En nuestra sociedad, el espacio público de los movimientos sociales se construye como espacio híbrido entre las redes sociales de internet y el espacio urbano ocupado: conectado el ciberespacio y el espacio urbano en una interacción incesante y constituyendo tecnológica y culturalmente comunidades instantáneas de prácticas trasformadoras. 

(Manuel Castells. Redes de Indignación y Esperanza, 2013. p.28)

El cibermundo con sus entramados de poder social y dispositivo cibernético  es continuidad y ruptura de lo ya pensado, de lo ya dicho y sabido en el pensamiento filosófico y social no lineal sobre el poder y los poderosos (Focautl,1980; Deleuze,1993; Agambe,2014 Castells,1998; Chunl Han, 2016), los cuales conceptualizan el poder, no como conjunto de instituciones y aparatos que garantizan la dominación general, de unos sujetos dominados por los dominantes, sino que los sitúan en diseminación de fuerzas sociales, que provienen de todas partes, porque es el mismo cuerpo social, aunque tenga al Estado como cristalizador de este.

Esta cristalización en el Cibermundo entra en el híbrido ciberpolítico, por la compleja relación, complicidad y tensión que se da entre ciberempresa y Estado, como es el caso de Facebook y su principal líder Mark Zuckerberg,  sometido a un acuerdo por la Comisión Federal de Comercio (FTC, 24/7/2019) en la que esta empresa fue multada con 5.000 millones de dólares, además a una profunda investigación sobre el manejo, la no trasparencia y  utilización de las redes de archivos de los datos y de los miles de millones de sujetos cibernéticos que forman parte de sus redes como son también Wasap e Instagram.

El ciberpoder emanado del Estado, el cual regulariza, en complicidad con estas mismas ciberempresas, las leyes y las normativas del cuerpo social cibernético del Cibermundo, ha visto que estas son una amenaza para el propio poder de control cibernético hasta el punto que si no le ponen freno terminan estas ocupando dicho poder estatal. Esta línea de enfoque la llegué a plantear en mi texto La vida Americana en el siglo XXI (1998), cuando dije que Bill Gates,se había convertido en presidente de Ciberamérica y que amenazaba el poder estatal  Norteamericano, lo que obligó  a Gates a firmar un acuerdo de no monopolio, ya que su sistema operativo Windows 95 absorbió el 90 % de los programas de computadoras en toda Norteamérica (Pp. 101-109).

.El sujeto cibernético, navegantes de las redes del ciberespacio ha de comprender que este híbrido de Estado y ciberempresa forman parte del eje central y visible del poder , donde se irradia el control virtual pero que tan solo es una parte de ese rizoma

, porque este proviene de todas partes y como tal es constitutivo de ese control.  Es por eso, que el poder, los poderosos y sus múltiples instancias en el Cibermundo no solo nos vigilan, también son vigilados, por la resistencia  que se forman en el mimo seno donde se ejerce la relación de poder cibernético, el cual tiene como espacio virtual, el ciberespacio, los movimientos telúricos de las redes sociales. 

De esto se desprende, que el acontecimiento del poder en el Cibermundo ha de ser pensado y ubicado en el espacio físico de lo territorial y en el ciberespacio de lo virtual. Desde ahí, que el sujeto cibernetico ha de librar sus luchas, sus resistencias, formando, educándose del mismo conocimiento, de las mismas fuentes de saber que se producen en el marco de esas relaciones de fuerzas virtuales, que brotan de esas combinaciones entre lo real y lo virtual.

El acontecimiento del poder cibernético se encuentra diseminado como fuerzas, tensiones, como producción de sentido, luchas, tácticas y estrategias en todas las direcciones que se expanden en el ciberespacio, ya sean en su superficie y en sus profundidades; por eso es que algunas de sus corporaciones visibles como Facebook, Amazon y Microsoft no escapan de los cuestionamientos, de las crítica y de las sanciones económicas  y jurídicas cuando quieren regirse como los dueños del Cibermundo y quieren controlar nuestra vida como algoritmos y como estrategias políticas cibernéticas.

El sujeto cibernetico ha de resistir desde la ética cívica atrincherada en valores de justicia y libertad e incorporar una  “Ética de la supervivencia” como bien plantea Chul Han, en su texto Muerte y alteridad (2019), ya que el sujeto ético no tiene precio, ni equivalente, sino un valor afectivo en sí mismo, en el “mero juego sin finalidad de nuestra potencia anímica”, cargado de gusto, que es “la dignidad” (Pp.49-72).

Partiendo de esto, el navegante dominicano ha de construirse en las virtudes y en una ética cívica en el ámbito del  ciberespacio y el espacio social, que  contribuya a  una sociedad democrática, dialógica, y de justicia social. 

Tenemos que empujar la red de “multitudes inteligentes” (Howard Rheingold) que vive en el ciberespacio y en el espacio social dominicano contra los círculos viciosos que  son producidos y reproducidos por una franja de dominicanos en sus espacios de virtualidad y realidad. Si no hubiese sido porque muchos jóvenes dominicanos han ido, poco a poco, empoderándose de los espacios virtuales de las redes sociales hace tiempo que tuvieran destruidos, despojados de su condición humana, presos o muertos, porque las instituciones encargadas de preservar la seguridad nacional en el país, están degradadas.

Ha de romperse con el esquematismo filosófico y el mito de las cavernas de Platón, en la que el ciberespacio es una cueva de sujetos encadenados y presos en el mundo de la virtualidad, el cual sería  la sombra del mundo verdadero,  donde se encuentran las ideas eternas y verdaderas. Este esquematismo filosófico proviene de no comprender una visión filosófica cibernética e innovadora, que reduce cierto  efectos sociales (ciberadiciones) a lo que es el sistema social del Cibermundo y su relación dialéctica e interactiva entro lo real y lo virtual, que no tiene que ver solo con el ciberespacio sino con el mundo cibernético.

El filósofo que quiera comprender y situar  el Cibermundo social de manera crítica ha de entender primero que  vive en este y relacionado con el mundo natural e histórico y si opta por ignorarlo puede seguir consumiéndose en el como un zombi virtual o puede inventar líneas de fuga (Deleuze) hacia el mundo natural e histórico, que a su regreso sería como una ciberdieta y la cual no cae mal. Si tiene como estrategia de salirse o fugarse para quedarse en el mundo natural e histórico, pues eso es imposible porque el mundo forma un híbrido Planetario con ese Cibermundo.

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