dimensión nacional, cada una de ellas unió provincias, municipios y barrios. La Marcha Verde integró diferentes sectores  sociales y empleados públicos y privados. Asistieron.  En poco menos de tres meses cientos de miles de ciudadanos(as) se han movilizado de manera voluntaria, cubriendo sus gastos sencillamente porque no aguantan más las actuales condiciones de vida.

Este grito con eco amplificado de la Marcha V sorprendió a estudiosos, analistas, a gran parte de la sociedad civil y a  políticos de oposición así como a los que controlan los poderes del Estado. El gobierno, sus organismos de inteligencia y sus creadores de opinión lucen desconcertados. Tan exitosa han sido estas manifestaciones de la ciudanía que hasta muchos de los organizadores(as) de las acciones verdes son de los primeros asombrados.

Nadie, ni siquiera los opositores(as), de la marcha verde ha podido negar  la significativa participación de la  ciudadanía, el orden, la organización, la paz familiar  y el impacto generado por este movimiento social en este y otros países latinoamericanos. El Presidente de la República como válido y se identificó con él en su discurso del 27 de febrero.

Es evidente que el Movimiento Verde está validado por la ciudadanía y varios sectores del país por su capacidad de convocatoria y organización. La encuesta Gallup-Hoy, presentada  a principios de febrero confirmó el  respaldo de la ciudadanía

Según esta encuesta  el 91% de la población dominicana se manifestó a favor de la marcha, el 93% de la juventud estuvo de acuerdo, un 4.6 participó activamente y de estos últimos un 5% de los hombres y el 42% de mujeres declararon haber motivado a sus vecinos, familiares y compañeros  para que se integraran a esta demostración de rechazo a esta manera de gobernarnos.

Sin embargo el trimestre de éxito concluyó y el que inicia debe mantener o  superar los logros alcanzados  por lo que los coordinadores del movimiento tienen ahora un mayor grado de responsabilidad y prepararse  para afrontar los nuevos desafíos. Se impone una reflexión sobre sobre el camino a seguir, las características de este nuevo movimiento, sus esquemas de organización, comunicación y liderazgo, los métodos de luchas y su capacidad para fungir como  interlocutor ante los poderes del Estado y la ciudadanía.

Es el momento del análisis calmado, de controlar el desborde de las emociones, de no confundir el sueño con la realidad y  distraernos pensando que nuestros propósitos son los mismos que los de la ciudadanía. Ahora más que nunca hace falta coordinar y no decretar, armonizar y no  dividir, reconocer y escuchar al otro.

En futuros artículos abundaré sobre estos y otros aspectos que considero necesario para dar más fortaleza a la esperanza  que llena de vida esta lucha.