Hay que estar vivo para oír cosas, pero de un Obispo no esperaba escuchar semejante monstruosidad, negar a Santo Tomás de Aquino y reivindicar a Thomas Hobbes, el filósofo materialista. Monseñor José Dolores Grullón estremeció los cimientos de la doctrina escolástica y el pensamiento Tomista cuando afirma “que los dominicanos nacemos corruptos, tenemos la corrupción en la sangre”, dicho esto en un periódico de circulación nacional.
Estas afirmaciones niegan totalmente la esencia de la filosofía cristiana, pensamiento con el que rompe Thomas Hobbes cuando sustenta la tesis de que el hombre es malo por naturaleza, o dicho de otra forma, “el hombre es lobo del otro hombre”-Homo Homini Lupus-, Esta locución latina fue popularizada por Thomas Hobbes, pero es de la autoría de Plauto Lucio (154 ac….) y contestada por Séneca, y, no era Obispo: “El hombre es algo sagrado para el hombre”.
Monseñor Grullon Estrella, Obispo de San Juan de la Maguana, perdió la perspectiva Teológica y la visión filosófica cristiana al entrar en contradicción con los fundamentos metafísicos de la cosmovisión católica, cuando ignora la encíclica “Aeterni Patris” del Papa León XIII (4 de agosto de 1879) en la que recomienda el tomismo a los católicos como doctrina filosófica forma de explicar y favorecer la convivencia y el comportamiento en la sociedad cuyo eje de pensamiento son el ser en potencia y el ser en acto, y la Suma teológica.
En esta última Santo Tomás de Aquino plantea las cincos vías para la demostración de la existencia de Dios. En una de estas vías o tesis teológicas Santo Tomas plantea: “Lo semejante tiende a lo semejante”, si el hombre está hecho a imagen semejanza de Dios, tenemos en sí mismo la capacidad de transitar en el devenir de la potencia al acto, en un Dios inmanente y trascendente, inmanencia presente en nosotros que nos hace ser y, una trascendencia que nos hace llegar a ser lo que no somos, seres plenos en el amor de Dios, única esencia de lo existente.
Estos argumentos expresado por el obispo de San Juan de la Maguana, son coincidente con los criterios establecidos en el Leviatán por Thomas Hobbes cuando plantea lo siguiente: “…Se refiere al derecho natural a la libertad de cada hombre, que lo autoriza de usar su propio poder, según le plazca, para la preservación de su propia vida, y por lo tanto de hacer cualquier cosa que conciba como la más adecuada para alcanzar ese fin (Leviatán)”. Como filosofo Tomista no creo que el egoísmo sea la fuerza eficiente del comportamiento humano planteado por Thomas Hobbes, cuando en su pacto o contrato social establece que el derecho natural individual se oponga a las normas morales cuyos únicos motivos según Hobbes son:
"Los deseos, y otras pasiones del hombre, no son en sí mismos pecado. No lo son tampoco las acciones que proceden de estas pasiones”. Resulta inconcebible que estas posiciones hobbessiana sean reivindicada por un Obispo Católico que al condenar la corrupción que acogota los cimientos de la sociedad dominicana establezca como razón natural del ser dominicano y algo inherente, la corrupción.
El Papa Paulo III en su encíclica in apostulatus Culmine (1538 del 28 de octubre), estableció estos lugares de la Hispaniola como una República Cristiana, y tres siglos después los fundadores de la nación dominicana asumen los principales símbolos de la fe católica para anunciar la identidad y la soberanía: La Trinitaria, la Cruz y el termino Dios, integrados en el escudo y la bandera nacional. Resulta y viene a ser, que lo que tenemos en la naturaleza y en nuestra esencia social son los signos de la fe cristiana, no la corrupción.
La Visión del Obispo de San Juan de La Maguana, Monseñor Grullón, al hacer esta afirmación impropia de su investidura, hace contradicción frontal con los fundamentos de la Ética Tomista que a diferencia de la Ética Kantiana funda su Ética sobre el deber y para quienes el valor constituye el centro de la Ética, el tomismo funda la ética cristiana en una teoría del fin y de la felicidad concebida esta como una actividad persistente y perfecta de la actividad humana que disciplinada por la virtud del trabajo hacia el obrar bien, y no solo bien, sino desahogada y alegremente bien. La Corrupción es la más baja de las pasiones humanas, y no es parte de la naturaleza dominicana como seres creados por el amor de Dios.