Si algo resulta más apasionante que la  novela  científica de ficción de Julio Verne es hablar de los pecados de la derecha, de su corrupción, de su voracidad, de su falta de patriotismo, de su estirpe de comerciantes,  de su condición de traidores, mentirosos, simuladores, oportunistas arribistas, fariseos, corazones  blanqueados y criminales, y todo esto puede resultar más cierto que un viaje al fondo del mar con Julio Verne.

Ahora, acompañar a Julio  Verne a las profundidades,  al orden lógico  y supra segmentos de la narrativa  del muevo discurso  de Max Puig en esta campaña electoral, y tener el atrevimiento de hacerlo en una frágil canoa,  se torna  una travesía en el océano de las claudicaciones peligrosa y difícil de  afrontar por las grandes olas y los peligros inconmensurables de sus saltos e incoherencias.  Las deslealtades que exhibe don Max al navegar  con ventajas  mar adentro durante mucho tiempo en un lujoso crucero de privilegios y comodidades estatales, y ahora tranquilamente   abandonar el gobierno en su último tramo  después  de un jugoso viaje  vip, resultan fascinantes.

Diría mi padre Pichingo Olivero, ¿Cuál quiera que lo oiga  pensaría que él no estaba ahí y no era parte?  El sinvergüenza actúa siempre con una memoria de cangrejo y con la cara limpia del yo no fui; después de estar amamantándose  del Estado por más de una década, cual  parásito,  ahora el  rey Max  no comparte la forma de administrar e invertir de los gobiernos tradicionales, gobiernos con los que él ha cohabitado de formas excepcionalmente ventajosas.

El candidato Max ha olvidado que el Ministerio de Medio Ambiente, El Conare, Lome IV y la Senaduría de Puerto Plata  son también;  unas,  entidades públicas de gobierno, y  la  otra representación en el congreso de los partidos tradicionales del sistema que el rey de Pontón administró  y representó.

Max el rey de Pontón, para los que no son de mi época, Pontón fue un Centro de Educación Popular con sede en la Vega,   desde el que se iba a construir  una conciencia popular y revolucionaria por una sociedad justa y un hombre nuevo. No sé si estas líneas programáticas de Pontón siguen todavía presentes en el programa del candidato Presidencial Max Puig, si usted quiere conocer del destino de este centro, indáguelo con el rey.

Las elecciones del próximo 20 de mayo ponen en evidencia que el rey de Pontón y la izquierda dominicana siguen más divididos que las 12 tribus de Israel,  si antes los dividió ser  pro  chino,  pro ruso, pro cubano,  pro albanés, o, los recursos y el control de Cepae, Cipaf, Pontón, Cedee. ¿Ahora, qué  los divide hoy?

La derecha con todos sus matices se distribuye  entre si el 98.9% de las preferencias  electorales con solo dos candidatos, y la izquierda redentora el 1.01% con cuatro candidatos, para repartirse entre sí  los votos que se cuentan.

Tal es el estado de cosas, de desviación y desvarío de nuestra gloriosa izquierda revolucionaria, que hasta la posición y el orden en el frente de masas les ha dividido históricamente; con el asuntico  éste, de si hay que ir encabezando delante o acompañando al lado de las demandas del movimiento social.

Para resolver este dilema Radio Enriquillo en el año 1981  convocó  a un Análisis de coyuntura Con Max Puig y Fafa Taveras, en la Casa de campo de Don Antonio Méndez en Polo Barahona. Terminamos divididos en dos bandos: Padre  Gerardo Rogmans, Max y el Centro de Cabral y los que querían ir delante dirigiendo el proceso por un lado, y el Padre Andrés Gers, Fafa y los de Radio  Enriquillo terminamos en el otro extremo con la tesis de acompañando el proceso.

Al final de la jornada concluimos  el evento  como siempre, "más divididos",  todo por obra y gracias de nuestra  gloriosa izquierda que se a auto destruido de forma cíclica, gracias a los aportes de ella misma, Balaguer y su negación ideológica. Un día se pelearon  entre ellos por unas parcelas y el programa de la reforma agraria, otro día por una imprenta, las armas  y, no ha faltó  una guerra por los puercos y el programa de la fiebre porcina; hoy, se pelean y se dividen   por lo mismo que se pelea, pero no se dividen los llamados partidos del sistema; "la codiciada teta nacional".