Como temíamos, los señores generadores agrupados en la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE) anunciaron que no están dispuestos “a renegociar los contratos de compra y venta de energía porque son el resultado de licitaciones públicas internacionales realizadas en el momento de la capitalización y firmados de común acuerdo con el Estado”. Y tienen razón.

Y van mas lejos los señores, pues hasta defienden el sistema de tarifas y formulas utilizadas para calcular el precio de la venta de electricidad a las distribuidoras con el argumento de que es “transparente”, y a que “así está establecido en la Ley General de Electricidad”. Y mire usted, que siguen teniendo razón.

Contratos atados y bien atados dan la razón legal y jurídica a los muy señores, aunque no le otorguen la razón moral. Pero a esta hora del “capitalismo salvaje” denunciado por Juan Pablo, ¿a quién c… se le ocurre hablar de moral o patria cuando hablamos de dinero?

(Para que exista en el Estado la cleptocracia impune que sabemos que existe, también ha de haber los incitadores a las prácticas cleptócratas, o sea, corruptas, ladronas, vagabundas, quiero decir).

Admitida la razón jurídica, legal y de derecho de los implacables e insaciables señores, uno pide públicamente al Estado dominicano y su mas alto representante, el Presidente de la República, respetar los derechos ciudadanos y empresariales, la seguridad jurídica y las novias de los citados señores; pero al mismo tiempo le solicita que “haciendo uso de los atributos que le confieren la Constitución y las leyes de la República” instruya a la Dirección de Impuestos Internos, a la Dirección General de Aduanas, a los ministerios de Salud Publica, Medio Ambiente y de Trabajo para que inspectores de esas agencias del Estado revisen y certifiquen que todas las empresas de los ilustrísimos señores, incluidas las generadoras -a las que el Estado debe respetar sus derechos que pasan por no renegociar contratos- cumplen con todas y cada una de las normas y responsabilidades que mandan las leyes dominicanas, solos las que mandan las leyes. Así sabremos si es cierto que pela el gas, si es fácil o no moler canela fina, o al fin se sabrá qué es un peine en cabello “malo”.

El Estado Dominicano tiene el mismo derecho que tienen las generadoras a  amparar sus acciones y decisiones en la ley, solo en la ley.

!El reglamento de la guardia, Presidente, el reglamento! Pregúntele a Sigfrido que sabe de eso, joder, que es de Patria que estamos hablando, aunque ésta, como los zapatacones, las blusitas "bajymama" o las corbatas anchas no esté de moda ni se lleve. Muchas gracias.