Joseph  Campbell dedicó toda su experiencia como antropólogo, a trabajar el mito y sus diversas instancias de relato y representación. La exploración antropológica y psicoanalítica de Campbell parte del concepto de “héroe trágico” y traumatizado. En tal sentido, lo que se interpreta, lo que se comprende, es lo que en proceso el autor llama “Psicoanálisis del mito” (véase El héroe de las mil caras, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1949 (1999).

El “psicoanálisis del mito” es aquel recorrido que parte de los orígenes y las raíces mismas de la representación sociocultural y espectacular, y donde el sujeto habla, se habla mediante sus escenarios de origen. Los puntos que conforman las estructuras elementales del inconsciente cultural aparecen como máscaras, cuerpos, sombras, estremecimiento de una existente que está determinado por las acciones del llamado ser-en-el-mundo.

El actor que encubre, interioriza y participa de ese ser en el mundo, lo encontramos en una dramaturgia de hilos y claves de representación. Esquilo, Eurípides, Sófocles.A partir del traum(sueño)y del Bedeutung(referencia, contexto, significado), que se justifican en el fundamento mismo de un pensar trágico que se reconoce mediante la actuación. Esta justificación la encontramos en los tipos caracteriales determinados por la historia misma del teatro, constituida por estructuras funcionales y colectivas donde Orestes, Clitemnestra, Edipo, Antígona, Ifigenia, y otros reflejan una tradición de funciones psicológicas que emigran y cobran su valor en las diferentes culturas. El estudio antropológico del rito, el mito, las voces colectivas de sociedades arcaicas fue uno de los objetivos que se planteó este estudioso de las culturas humanas, bajo la direccionalidad teórica de Karl Gustav Jung. Las diversas simbologías ligadas a los arquetipos del inconsciente colectivo y a las etapas residuales del mundo onírico, alquímico y religioso se hacen legibles en las representaciones simbólicas, chamánicas y originarias del orden cultural.

A partir de este argumento sobre el que se explica y se vuelve trascendental el tipo caracterial, humano, real e imaginario, aparece en una puesta en cuadro y en una puesta en escena motivadora de una interpretación interiorizada, donde las entidades extendidas y sus pérdidas se repiten en la materia del drama sagrado y el drama profundo.

En diferentes espacios chamánicos sudamericanos, orientales, africanos y caribeños, la puesta en escena de los registros caracteriales y representacionales se reconocen como dispositivos y campos de fuerza pulsionales, reveladores de los mundos internos y los tramos de exterioridad que expresa el actor mediante líneas de conducción del juego escénico y del espacio teatral mismo.

Según Joseph Campbell:

“Los llamados ritos de “iniciación”, que ocupan un lugar tan prominente en la vida de las sociedades primitivas (ceremoniales de nacimiento, nombre, pubertad, matrimonio, entierro, etc.), se distinguen por ser ejercicios de separación formales y usualmente severos, donde la muerte corta en forma radical con las actitudes, ligas y normas de vida del estado que se ha dejado atrás.” (Op. cit. p. 116)

Campbell explica la significación de los ceremoniales y todos los ritos de iniciación en cuanto al modo de afectación de los miembros del círculo comunitario de un determinado espacio de representación social:

“En los ceremoniales de nacimiento y el entierro, los efectos significativos, por supuesto, los experimentados por los padres y parientes. Todos los ritos de iniciación deben afectar no sólo a los candidatos, sino a cada miembro de su círculo.” (Ver, nota 9, Ibídem.)

A partir de la lectura de Campbell sobre el psicoanálisis del mito, aparece una tipología trágica y cómica donde lo representacional y lo teatral aspiran a las raíces culturales y a una antropología de la personalidad caracterizada como fluencia negativa y por lo mismo fluencia de sentido. Algo que le sirvió como exploración a J. Grotowsky y a todos los experimentos y experiencias del “OdinTheatre” (Eugenio Barba).

La antropología del teatro y la representación tendrá su base en la antropología del actor que se sustenta a la vez en una teoría de los conjuntos movientes, así como en una fenomenología de acciones internas que revelan las capacidades internas y externas del tipo teatral y del actor que las representa.

En tal sentido, sería importante explorar las experiencias en torno al “mito del héroe” de Otto Rank y a su vez el “trauma de nacimiento” desarrollado como teoría psicoanalítica y etnosimbólica, en cuyas instancias encontramos la problematicidad del arte y las fluencias de toda una mitografía espectacular y teatral.