En varias de sus alocuciones al país, el presidente Luis Abinader ha señalado la necesidad que tiene nuestro país de la creación de empleos como uno de los medios de contribuir con el desarrollo económico de la nación.
Ciertamente, creemos que esta debe ser en estos momentos una de las prioridades que le corresponde impulsar al gobierno central, sin embargo, es conveniente señalar que la meta no es solamente la creación de empleos sino que “estos deben ser de calidad y estables”.
Hemos indicado en ocasiones anteriores que, aunque el sector de las zonas francas es de cierta importancia, los empleos que crea no son de calidad y, por tanto, son inestables y en razón de ello, fundamentalmente, el trabajador busca mejores condiciones de trabajo y regularmente está permanentemente detrás de un trabajo más digno y que le proporcione mejores ingresos.
De acuerdo con el boletín “Dominicana en cifras 2020” publicado por la ONE, en el año 2019 la población económicamente activa era de 4,969,739 personas, encontrándose desocupados de este total unas 306,471 personas es decir un 6.17%. Esta tasa podría considerarse baja si se compara con el resto de los países de América Latina, sin embargo, la misma podría estar subestimada en razón de que en el caso del país se mide en función de los trabajadores que están buscando trabajo durante el periodo al que hace referencia la encuesta, lo cual tiende a arrojar tasas de desempleo mucho más bajas que las reales.
Hay que destacar, además, que dentro de la población económicamente activa se incluyen 161,257 empleos de las zonas francas del país que, como indicamos, no son empleos de calidad ni estables, ya que los salarios de los operarios de este sector se sitúan en RD$14,000.00 mensuales.
Se podría hacer un parangón entre la baja calidad de nuestros empleos, con los niveles de ingresos de los hogares dominicanos.
Al respecto y de acuerdo con la última encuesta de ingresos y gastos de los hogares dominicanos, realizada por el Banco Central (2018), se tiene que, dentro de los cinco quintiles establecidos, los hogares del primer quintil tienen ingresos mensuales de RD$11,433, mientras los gastos ascienden a RD$ 14,820, es decir un déficit de RD$3,887 cada mes. Los del segundo quintil, apenas presentan un excedente de RD$1,172 entre los ingresos y gastos y los del quintil tercero, arrojan un excedente mensual de RD$4,090.
Estos números son indicativos de los bajos niveles de ingresos de la población laboral dominicana, ya que se podría considerar que dentro de los primeros tres quintiles se encuentran concentrados la mayoría de los trabajadores del país.
Somos de opinión de que en la medida en que seamos capaces de crear nuevos y mejores empleos, en esa misma medida el índice de pobreza del país, que, aunque se ha reducido en los últimos años, podría colocarse en niveles mas aceptables comparado con de los demás países de América Latina.
La creación de nuevos empleos de calidad y estables, entendemos que debe obedecer a un programa nacional e integral de desarrollo de la industria, sobre todo las PYMES, que son generadoras de muchos empleos y arrojan altos índices medidos en función del capital invertido, o sea que para la obtención de estas metas se requiere un vigoroso impulso e incremento de la actividad económica, que genere nuevas empresas con mayor capacidad competitiva de carácter mundial.
No hay dudas de que la actividad industrial en la Republica Dominicana, no ha contado con el apoyo de los gobiernos y ha tenido que manejarse con enormes dificultades que no le han permitido desarrollarse a la par con lo que demandan los mercados tanto nacional como internacionales.
Lo anterior se puede fortalecer por el hecho de que el sector manufacturero del país, ha visto decrecer su participación en el Producto interno Bruto (PIB) de la República Dominicana en los últimos 20 años, situándose hoy día en aproximadamente un 10%.
De acuerdo con el estudio “Los sectores económicos en América Latina y su participación en los perfiles exportadores”, Schmidtke, Koch y Camarero, en el 2014, el sector manufacturero participaba en el PIB en un 28.48% en la Republica Dominicana y en América Latina el promedio de los países era de un 30.29%, lo que coloca nuestra industria en una posición muy critica y cada día de menor relevancia para la economía dominicana.
Las acciones que han iniciado gobiernos tras gobiernos con miras a promover un verdadero desarrollo industrial, no han tenido los resultados que se proyectan y como es lo normal en países como el nuestro, las actuaciones de los gobiernos suelen ser muy burocráticas y finalmente desaparecen o son abandonadas con el tiempo.