Recuerdo, amable lector, cómo no recordarlo, ese atardecer en el Azul Bravío escuchando olas contra acantilado, esperando cerdo a la criolla con papas fritas compañeros turistas urbanos fueron a buscar al Rosse’s. Subo un chin la televisión, Maradona entrevistaba a Fidel.

—A mí me revisan con un perro y me interrogan en un cuartito cuando llo voy a Miami mi comandante, siendo deportista mi comandante, los gringos hacen eso porque llo soy su amigo mi comandante, no porque me han encontrado muchísima cocaína a cada rato dondequiera que llo voy mi comandante…
—El imperio abusa Pelusa, cuando el Che y yo estábamos en la Sierra…
—Llo tengo un tatuaje de usted mi comandante, en la pierna mi comandante…
—No, Pelusa, no…
—Sí mi comandante, sí, mirá…

De repente, voz retumba en habitación, Dios me está llamando, habla con acento cibaeño:

—PECADOi RREPIÉNTETE, DEJA Ei CAMINO DEi PECADO…

Miro pa un lao miro pal otro y no veo a nadie y a la carrera pero sin ruido salgo a la calle. En el cielo una sola nube rosa, Jesús no acaba de llegar en su F-16 con misiles antipecados. Frente apartahotel, camioneta con 24 bocinas gigantes anuncia sermón nuevaera. Dos rurales escudriñan sin disimulo mi personita, uno tiene micrófono en mano y botas de guardia en pies. Los compañeros turistas urbanos llegan con mi cerdo, hacen señas a evangélicos hay gente durmiendo, hay gente resacada, por favor bajen eso abusadores.

—SÍ, VENIMO A TRAETE LA BUENA NUEVA DE DIO, NO SIGA FAiSO ÍDOLO COMO DADYiANKY O FEiNANDITO…
—¡CÁLLESE MAMAÑEMAZO!

Los evangélicos se engranojan, sienten deben subir volumen, intensidad, se encuentran cara a cara con trulla satánica, tal vez hasta par de demonios menores. Los turistas urbanos tienen apariencia de acumular todos los vicios condenados por la Biblia antes de Jesús.

—SÍ, SI FUERA UN DICOLAi CON REGUETÓN DEi DIABLO NADIE SE QUEJARA, PERO NO, Y VENIMO A UNA HORA PRUDENTE, SON LA SEL DE LA TAiDE, NADIE DEBE TAi DUiMIENDO A ETA HORA, HAY QUE TAi ALEiTA POiQUE JESÚ VAVENÍ COMO LADRÓN EN LA NOCHE, ORA Y BELA POiQUE NO SE SABE LA HORA NI Ei DÍA QUE VAVENÍ…

De nada valdrán protestas ciudadanas, los evangélicos se irán a la hora que les dé la gana. Ellos saben perturban, ellos saben aquel quiere meterse a evangélico va a iglesia a llorar de rodillas, casi se muere de cirrosis y/o sobredosis; a buscar pareja, no levanta nada entre pecadores; a rumiar impotencia, no ha probao viagra; a entregarle al pastor diez por ciento de su sueldo, es un infante con cédula.

—YO ANTE TRABAJABA PONIENDO VENTANA, ARREGLANDO VENTANA, MAJÁNDOME LO DEO, ESE ERA MI TRABAJO, QUE ME APAiTABA DE MI FAMILIA POiQUE BEBíA TO LO DÍA Y CASI ME MUERO DEi HÍGADO QUE SE ME HINCHÓ LA BARRIGA Y ME DIÉN POi MUEiTO EN Ei HOPITAi REGIONAi DE SANTIAGO, PERO NO, JESÚ ME SAiVÓ Y AHORA YO SOY PASTOi DE LA IGLESIA Y RASO DE LA FUEiZA AiMADA Y VIVO MEJOi CON Ei DIEMO QUE ME DAN LO FELIGRESE Y Ei CHEQUESITO QUE ME SALE EN LA GUAiDIA LO VENTICINCO, AHORA VOY POi TOEi PUEBLO DE CABRERA ANUNCIANDO LA LLEGADA DE JESÚ, QUE NO SE SABE CUÁNDO E QUE VIENE, PERO DE QUE VIENE VIENE…

Los evangélicos se irán cuando se jarten de joder o les dé hambre, protestar es darles razones para quedarse. A los evangélicos no les importa la tranquilidad del impío, un evangélico militar es posiblemente el bípedo sin plumas más imprudentemente soberbio así en la Tierra como en el Infierno, seguramente cree: religión le da autoridad moral para dar sermones, pistola le da autoridad física para dar tiros.

—PEiTENECO A LA ASOCIACIÓN DE CRITIANO EVANGÉLICO MILITARE, LA ACEM EPAÑOLA, FILIAi DOMINICANA, POiQUE UN EVANGÉLICO E UN SOiDADO DEi SEÑOi, PODEMO SAiVAi Ai PECADOi Y METELO PRESO, ETAMO EN UNA BATALLA DE SAiVACIÓN CONTRA LO HOMOSESUALE, LA LEBIANA Y LO DROGADITO…

En la fortaleza, el raso dirá a hermanos en armas quenfrentó a unos turistas maricones y/o drogadictos que no metió presos o le entró a tiros por la advertencia dei Superioi Gobieino de no fuñii con ei turimo de la zona. En la iglesia, el pastor dirá a hermanos en Cristo quenfrentó a unos turistas depravados de la nueva Sodoma y/o Gomorra que pretendían seguir durmiendo a las 6 de la tarde. Que uno de ellos le voceó una mala palabrota que él nada más decía cuando se daba majón con martillo, cuando trabajaba con ventanas, cuando podía beber, cuando bailaba, cuando sonreía, hace años, tal vez no tantos.

Foto Jorge Gonzalez