Etimológicamente  la palabra Salario proviene de SALARIM, SALIS, sal, concepto para determinar el pago en sal a los sirvientes. Este concepto ha evolucionado y actualmente se puede calificar  como la remuneración que hace uno de los dos factores de la producción (El Capital) como contraprestación al uso de la habilidad y energía de trabajo por el otro factor (El Trabajador). Esto implica necesariamente una subordinación habitual.

El salario es la retribución que el patrono debe pagar al trabajador  como recompensa del trabajo realizado, cuyo monto es el que se haya convenido en el contrato de trabajo, el cual no puede ser en ningún caso inferior al salario mínimo nacional establecido.

El salario representa el único ingreso que tienen los trabajadores para obtener los elementos básicos para la vida material, como son la alimentación, viviendas, educación, medicina, vestidos, transportes, higiene y diversión sana.

Para enfrentar esta situación, que normalmente llamado El Costo de la Vida, el trabajador debe obtener los ingresos que satisfagan esas necesidades, que le permitan su plena realización personal y familiar.

Para fijar las formas del salario puede ser por una unidad de tiempo: horas, días, semanas, quincenas o mensualmente. También puede ser por una unidad de obra, llamado normalmente a destajo o ajuste, donde se determina por las piezas, rendimiento o trabajo producido.

El salario nominal es el dinero que el trabajador percibe por su labor. El salario real es lo que representa como poder adquisitivo para obtener los bienes y servicios necesarios, con el valor del dinero recibido por el trabajo prestado.

Los salarios pueden ser mixtos, cuando además de los establecidos se agrega a la remuneración las tareas realizadas o se adicionan primas en forma estable o progresiva.

El TAYLORIMO, en el sistema capitalista, y el STAJANOVISMO en el sistema comunista, incentivaron el aumento de la producción con pagos o regalos adicionales a los trabajadores que sobrepasan el rendimiento normal establecido.

Las primas adicionales pueden ser además por la calidad de la producción, como son los Círculos de Calidad, iniciado por los japoneses, por los ahorros, el mantenimiento de las maquinas en optimas condiciones o el desplazamiento de los trabajadores a diversos lugares fuera de los centros de trabajo habituales, que en algunas partes califican como dietas o viáticos.

El salario familiar es el sistema más justo, se hace de acuerdo a la cantidad de hijos y cargas familiares, tomando también en consideración la capacidad y la antigüedad, es la llamada asignación familiar dentro del sistema de seguridad social.  Es para asegurar condiciones decorosas de existencia, tanto para el trabajador como para su familia, para enfrentar los aspectos de subsistencia, con la posibilidad de ahorrar.

El salario puede ser relativo o absoluto. El salario familiar relativo es la cantidad necesaria para mantener una familia con muchos o pocos hijos, el salario familiar absoluto es lo que necesita una familia promedio, lo que una familia normal necesita.

También  existe el salario anual garantizado, que permite una estabilidad por un tiempo determinado, lo que permite una estabilidad económica en el trabajo y los ingresos. Esto se acostumbra hacer con deportistas, como los peloteros profesionales, y con artistas famosos.

Hay diversos agregados al salario como son la Regalía Pascual, las Propinas, comisiones mixtas o puras y la participación de los trabajadores en los beneficios de las empresas.

El salario mínimo es la menor remuneración que debe percibir el trabajador por su trabajo en un contrato individual o colectivo.

Concepciones teóricas de los salarios: La primera teoría relevante sobre los salarios, la doctrina del salario justo la estableció el filósofo italiano santo Tomás de Aquino, quien subrayaba la importancia de las consideraciones de orden moral y la influencia de la costumbre. Definía el salario justo como aquel que permitía al receptor una vida adecuada a su posición social.

La primera explicación moderna del nivel salarial, se basa en que el salario cubra el consumo necesario para que la clase trabajadora pudiese subsistir.

Esta teoría surgió del mercantilismo, y fue más tarde desarrollada por Adam Smith y sobre todo David Ricardo.

Este último defendía que los salarios se determinasen a partir del costo de subsistencia y procreación de los trabajadores, y que los sueldos no debían ser diferentes a este coste.

La teoría de los salarios que Karl Marx sostenía es que en un sistema capitalista la fuerza laboral rara vez percibe una remuneración superior a la del nivel de subsistencia. Según Marx, los capitalistas se apropiaban de la plusvalía generada sobre el valor del producto final por la fuerza productiva de los trabajadores, incrementando los beneficios.

John Stuart Mill, entre otros, propugnaba la denominada teoría del fondo de salarios para explicar la forma en que la demanda de trabajo, definida como la cantidad de dinero que los empresarios están dispuestos a pagar para contratar a trabajadores, determina el nivel salarial.

John Maynard Keynes, uno de los principales opositores a esta teoría, los aumentos salariales pueden producir un aumento de la propensión al consumo, y no al ahorro, en una economía.

