“Nadie puede rehuir su tiempo y su realidad, so pena

de escribir trivialidades sin carne ni sangre”. (Ernesto Sábato).

El  entramado  institucional en que  descansa la sociedad dominicana y sobre todo, el Sistema Político, acusa una  vehemencia  fundamental en el ejercicio  necesario de una Ética Política, que propicie  una Campaña Electoral con más pudor y más  decencia. La Ética Política y con ella,  los cimientos, los  valores, en que  descansa la democracia, requiere más credibilidad y confianza  que han  de  reflejarse  en el comportamiento  de los partidos.

La Ética Política,  se constituye  en el baluarte donde ha  de construirse el horizonte de la sociedad a  que  aspiramos. Por ello,  esa necesaria  ética política tiene  en su accionar el  radar  necesario para que influya de una manera  virtuosa  en los ejes  existenciales que  crean  el concierto  de voluntades que pernee la sinergia  que  genere el proyecto  de nación que vislumbramos. Esa  necesaria  ética política  que  se requiere en estos últimos  35 días, precisa  de más  decoro,  de más  decencia,  de un mayor  sentido  de la dignidad  de parte  de los  actores políticos,  de un  sentido  esplendoroso  del  valor  de justicia, de la conciencia  moral, cívica  y el  genuino  interés de la libertad.

El ejercicio  de la ética política  es la ponderación que tiene  la necesaria  conectividad con  los poderdantes,  a  través  de la honestidad, del sentido  progresista  de la visión, del marco inspirador que  envuelve a los  actores políticos como  aglutinantes  de la sociedad que quiere  crear en el  terreno necesario  de sus competencias.

La  ética  del poder y con ella,  la ética del mando político, no pueden  subordinarse  en el segundo  decenio  del Siglo XXI,  a una lógica  de  perversión  total que  gangrene  a todo el cuerpo  social  de la sociedad dominicana y que  trae  como consecuencia  un mayor  costo social para la democracia dominicana. La ausencia  palmaria  de una ética política  propicia  una falta de  competitividad más civilizada y genera  un drenaje  de apostasía, que  constriñe  la equidad, la  justicia, la eficiencia y la calidad  de la Campaña Electoral.

No existe una ética Personal, una ética Profesional y una ética Política. Existe una ETICA, en el sentido holístico. Por  ello, la  acción del ser  humano en el campo  de la política, ella, no  está  ausente. Muy  por el contrario, es en el campo  de la política donde el ejercicio  y la praxis han  de  estar más presente, puesto  que  esta  está  supeditada  a la comunidad, a la colectividad, en fin, al bien común, a la esfera  de lo público, como el abanico más  abarcador  de la sociedad. Como  decía  Platón, “la POLITICA   es el  arte  de la custodia  responsable  de toda  una comunidad”.

La sociedad  dominicana  debe  de exigir  en  este  tramo  de la Campaña, superar  los  fuertes componentes  de los dilemas  éticos  de los actores políticos. Un Dilema  Ético, al decir  de John Maxwell, es una  decisión  indeseable o desagradable  relacionada  con un principio  o práctica moral. Tres dilemas  éticos  se  expresan con sistematicidad y asiduidad en el accionar  de nuestros políticos: 1) Hacemos  todo lo necesario para  ganar; b) Hacemos  lo que nos  resulta más conveniente; c) Nosotros pensamos  nuestras opciones con  relativismo. Es la puesta en  escena  del maquiavelismo, expresado en una  exacerbación del  realismo político,  cuya  caracterización  esencial  es la amoralidad, la inmoralidad y  a una taimada  existencia.

Nunca  antes  habíamos  asistido  a tanta  falta  de principios  éticos y a  una doblez  e hipocresía  tan  descarnada y  descarada. El primer  indicador  significativo  ha sido el enorme  TRANSFUGUISMO en  esta Campaña Electoral. El  transfuguismo, según  el diccionario  esencial  de la Lengua   Española,  es la actitud y  comportamiento  de quien  se convierte en un TRANSFUGA. Tránsfuga,  persona que pasa  de una ideología  o colectividad  a otra. Persona  que  huye  o pasa  de un partido  a otro.

Otra  manifestación  de la pobreza  espiritual, del enanismo  en el correcto proceder, lo constituyó la comunicación  de los  31  Senadores, para “DESAGRAVIAR” al Presidente de los Estados Unidos  de América, Barack Obama. Se requiere  de una actitud más seria,  de una  trascendencia social, para un(a) Senador (a), que concite cualidades  reveladoras  de mayores  niveles  de confianza y de  respeto  a sus  decisiones.

En  esa  trasgresión  deliberada del ejercicio  de la ética política, los  actores políticos más competidos  de  esta campaña  electoral, se acusan  y  contraacusan, en la búsqueda del culpable por la ausencia del debate político. Esto no  es más que  la inflexión máxima de que el cambio  de mentalidad, de la necesaria  nueva cultura política no  se ha  instalado  en la cúpula partidaria. El juego y la ofensa  a la inteligencia  a la ciudadanía  es y constituye  su norte.

En  esa alteridad, en la  falta  del ethos, nos encontramos  con la  Rueda  de Prensa del Jueves 12 de Abril; melodrama  de una mesada, aparatosa y medrosa, por demás. ¡Nada  de contenido y  un pésimo guión revestido  de un drama  sin comienzo y  sin sentido! Es aquí cuando Umberto Eco, nos  refresca al decirnos  que la  ética comienza cuando los demás entran  en escena, es decir, cuando nos  vemos obligados  a defender y  fundamentar las propias  decisiones bajo la mirada  ajena.

Lo que nos  resta por preguntarle  al conjunto  de la sociedad, es  aquella interrogante  de Compte-Sponville ¿Quieres  saber si  tal o  cual  acción  es buena o  condenable, pregúntate  que ocurriría  si todos  se comportaran  como tú? En  este  caso, como  se comporta  actualmente la  partidocracia nuestra, en  esta Campaña Electoral. Ojalá, en estos 35 días que nos quedan, asuman  una mejor  actitud en la ética política.