Estado y transparencia

El fin de la Liga Municipal

Por Carlos E. Pimentel Florenzán

La Liga Municipal Dominicana fue creada en el régimen del dictador Rafael L. Trujillo M,  mediante la Ley 49 del año 1938, con las funciones de organismo asesor, de asistencia, control y fiscalización de los Ayuntamientos. Desde esa fecha, solo registramos en la referida institución, prácticas contrarias a sus funciones y responsabilidades, más bien, la misma cuenta con una larga historia de clientela, corrupción y reparto político partidario de los fondos públicos que administra.

En nuestro país se plantean varias ideas en relación al futuro de la Liga Municipal Dominicana, unos creen en la necesidad de que la misma exista, otros refieren su reforma y modificación de su marco normativo y otros planteamos su necesaria desaparición.

La Liga Municipal Dominicana, en nuestra historia siempre ha tenido la atención de los partidos políticos, por los importantes recursos que maneja y porque ha servido de instrumento para garantizar alianzas electorales, pagos de favores o como medio de acumulación de recursos públicos y su distribución posterior.

Esa institución es un organismo que amerita su eliminación, la misma no requiere una reforma y mucho menos la modificación de su marco jurídico, su inoperancia administrativa y estructura de funcionamiento presidencialista clientelar, llevan en sí, la necesidad de su supresión y desaparición.

La Liga Municipal Dominicana debe ser eliminada, en el urgente un proceso de reestructuración de la macroestructura del Estado Dominicano. Los RD$ 615,138,196.30 que se le asigna del presupuesto nacional, redistribuirlo en otras funciones y servicios fundamentales  básico para la población y descartar esos fondos para esa entidad disfuncional para los fines de un Estado transparente y en desarrollo, que pueda llevar servicios de calidad para la población.

El Partido de la Liberación Dominica, en los 12 años de gestión no plantea o procede con una propuesta de eliminación de la Liga Municipal, en vista de que la misma es un botín, premio, o recompensa para sus aliados electorales. Si el Presidente Danilo Medina tuviera la intención de reestructurar el Estado, así como eliminó algunas instituciones, aprovecharía la oportunidad para  enviar una señal positiva a la sociedad, que viene reclamando desde hace tiempo se detenga el clientelismo político y el uso de la LMD  como brazo operativo de esos fines.

Desde hace décadas la sociedad dominicana demanda la supresión de esa entidad, pero la codicia, el reparto del patrimonio público, siempre presenta resistencia, en ese sentido nos encontramos con un sistema de partidos políticos cómplice  de la existencia de esa instancia infuncional, la cual presenta debilidades de transparencia, de gestión técnico-profesional como un órgano ‘”asesor”, con una larga lista de prácticas de corrupción de ayer y hoy.

La urgente necesidad de eliminar esa institución, por ser  símbolo del reparto a las parcelas políticas, contribuiría a la reducción de espacios propios de la cultura clientelar y de reparto de las instituciones  públicas y de sus recursos entre los partidos políticos del sistema electoral dominicano, caracterizado por la ineficiencia administrativa y la falta de transparencia.

La desaparición de la Liga Municipal Dominicana se plantea desde antes de la aprobación de la Ley 176-07, del Distrito Nacional y los Municipios,  incluso la eliminación del 5% del monto global de fondos que reciben los ayuntamientos por transferencias establecidas en la Ley 166-03, se convirtió en el primer paso de la supresión de la LMD de la estructura del Estado Dominicano.

Al tiempo que procuramos la supresión de la referida institución, debemos impulsar la Ley de Carrera Municipal, para que se convierta en el medio más eficaz para el reclutamiento de personal por mérito, con capacidades técnicas, que permita superar las prácticas clientelares en el ámbito  municipal y en los órganos de “asesoría” o de rectoría u acompañamiento.

Es obvio, la LMD ya no tiene razón de ser en nuestras aspiraciones de una  administración pública moderna, descentralizada y transparente, porque para el control y fiscalización del gasto de los ayuntamientos, nuestra Constitución es clara e indica las instancias correspondientes.

La eliminación de la Liga Municipal Dominicana, necesariamente fortalecería las Mancomunidades Municipales, contempladas en la Ley de los Municipios No. 176-07.

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