Pero yo soy Bueno, ves? Porque yo conscientemente no le hago daño a nadie; al contrario, trato siempre de ayudar, dentro de mis posibilidades.  –Explicaba con vehemencia- Yo soy responsable con mi familia, detesto las cosas mal hechas y las injusticias.  Lo único que yo no hago es ir a ninguna iglesia, porque las religiones y los políticos manejan este mundo como les da la gana…  Por eso, yo pienso que no estoy tan mal con Dios, porque por lo menos yo trato de hacer todo lo que va de acuerdo a las leyes morales que Él estableció.    –La conversación tomó un giro espiritual de forma sorpresiva.  Hablábamos de temas generales, más bien ellos hablaban, yo escuchaba.-  Tú que eres Cristiana dime: Tú piensas que nada más los que están metidos en las iglesias son los que se salvan?

En momentos así hay que ser cuidadosos con lo que se dice.  Millones de ideas me pasaron por la cabeza, pero, dispuesta a saciarles la necesidad de conocimiento de la Palabra de Dios, más que de mi opinión, eso les dije: Dios es un Dios personal, que anhela tú tengas una relación íntima y personal con Él.  No son las paredes de una iglesia las que te salvan.  Acuérdate que a las iglesias llegan personas quebrantadas, lastimadas, ofendidas, necesitadas; en fin, las iglesias son hospitales para sanar heridas espirituales.  Pero eso no quiere decir que no haya también lobos vestidos de ovejas.  Es por eso que no te niego que sepamos de lugares y “ministros de Dios” que no están acorde a la voluntad del Altísimo.  Si lees los evangelios verás como Jesús mismo confrontó a las autoridades eclesiásticas de la época por su hipocresía.   –Exacto! Dijo el hombre con tal resorte que le hacía re acomodarse en el mueble- Sin embargo, del único modo en que creces en conocimiento de Dios, su persona y su verdadero carácter, es congregándote y exponiéndote al estudio de la Palabra, porque sólo así recibirás las respuestas a las miles de preguntas que sé tienes…

Pero, -decía ansioso por justificarse- es que a mí no me gusta que me manejen, y eso es lo que hace la religión.   Dios no espera que lleves una religión, espera que tengas una relación con Él.  –Contesté pausadamente, pues no quería facilitar un escenario de discusiones-  Mira, has escuchado el Versículo que cita a Jesucristo cuando dijo:  Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida.  Nadie llega al Padre si no es por mí? Tu salvación depende de tu relación con Jesús, el Hijo de Dios.  Tus buenas obras demuestran que posees nobleza, que los frutos de Dios están en tu carácter, y que fuiste criado con dignidad.  Pero no somos salvos por nuestras obras, sino por tener una entrega auténtica de nuestra voluntad y de corazón con Dios, y ese es Jesús, el autor de la Salvación…

Es que yo no soy como tú que vives metida en una iglesia, yo no soy así…  -me dijo queriendo exponer los extremos-  Mira, -le dije no con ganas de justificarme- nadie te pide o exige que te metas de cabeza en una iglesia.  Dios es quien hace el llamado, tú y tu familia crecerían en el conocimiento de Dios si van a una iglesia que tenga una  base sólida en la Palabra de Dios, y las hay, porque por cada iglesia mala existen miles en las que sus líderes actúan como Dios Manda.  Así que medita en eso, piénsalo y si un día quieres, acepta la invitación a conocer la iglesia a la que voy.  Después de todo, Dios nos dio libre albedrío, cada quien escoge el rumbo que le da a su vida.  Tienes una invitación de parte de Dios a llevar una relación más íntima con Él, y eso lo puedes empezar a hacer aquí en tu casa.  Como dice Mateo 6:6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Tanto él como su esposa posaron sus vistas fijamente en mí por un momento.  Ya el fuego de los argumentos había cesado y sólo quedaba el silencio que provoca la meditación.  De ahí la conversación volvió a volar por cielos de temas diversos.  Al final yo quedé con la certeza de que la semilla fue sembrada sin necesidad de hacer surcos por imposición de ideas.   Y es que no se trata de ganar en los argumentos, se trata de ganar almas para el Reino de los Cielos…

1 Juan 4: 1-8Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;

y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

 

¡Bendiciones!