El ser humano es por naturaleza bueno. De hecho los psicólogos evolucionistas, terapeutas familiares y demás expertos del comportamiento racional de los seres humanos han determinado claramente como estamos estructurados para olvidar las cosas negativas que nos suceden y tratar de magnificar y repetir las buenas.

Del mismo modo, el espíritu de progreso individual (que viene necesariamente acompañado de un optimismo intrínseco) tiende a traducirse, cuando no se ve interrumpido por fuerzas exógenas (un Estado fiscalista, ineficiente, atropellado y/o politizado por ejemplo) en bienestar colectivo. Como reza el famoso principio del padre de la economía Adam Smith.

De tal suerte que la combinación de buenas intenciones y optimismo típicamente se traduce en euforia y aceptación, sobre todo en un ambiente de colectividad, de las ideas nuevas, las caras frescas, y las actitudes sobrias y sopesadas.

El ilusionista manejo las primeras escenas en el teatro, pero ni sus actores secundarios ni el público aceptó del todo su desempeño y la obra salió de cartelera

Bajo esta aureola se han erigido muchos proyectos empresariales y políticos. La lista es interminable pero se pueden mencionar múltiples casos en el extranjero por ejemplo: Bernnie Maddof (mayor fraude Ponsi en la historia de los EEUU), Bernard Ebbers (Fraude de World Com), Kenneth Lay (Enron Corp -Mayor quiebra Fraudulenta de los EEUU en 2001). En lo Político George W. Bush (sin comentario), Jamil Mahuad en Ecuador (mayor quiebra bancaria de la historia de ese país, perdida de la soberanía monetaria y fraude electoral a su favor que culmina con derrocamiento).

En el plano nacional nos limitaremos a mencionar los celebres casos bancarios que van desde el Banco Universal, Bancomercio, Baninter, Bancredito, Mercantil los corporativos de Dato Centro, Cap Cana, Delta Intur entre otros tantos. En el plano político sin lugar a dudas el mayor hacedor de este voto de confianza y afecto esperanzador fue depositado en los hombros de Leonel Fernández.

La construcción de un sistema democrático crítico, capaz de corregir sus imperfecciones y ampararse en normas y procedimientos institucionales tiene que necesariamente pasar por el cedazo de un liderazgo fuerte, ético y correcto. Nuestra nación creyó que dicho liderazgo podía materializarse bajo las directrices del PLD y Leonel Fernández. El ilusionista manejo las primeras escenas en el teatro, pero ni sus actores secundarios ni el público aceptó del todo su desempeño y la obra salió de cartelera.

La falta de cohesión social en torno a una tercera opción y lo desafortunado del subsiguiente gobierno del PRD e Hipólito Mejía le permiten volver a brillar en la escena.

Esta vez sus actores secundarios estaban más pulidos, o quizás deberíamos decir con las garras más afiladas, de tal suerte que la segunda presentación recibió suficiente agrado y fueron tantas las golosinas que se le brindó al público que lo contrataron para una tercera temporada.

En el 2006 Danilo, cual Pepito comenzó a gritar lobo, lobo. Pero luego de varios intentos el pueblo no le creyó. La magia del ilusionista era exquisita. ¿Cómo sustituir tal elocuencia, su retórica erudita y manejo escénico por el de alguien insípido, constreñido y apagado? De más está decir, que además controlaba todo el presupuesto y aspiraciones de los actores secundarios y una buena parte de los espectadores que asistían diariamente al teatro a recibir su dosis de golosinas.

Sucedió lo que ni Bosch, ni Caamaño ni Manolo se hubiesen soñado. Pepito pactó con el Ilusionista para convencer al lobo bajo la débil pero "humana" premisa de que si lo lograba sacar de la principal escena, se le podrían eventualmente arrancar las garras al lobo.

Hoy nos toca a nosotros los dominicanos y dominicanas que valoramos el legítimo derecho al progreso individual, sin el aprovechamiento ilícito o la enajenación sistemática de las mayorías domar al lobo que representa el PLD desinflando al Ilusionista.

Como lo hemos dicho en múltiples ocasiones, lo "legal no es necesariamente legitimo" y el gobierno que el PLD y Leonel Fernández han estructurado sólo ha acrecentado los niveles de concentración del ingreso, dispersión social y deuda acumulada a ser pagada por las futuras generaciones. Cuando la sociedad le otorgó un voto de confianza y le permitió manejar el aparato del Estado no fue para esto.

El Ser Dominicano es enérgico, jovial y creativo. Nuestra naturaleza y cultura de armonio y amistad hacia el prójimo, el vecino, el envejeciente y el enfermo nos hace infinitamente solidarios y optimistas. Los políticos tradicionales han sabido aprovechar estas cualidades y la enorme concentración de poder que amasa el Estado Dominicano para enriquecerse, apropiarse de lo ajeno y enajenarnos a todos.

Nos han querido vender la "Ilusión" de que sólo ellos son capaces de guiarnos fuera del abismo en el que ellos mismos nos han colocado. De ahora en adelante, tendrán que ser mucho más enérgicos, austeros, comedidos y respetuosos de las instituciones y las leyes pues la reducción a lo político partidario ya no es posible. En hora buena.