El aumento del consumo genera una mayor demanda de trabajo, a pesar de que haya que pagar mayores salarios, si se consigue una mayor riqueza gracias a una disminución del nivel de desempleo.

EL SALARIO REAL: Actualmente los grupos representativos de los sectores productivos  están discutiendo el asunto del salario, tanto privado como público. Este tema tiene mucho que ver con la inflación, pues tanto el salario nominal inciden directamente en toda la economía nacional.

A trabajadores y sus representantes les debe interesar tanto la cantidad de dinero que reciben en retribución por su trabajo, que es el salario nominal, como en especial el poder de adquisición de bienes y servicios para el desarrollo de las personas humanas, que es el salario real.

Cuando se aumenta  el salario nominal, pero al mismo tiempo aumentan los precios de la alimentación, viviendas, educación, medicina, vestidos y transportes, se reducen los salarios reales de los trabajadores, entramos en un círculo vicioso, donde los más perjudicados son los trabajadores.

En el caso actual el problema es que ya los artículos de primera necesidad han aumentado de precios, mientras los salarios han quedado estables, en perjuicio de los trabajadores y sus familias. Aquí todo ha aumento con relación al valor del dólar,… menos los salarios de los trabajadores.

No existe una política definida sobre los criterios  científicos para la fijación de salarios, en muchos casos las  demandas justificadas de los trabajadores  carecen de argumentos y fundamentos  y los aumentos de los salarios nominales se convierten en instrumentos negativos para los mismos trabajadores, cuando no son acompañados de un aumento del salario real, del poder adquisitivo.

Hay que tomar en consideración que el 57% de los trabajadores están en el sector informal, y cerca del 13% están desempleados; ambos grupos, que son el 70% no tienen salarios. Los salarios mínimos que se discuten sólo está relacionado con un 25 de la población económicamente activa.

Actualmente el sindicalismo moderno, se interesa más en el poder adquisitivo y los servicios que pueden tener los trabajadores y sus familiares, que  por el simple aumento del salario nominal, que en muchos casos termina perjudicando a los trabajadores. El sindicalismo europeo, por ejemplo, pone más énfasis en conseguir buenos proyectos educativos, de salud, seguridad social, planes de viviendas y lograr artículos de buena calidad y precios, que a la larga van a beneficiar más el poder adquisitivo, del trabajador y su familia.

Debemos entender que lo más importante en estos momentos son los precios de los artículos de primera necesidad, el aumento del poder adquisitivo de las familias trabajadoras. De nada vale un aumento nominal sin frenar el costo de la vida.

  

El medio más eficaz para aumentar el poder del salario real es aumentando la producción, crear nuevas fuentes de trabajo, combatir el desempleo, acelerando el proceso de industrialización y la manufacturación de la materia prima nacional, pero estos procesos son lentos y a mediano plazo. Hoy mismo necesitamos un aumento general de salarios, sin que implique un aumento general de los bienes y servicios de primera necesidad.

Los trabajadores y sus organizaciones representativas deben reorientar las demandas y reivindicaciones para luchar por un buen salario real, buscar mayores y mejores coberturas de seguridad social real, comedores económicos,  boticas populares eficaces, mejores centros de educación pública y gratis. Buscar los mecanismos que permitan darle un mayor poder adquisitivo al salario de los trabajadores, para un mejor desarrollo persona y humano de la clase trabajadora y sus familiares.

Lo importante ahora es determinar en qué medida ese aumento de salarios va a beneficiar a los trabajadores y sus familiares, y que no implique un aumento general en los precios de los artículos de primera necesidad.

El salario debe darse a cada uno según su trabajo, de acuerdo a sus necesidades y cargas familiares y que sea justo.

Para los 1.500 millones de trabajadores asalariados del mundo, se avecinan momentos difíciles, El crecimiento económico lento o negativo, junto con los precios muy inestables de los alimentos y la energía, erosionarán el salario real de muchos trabajadores, en particular de los hogares pobres y de bajos ingresos. Las clases medias también se verán gravemente afectadas”.

Por otra parte la inteligencia artificial está eliminando muchos puestos de trabajos, no conocemos el futuro de la seguridad en los empleos, pero indudablemente el porvenir es incierto para los trabajadores y sus familias.

Mientras la inflación se mantenía baja y la economía mundial crecía a una tasa de 4 por ciento anual, el crecimiento de los salarios quedó rezagado, aumentando en menos de 2 por ciento anual

Es necesaria una reactivación de los salarios mínimos, como medio para reducir las tensiones sociales que son consecuencia de las crecientes desigualdades.

Los empleadores deben recordar que sus mejores aliados son sus empleados, y el sindicalismo debe revisar sus reivindicaciones para asegurar a los trabajadores un salario digno, para ellos y sus familiares.