Todavía no salgo de mi asombro al leer documentos publicados por un periódico digital de los que investiga y presenta pruebas de escándalos públicos y privados dados en esta patria sufrida de Duarte.
Los documentos en cuestión retratan una operación entre el gobierno y el presidente del principal partido político de oposición, a escasos cinco meses de las elecciones generales del 2012, en las cuales este saboteo el triunfo del candidato de su partido.
Entre los documentos publicados esta el contrato entre el Banco de Reservas y la empresa General de Galerías Comerciales Mundo Mall, representada en el documento por el Ing. Miguel Octavio Vargas Maldonado, presidente del opositor PRD, quien toma prestado del estatal Banco de Reservas la suma de US$15 millones a una tasa de 9% anual, con una gracia de 24 meses para pago de capital, es decir, durante este tiempo solo pagara los intereses que genere dicho préstamo, cuyo fin es tan general como estas líneas que copio textualmente del contrato de marras: “para capital de trabajo en el desarrollo de proyectos”, o sea, para cualquier proyecto que al Ing. Vargas se le pudiese ocurrir.
Supongamos, solo para hacer un ejercicio, que el Ing. Vargas Maldonado no tuviera en carpeta ningún proyecto especifico, ya que no presento planos ni documentos aprobatorios por parte de las instituciones del ramo de ningún proyecto en ejecución o por ejecutar para el que necesitara esos fondos, que estos fueran depositados en una institución bancaria en pesos, a una tasa de 12%, es decir, 1% mensual, esos 15 millones de dólares convertidos en pesos a la tasa del momento serian 585 millones de pesos que generarían 5.85 millones de pesos mensuales en intereses, con los cuales asumir el pago de los intereses del préstamo a un 9%, los cuales serian unos 112,500 dólares que a la tasa de entonces serian unos 4,37 millones de pesos, lo que daría una ganancia neta para Vargas Maldonado de 1,462 millones mensuales, o sea, 35,1 millones en el periodo de gracia. Que negocito.
Hay que apuntar que el presidente del PRD puso en garantía varios inmuebles ubicados en la Av. Máximo Gómez casi esquina John F. Kennedy, lugar donde se encuentra hoy la plaza Sambil, propiedad de unos venezolanos asociados con Vargas Maldonado, cuyo valor total de tasación supera por mucho el monto del préstamo, pero también hay que señalar, y esta es la parte dudosa, que la empresa de Vargas Maldonado tenia en ese momento una calificación que no la hacia sujeto de préstamo, ya que los bancos no valoran tan solo las garantías ofrecidas sino mas bien la capacidad de pago del deudor, y la empresa del presidente del PRD tenia dos anos sin operaciones y la evaluación de los técnicos del Banco de Reservas auguraba perdidas en los primeros anos de vigencia del préstamo, además, dentro de las investigaciones de los técnicos de Banreservas aparece un préstamo con características de línea de crédito con el Banco León, totalmente copada y con mora por varios millones de pesos, otro argumento que a cualquier otro que no fuera el presidente del partido opositor al gobierno en un ano electoral le hubiera bastado para que su solicitud fuese rechazada.
La aprobación de ese préstamo solo es posible con una Junta de Directores del banco estatal compuesta por gente del entorno del ex presidente Leonel Fernández, quien temía a una victoria del candidato del PRD, pues conocía todas las barbaridades cometidas en su gobierno por gente de su entorno intimo y a pesar de blindarse judicialmente no quería exponerse a sorpresas. Hay que señalar que esa Junta de Directores estaba compuesta además del administrador del Banco, Vicente Bengoa y el Ministro de Hacienda Daniel Toribio, por Micalo Bermúdez, empresario santiagués ligado al Senador peledeistaFélix Bautista, otros tres empresarios privados y tres periodistas afines al PLD y al gobierno. Solo hubo un voto en contra de la operación, el de la vocal suplente Lic. Ada Wiscovitch.
Dicen que en la vida todos tenemos un precio por el que somos capaces de doblarnos, para algunos ese precio es la vida de un ser querido, para otros pueden ser miles de millones de dólares o hasta miles de pesos, depende del tamaño de la ambición, y para otro cualquiera dispuesto a traicionar su partido el precio es de 15 millones de dólares, bagatela que un gobierno despilfarrador no iba a pasar por alto para ganar las elecciones a costa de una chilata que ni siquiera iba a salir de los bolsillos repletos de la cúpula morada.