Opinión

El juego es infinito (2 de 2)

Permitamos a los jóvenes soñar y abordar la economía infinita, la digitalización generará el sustento de la próxima generación de dominicanos.

Por Arturo López Valerio

La economía digital es infinita

A principios de este año el presidente Luis Abinader emitió el decreto Decreto 71-21, que crea el Gabinete de Transformación Digital, el cual tendrá la responsabilidad de elaborar las estrategias nacionales de transformación digital, asumiendo las funciones y compromisos de la Comisión Presidencial de la República Digital, cuyos decretos de establecimiento y definición de bases legales quedan derogados.

Cuando analizamos la estructura del Gabinete de Transformación Digital notamos que dentro de su composición están todos los actores que se relacionan a la competitividad e innovación en el país, también aquellos que fueron excluidos de la conversación por más de una década. Con un reto latente de leyes y una estructura del estado que no están actualizadas para los retos del Siglo XXI: la economía digital.

Al observar las conversaciones realizadas en las mesas de trabajo, considero desacertado el apego a los paradigmas (yo le llamo la memoria del estado) que no permite el surgimiento de nuevas iniciativas. Los actores que deben velar por el crecimiento digital se enfrascan en un juego finito. Se insiste erróneamente en trabajar programas y proyectos sin una visión holística y es quizás el mayor reto de cualquier estrategia nacional, movernos al juego infinito.

Ed Catmull, fundador Pixar Inc. –una de las empresas más creativas del mundo, explica en su libro Creatividad SA, cómo "los soviéticos lanzaron el primer satélite artificial —el Sputnik 1— en torno a la órbita terrestre. Al verse superados, la respuesta de Estados Unidos fue crear una llamada Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA, en sus siglas en inglés). Aunque fue asignada al Departamento de Defensa, su misión era claramente pacífica: apoyar a los investigadores científicos en las universidades estadounidenses para evitar la llamada 'sorpresa tecnológica'. Al financiar a nuestras mejores mentes, pensaban los creadores de la ARPA, dispondrían de las mejores respuestas para no quedar rezagados".

Dicha agencia catalizó entre otras incontables innovaciones la revolución informática e internet. Fue la madre de la economía digital que hoy conocemos a través de una labor de construcción de capacidades que inició en 1954. Estados Unidos perdió en algún momento el rumbo, viéndose amenazado por China en el último lustro, por esta razón es lógico su movimiento estratégico hacia el espacio a través de las capacidades construídas por los empresarios.

El primer paso para desarrollar una estrategia para abordar la economía infinita es reconocer que los actores actuales tienen sus intereses en el juego finito –que comenté en el artículo anterior– y los demás que han abordado los flujos infinitos nos han superado. Sin esa reflexión y sinceridad, una agenda digital no será jamás real en la República Dominicana. Este tipo de reflexión no la puede hacer un gobernante o ministro porque es una sola parte del encadenamiento digital.

Por esta razón nuestro país debe abrirse a los modelos de desarrollo que incluyan las tecnologías y conocimientos STEM; el sector financiero nacional es un claro ejemplo de cómo actores acelerados pueden fomentar la catálisis para una mano de obra capaz de desarrollarse en el nuevo contexto global y de paso, cerrar las brechas actuales sin ocultarlas.

Tenemos un lustro afirmando el desfase y atraso tecnológico de nuestro país: saltamos procesos importantes de la etapa de digitalización que el mundo inició hace 20 años atrás. También cuando llegó la transformación digital, ha sido poco adoptada por los actores nacionales. Esto genera una desventaja evidente en una economía digital de la cual no somos partícipes y tampoco tenemos los recursos humanos capacitados y en abundancia para iniciar una verdadera transformación nacional.

El mundo está mirando al espacio para generar una economía infinita que transformará el mundo como lo conocemos, ahora debemos preguntarnos como país: ¿queremos dominar las reglas de un juego finito o construir un desarrollo humano que nos ayude a alcanzar oportunidades infinitas?

Como dijo Sir Richard Branson, fundador de Virgin Galactic: “Una vez fui un niño con un sueño mirando hacia las estrellas. Ahora soy un adulto en una nave espacial mirando hacia nuestra hermosa Tierra. Para la próxima generación de soñadores: si podemos hacer esto, imagínense lo que pueden hacer ustedes".

Permitamos a los jóvenes soñar y abordar la economía infinita, la digitalización generará el sustento de la próxima generación de dominicanos. En el juego finito no hay cambio ni desarrollo

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