La inclusión de la Primera Dama en la boleta del PLD por la candidatura vice presidencial, ha volcado los recursos del Estado hacia la campaña electoral  de Danilo Medina en una forma  avasallante. Los RD$40 ,000 millones (según Juan TH, se tiene información que esta cantidad puede incrementarse hasta 60 mil millones de pesos) que Leonel Fernández dijo en New York que utilizaría para impulsar la candidatura de su partido, no están siendo desperdiciados por el PLD, su utilidad se manifiesta en forma contundente.

La propaganda abrumadora y la compra de opinión con el soborno a medios y comunicadores inescrupulosos, estarían absorbiendo una gran proporción de los grandes recursos que exhibe la campaña oficialista. Cada vez aparecen más periodistas en la legión de comunicadores que aúpan el candidato oficial. Por otro lado, las ciudades, carreteras y campos están saturados de la promoción peledeísta.

Los comunicadores, no siempre aparecen en nóminas. Tienen asesorías, facilidades en medios controlados por el gobierno y otras formas discretas de recibir la retribución a su valioso aporte a la causa del PLD. La mayoría de ellos se han hecho millonarios en los últimos 8 años, contrastando su nivel económico con el que tuvieron antes del 2004. Algunos, de simple reporteros han pasado a ser prósperos empresarios de las comunicaciones.  Ellos desempeñan un papel determinante en la campaña de Danilo Medina, exagerando las obras del gobierno y magnificando las bondades de Danilo Medina. Esto tiene un costo  y el oficialismo lo paga con una importante proporción de los 40 mil millones de pesos mencionados por el Presidente.

Utilizar periodistas afines al gobierno para que justifiquen la politiquería en torno a la reparación de carreteras, calles y aceras que tienen 4 años deteriorados pero solo se reparan en este momento de campaña, es una tarea específica de quienes ejercen este periodismo de compromiso, el cual, indiscutiblemente, tiene una buena retribución.

La publicidad de Danilo Medina satura las carreteras, calles y avenidas de la ciudad capital y poblaciones del interior. Las vallas promoviendo al candidato del PLD, superan 10×1 a las de Hipólito Mejía y los demás candidatos juntos. Miles de esta costosa forma de publicitar un candidato, están colocadas en cada poste eléctrico (a 50 metros de distancia), varios kilómetros antes y después de llegar y salir a cada ciudad. Cientos de otras vallas en tamaño gigante y costo millonario, están colocadas en grandes postes en ciudades y carreteras.

Son múltiples las formas de utilizar los recursos del Estado en beneficio de la candidatura de Danilo Medina, además de las antes dichas, se pueden citar:

Para la repartición de miles de cajas navideñas con el rostro del Presidente de la República y con la intención de promover la candidatura de Danilo Medina.

Para comprar dirigentes opositores y aliados políticos de los que venden su apoyo a cambio de cargos públicos y millones de pesos.

Para maquillar encuestas y crear percepción de posicionamientos irreales y así tratar de cambiar la voluntad de la gente, decidida a votar en favor de la candidatura de Hipólito Mejía.

Para trasladar empleados públicos y beneficiados con nominillas al interior del país y crear la percepción de multitudes en los recorridos que hace Danilo Medina.

Para que todas las actividades proselitistas de Danilo Medina sean transmitidas por cadenas de radio y televisión que cubran todo el país, que estas sean publicadas en los mejores espacios de la mayoría de los periódicos y para que no se haga lo mismo con las actividades que hace Hipólito Mejía. Para que lo mismo se haga con las encuestas maquilladas o noticias desfavorables a Hipólito Mejía y las que favorecen a Danilo Medina.

Para que una legión de comunicadores pagados, esté atento, de seguimiento y tergiverse cada expresión de Hipólito Mejía.

Para pagar una red de interactivos, provistos de "flotas", quienes deben llamar a programas especiales, votando en encuestas o defendiendo las posiciones gubernamentales.

Para que el candidato que promueve el Presidente que ocupa el penúltimo lugar en valoración entre los mandatarios americanos, sea valorado positivamente en el país y la candidatura de Danilo Medina promovida por él, sea aceptada como "continuación del progreso" en lugar continuador de lo que hace y deja de hacer este gobierno desacreditado y mal  valorado en toda América y el mundo.

Para que la mayoría de los medios de comunicación ignoren con su silencio los abrumadores casos de corrupción denunciados en este gobierno; el exorbitante endeudamiento externo ocasionado por tantos préstamos, bonos soberanos y financiamientos; las insostenibles cargas fiscales; el abusivo aumento de los combustibles; la insoportable tarifa  eléctrica y la imperdonable indiferencia del gobierno ante los males que afectan la sociedad.

Para tratar de convencer la gente para que vote por Danilo Medina, olvidando que él representa el gobierno actual  cuyos funcionarios son prepotentes, intolerantes y exhibicionistas de riquezas conseguidas a costa del Estado.

Para que la corrupción, la inseguridad social, el descuido a la educación, las inversiones no prioritarias, sean ignoradas por la población y que a pesar de todo eso, vote por la candidatura de Danilo Medina, quien representa la continuidad de un gobierno con todas estas lacras.

Para hacer posible que por cada aparición de Hipólito Mejía en los medios de comunicación, aparezcan más de 100 de Danilo Medina con una avasallante presencia, tratando de imponer mediáticamente al candidato con más presencia, aunque sea la peor alternativa electoral.

El gobierno está haciendo una descomunal inversión para promover la candidatura de Danilo Medina. Está utilizando sin ningún recato los recursos públicos. Esperemos  que 40, ni 60 mil millones de pesos, ni todo el dinero del mundo sea capaz de comprar la dignidad y la conciencia del pueblo dominicano. Las dádivas, el engaño y la demagogia no deben conducir al pueblo como borrego a votar por un candidato que solo garantiza la continuidad y sombras de un gobierno incompetente y desacreditado.