52 !Cincuenta y dos! ciudadanos dominicanos perecen ahogados al hundirse la yola en la que, precariamente, pretendian llegar a Pto. Rico. 52 personas que tomaron la

suprema  -casi suicida – decision de arriesgarlo todo para salir en persecucion de nuevos horizontes, prenados de promesas y cansados ya de no encontrar, en su propia tierra, la recompensa material al esfuerzo y al trabajo duro.- 52 sere humanos, empujados hacia lo ignoto por el desconsuelo, la impotencia y la certeza de saber que los que tienen el deber de velar y trabajar por el presente y el futuro de los desposeidos, ven a estos como vulgar material gastable.-

Y motivos tiene la desesperanza.- 52 vidas que han dejado un hueco en 52 familias dominicanas y un dolor sordo en el seno del pueblo, todavia hoy, al escribir estas lineas, no han merecido ni siquiera una mencion, una palabra de duelo, una muestra de empatia, de parte de las maximas autoridades del pais, incluidas la candidata de los "valores sociales" y una Iglesia Catolica que esta en medio de todas las intrigas politicas, pero cuyo Cardenal no tiene tiempo para perderlo llevando a cabo su pretendida mision de brindar consuelo espiritual a los que sufren.-

Y produce indignacion.- Pues si esta tremenda desgracia no conmueve a los que dirigen el pais, que se puede esperar que hagan con respecto a los que, individualmente, mueren a diario en nuestros hospitales, carentes de medicinas; los miles que deambulan por nuestras calles en busca de oportunidades, cada vez mas escurridizas, de ganarse el sustento de sus familias.- Si 52 dominicanos muertos en una tragedia, provocada por las desigualdades de este injusto "orden economico y social", no merecen un decreto presidencial que exprese solidaridad con estas familias en esta su hora de dolor, abandonemos toda ilusion de que a estos "politicos" aun les quede en el alma una cuerda que vibre ante el dolor ajeno y, mucho menos, que sean capaces de corregir el rumbo fatal por el que conducen a la Patria.-

Estamos anegados en la desidia, la indolencia, el individualismo, el egoismo y el inmediatismo y no somos capaces de comprender  que esta apatia, esta falta de accion, esta cobardia y este miedo al sacrificio estan permitiendo que esta tsunami del dolo, la corrupcion, el entreguismo, la prepotencia, la desfachatez, el mesianismo, el abuso, la traicion, la patrana, el lambonismo, la genuflexion, el bandidaje, la discriminacion y la injusticia que hoy arropa al pais amenace con arrastrar la Patria hacia el naufragio.-

CUANDO VINIERON A POR MI …

Cuando los nazis vinieron por los comunistas

me quedé callado; yo no era comunista.

Cuando encerraron a los socialdemócratas

permanecí en silencio; yo no era socialdemócrata.

Cuando llegaron por los sindicalistas, no dije nada; yo no era sindicalista.

Cuando vinieron por los judíos

No pronuncié palabra;  yo no era judío.

Cuando vinieron por mí, no quedaba nadie para decir algo.

Martín Niemoller.