Se trata de fuerzas sociales que nos parecen nuevas porque ahora emergen gracias a los medios de masas. Valoraciones que tropiezan con el estatuto persistente de camarillas privilegiadas del poder.
Aspiraciones de comunidades que adquieren conciencia de su marginalidad, como la bohemia de hace ya más de una centuria. O la generación Beat de mediados del siglo pasado que tanto influyó en la vivencia Hippie.
Todo resumido en la contracultura, la conjunción de propuestas que fueron debidamente nombradas al final de los sesenta por Theodore Roszak, en Estados Unidos
Reflexiones para reducir a un boceto aquello que conforma un sentimiento nacional con lo que se ha llamado la cultura popular.
Para oponerla a la cultura producida por grupos del poder que si bien es de élite, no es la conformada por artistas y estudiosos del arte que bien sabemos obedece a un orden completamente opuesto.
Una condición para que se dé la obra de arte es la originalidad, lo que quiere decir que las copias son sólo eso y que no hay manera de oponerlas al original producto de la individualidad.
Aquí, en nuestro país, este tipo de marginalidad el Estado la esconde, la proscribe y la persigue. Sólo es desvelada por científicos interesados en nuestra realidad social
Habría que considerar la posibilidad de ver un arte subversivo en la producción artística de un grupo marginado que por su carácter colectivo y anónimo deberíamos suponer en el contexto de arte popular. Como es el graffiti, por ejemplo.
Aunque no solo el graffiti es una expresión de la marginalidad como arte popular, hay quienes le consideran como un componente fundamental de la cultura Hip Hop.
Esa manifestación popular que en su contexto original, allá donde nació por necesidades propias, y que puede considerarse subversiva no sólo abarca la música que aquí en nuestro país hemos trasplantado.
Hay que considerar en esa forma que llaman contracultura la reacción de comunidades cruelmente marginadas, por siglos en los Estados Unidos, como los negros. También los inmigrantes de origen latino desde que allá se hizo necesaria la mano de obra barata.
Aquí, en nuestro país, este tipo de marginalidad el Estado la esconde, la proscribe y la persigue. Sólo es desvelada por científicos interesados en nuestra realidad social.
Podríamos establecer la diferencia entre cultura popular con todas las expresiones de la marginalidad mencionadas aquí, y el folclor que además contiene un componente que no hemos señalado aquí, se refiere a la tradición. Y en este punto es que la puerca tuerce el rabo, porque el objeto producido en el campo de la artesanía es de orden colectivo, además de que es útil.
Una pieza musical en el contexto de una forma específica de Rap, hace necesaria la utilización de instrumentos de alta tecnología como es el sintetizador en el que interviene el procesador, instrumentos que no se producen industrialmente en nuestro país, además de que el autor ejecutante tiene un carácter exclusivamente individual lo que hace que se aleje de una cultura popular folclórica.
De alguna manera tengo siempre la tendencia a asociar la expresión del graffiti con el estilo de Dubuffet, el creador del Art Brut, o a la inversa.
Dubuffet estuvo asociado al grupo de la Patafísica que también integraron personajes como Joan Miró y Umberto Eco.
Como nota curiosa, conviene finalmente incluir este dato sobre Mozart. Wolfgang Amadeus Mozart fue ordenado Caballero de la Orden de la Espuela de Oro por el papa Clemente XIV. Sin embargo, el entierro de Mozart fue de tercera categoría. Fue enterrado al anochecer en una tumba comunitaria, como un ciudadano común y corriente.