En la actualidad el Gran Santo Domingo está siendo expuesto a una de las intervenciones urbanísticas más importantes de toda su historia. La construcción de nuevas infraestructuras con la finalidad de proporcionar soluciones a los problemas de movilidad urbana que atestan las principales calles y avenidas del centro administrativo-financiero más importante del país.

Construcción de viaductos, pasos a desnivel, túneles, ampliación de vías, estaciones de metro son algunos de los esfuerzos que encarnan este programa de intervenciones urbanas las cuales incrementan la anarquía y el desorden que caracteriza el tránsito y el transporte en nuestra ciudad.

Desvíos, entaponamientos, disgustos; más desvíos, más entaponamientos y una contrariedad enfermiza se manifiestan cada día que nos movilizamos por la ciudad; no importa si lo hacemos en un confortable vehículo privado o en un destartalado transporte colectivo, salir a la calle y enfrentarnos a la realidad trastorna el día predisponiéndonos ante los sucesos que se nos presenten.

Esta realidad no está muy divorciada del porvenir que nos espera si no se transforma el modelo que ha existido para enfrentar el caos del tránsito y el transporte a nivel urbano. La crónica de un desenlace anunciado nos advierte que los embudos de hoy se traducirán en los tapones del mañana.

Cada cierre de un tramo de la ciudad produce un desvío hacia otro punto de la misma; estos desvíos concentran en solo dos carriles la furia de una manada vehicular que viene de diversos puntos de la geografía urbana.

Sin embargo algunos dirán que estos son los sacrificios del desarrollo y la modernidad; asegurando que estos "pequeños inconvenientes" darán a luz a una hermosa urbe sin contaminación, sin tapones, sin peligrosidad y con sistemas efectivos para movilizar a las grandes mayorías que no poseen un vehículo privado para transportarse.

Lamento no estar de acuerdo con estas aseveraciones; el modelo utilizado en la actualidad no garantizará una ciudad habitable por el ser humano. La construcción de más kilómetros de vía solo permitirá aumentar la capacidad de las ciudades para albergar más vehículos y por ende destruir desde el punto de vista ambiental, social y económico la sociedad sub-desarrollada en la cual nos encontramos.

Por otro lado la construcción de más líneas de metro sin estar articuladas a un sistema integral de movilidad urbana solo generará más deudas para la nación sin soluciones efectivas; manteniendo así la flota de transporte colectivo informal que domina las calles dominicanas y por ende contribuyendo a sobrecargar la capacidad de las vías que tenemos o que puedan construirse.

En definitiva la crónica esperada debe ser "planificación hoy, soluciones mañana"; de lo contrario que Dios nos agarre confesados.