Luego de décadas de progreso en materia sanitaria, todo indica que España se aboca al rompimiento del llamado estado de bienestar, que tanto trabajo arduo llevó crear y mantener aun en momentos de estancamiento económico, pero la crisis ha sido más fuerte y ha colocado un punto y aparte en el sistema sanitario, siendo los más afectados los inmigrantes irregulares.
La crisis financiera ha cambiado las reglas de juego no solo en el terreno financiero, sino también hasta en la salud, donde el gobierno de Mariano Rajoy y el Partido Popular pretenden ahorrarse miles de millones de euros recortándoles pingües beneficios que otrora gozaban no solo los ciudadanos españoles, sino cualquier residente en la madre patria sin importar su estatus.
La máxima de la universalidad del sistema de salud es cosa del pasado. El nuevo decreto fija como condición para acceder al servicio gratuito estar asegurado, esto significa estar trabajando, pensionado, haber agotado la prestación por desempleo, estar cobrando algún subsidio o estar en desempleo. Quedaría fuera el grueso de la población que tengan ingresos sin haber hecho una cotización o en un estado de residencia irregular.
En el caso de los extranjeros no registrados (irregulares) solo van a recibir atención de emergencia o en caso de parto, ahorrándose el gobierno en esta partida más de 500 millones de euros. En el caso de extranjeros miembros de la unión europea, necesitaran un seguro que cubra todos los riesgos o bien demostrar que están trabajando o estudiando en suelo español.
También se establecerá el pago complementario o copago en farmacias, prestación orto prostético y productos dietéticos, con esto se ahorrarán otros 500 millones de euros. Así mismo, se excluirán los fármacos para síntomas leves, como son los anti diarreicos, lágrimas artificiales y mucolíticos; aunque habrá descuentos a los que compren medicamentos con recetas de hospitales.
Pero no solo los pacientes sufren los estragos de la crisis, los médicos y enfermeras padecen por igual. Miles de profesionales de la salud desempleados no han tenido otra opción en medio de la incertidumbre e inestabilidad laboral que buscar nuevos horizontes fuera de España.
Con un pesimismo general de toda la población ante las paupérrimas perspectivas para salir de la crisis, arremete este cambio en el sistema sanitario que da como resultado dos servicios: uno regular o estándar para los ciudadanos españoles y residentes legales en el país; y otro de beneficencia o caridad para los miles de ciudadanos que buscando visa para un sueño se han quedado de manera ilegal, soñando en un mejor porvenir.