Aunque Albania, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro presentan posiciones favorables a las personas LGBTI, los demás países con la mayoría de población musulmana se oponen al reconocimiento de los derechos humanos de estas ante la ONU y la tesis de Huntington podría verse aun posible. Sin embargo tampoco en el occidente todos los países comparten un posicionamiento a favor de los derechos humanos de las personas LGBTI, algunos países del Caribe como Jamaica, Guyana, Santa Lucia, Surinam, así como San Vicente y las Granadinas se oponen. Otros Estados mantienen posturas ambiguas al abstenerse en votaciones sobre el tema como Barbados, Granada, Paraguay y Haití.

Otro aspecto que debilitaría la tesis de Huntington de pensar que existe una confrontación de civilizaciones, es el argumento de Amartya Sen (2015) de que las personas de determinados países musulmanes no necesariamente por el hecho de ser musulmanes comparten el discurso del Estado o de líderes religiosos fundamentalistas, así se comprueba en una encuesta mundial realizada por ILGA y RIWI corporation en 2016, llamada International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association: The Personal and the Political: Attitudes to LGBTI People Around the World donde fueron encuestadas 96,331 personas de 65 países.

En la encuesta de ILGA/RIWI se demuestra como en diferentes países con mayoría musulmana y cuyos gobiernos se oponen en la ONU a reconocer los derechos humanos de las personas LGBTI, sus ciudadanos expresan una opinión dispareja.

Un ejemplo han sido las respuestas a la pregunta de si las personas LGBTI deberían ser criminalizadas, cuyos resultados demuestran que la opinión pública está dividida y no totalmente a favor, como algunos Estados presentan en sus discursos en la ONU. Los resultados de dicha pregunta arrojaron que menos de la mitad de la población en Irak (43%), Indonesia (38%), Turquía (31%), Arabia Saudita (49%), Jordania (47%), Argelia (43%), Egipto (44%) y Marruecos (39%), estaban de acuerdo con la criminalización de las personas LGBTI (ILGA, 2016, p. 35), este resultado trae de nuevo a Amartya Sen, cuando argumenta que; “una persona puede tener fe religiosa juntamente con una política tolerante” (2015, p. 32-33).

El que una persona sea musulmana y sea ciudadano de un país con mayoría musulmana no implica que esté en contra del reconocimiento de los derechos humanos de las personas LGBTI, por lo que la tolerancia entendida como una característica única del occidente también es compartida por los musulmanes.

En conclusión la polarización actual sobre el tema LGBTI no se reduce a una confrontación de civilizaciones pretender utilizar una tesis que reduzca el análisis del problema a dicha hipótesis solo reforzaría prejuicios religiosos y raciales entre los países miembros de la ONU.

Referencias

ARC-INTERNATIONAL. (2016). Appointing an Independent Expert on Sexual Orientation and Gender identity: An Analysis of Process, Results and Implications. ARC-INTERNATIONAL, Ginebra. Recuperado el 17 de Noviembre de 2016, de http://arc-international.net/global-advocacy/human-rights-council/32nd-session-of-the-human-rights-council/appointing-an-independent-expert-on-sexual-orientation-and-gender-identity-an-analysis-of-process-results-and-implications/iv-understanding-the-poli

Huntington, S. P. (2001). El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Bueno Aires: Paidos.

ILGA. (2016). The Personal and the Political: Attitudes to LGBTI People Around the World. ILGA, Ginebra.

Pew Research Center. (2009). MAPPING THE GLOBAL MUSLIM POPULATION. Washington, D.C.

Sen, A. (2015). Identidade e violencia: a ilusao do destino (1 ed.). Sao Paulo: Iluminuras.