Para integrar  una población que ignoraba los signos   de la escritura, fue necesario el recurso del arte mural  para comprender  pasajes Bíblicos y de la doctrina  Cristiana. De ahí  la pintura mural de los templos  Románicos.Fue en una sociedad europea más urbana que floreció   el  gótico con sus altos templos y oscuros espacios que fue necesario iluminar trasladando las imágenes de aquella pintura mural  a los complejos vitrales que más que translucidos recrearon el color de la luz en el mismo color expuesto.

El vitral es obra del taller artesanal que después se convirtió en una expresión individual.

Habrá que reflexionar sobre que fue determinante en el desarrollo de aquella técnica artesanal. Si fue la solución a  una elevada arquitectura  en la plenitud medieval con su compleja estructura y  sus inmensos espacios oscuros.

O si por el contrario fue la influencia que ejerció en los teóricos del cristianismo de entonces la llamada Estética de la luz por la que se llego a identificar la luz con la belleza divina y  que provenía de los tiempos de la antigüedad.

En las antiguas civilizaciones del Egeo se pretendía integrar la Armonía y la Proporción a una Belleza que ellos llamaban, el  Esplendor-.

Así lo asimilaron las teorías del cristianismo medieval.

–La belleza proviene de una forma y la presencia de una luz incorpórea que ilumina la oscuridad de la materia-.

Como  aquel egipcio  cuya obra –Uno- recopilo en sus seis conocidas  Eneadas. El   afirmo que  – ¨la belleza no se encuentra en la forma, sino en su «resplandor»: todas las cosas, todas las formas, tienen luz, que es donde radica la belleza¨-.

Como la luz que arroja el sol, o el brillo de las cosas.