Ya pasaron las elecciones y contrario a lo que predijo mucha gente, se aceptaron los resultados. Tenemos un nuevo presidente. Pero ante toda esta situación, gústenos o no, se debe resaltar la figura del ex presidente Hipólito Mejía. No por su participación en sí en el último torneo electoral, sino tomando como punto de partida los dos últimos años de su mandato, hasta el 25 de mayo de este año.
En el año 2003, producto de la crisis bancaria y su deseo de continuar en la presidencia, la popularidad del ex presidente fue cayendo más y más, día tras día. Salió del Palacio Nacional con una tasa de rechazo muy alta e incluso muchos dijeron preferir al diablo que volver a votar por él. Se fue para su casa y la gran mayoría pensó que nunca volvería a sacar la cabeza. Aseguró que lo único que le interesaba era su papel de abuelo. Pero a menos de cinco años de haber dejado la casa de gobierno, con la famosa firma del llamado “Pacto de las Corbatas azules” quedó rehabilitado en el escenario electoral dominicano, algo que no era posible, ya que para poder re-postularse hubo que modificar la Constitución.Se permitió la “Re-elección” pero era seguido del “Nunca jamás”.
En el año 2010, producto de la derrota del PRD, en las elecciones congresuales y municipales, comenzó la gente a acercársele y sus aspiraciones ya era de dominio público. Se enfrenta a quien fuera uno de sus colaboradores en su gobierno y presidente del PRD, el Ing. Miguel Vargas Maldonado, en marzo del 2011. Sale airoso y se convierte, bajo protesta, en el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano.
Durante el período de campaña logró atraer e integrar a personas que habían abandonado las filas de su organización política, tal es el caso del Lic. Hatuey De Camps, y a líderes de otros partidos. Poco a poco se fueron integrando a la campaña de Mejía dirigentes que habían apoyado a Vargas Maldonado. Se presenta en las Elecciones y logra un 46.95% de los votos válidos y esto llama la atención.
¿Cómo es posible que alguien que haya salido ocho años antes con una taza de rechazo a su gestión e imagen por encima de 60% de la población logre tan alta puntuación? Hipólito Mejía se enfrentó a todos; al Estado y su dinero; al presidente, con su liderazgo; al congreso, con los regalos; al candidato del PLD, estando su partido en el gobierno; a la Primera Dama, con sus planes sociales; al presidente del PRD,haciéndole la contra y dividiéndolo; a la campaña sucia y comoquiera logra esa cantidad de votos.
Contando con los más de dos millones de votos, tal como dijo en su discurso del 22 de mayo, se proclama líder de la oposición, enviándole así un mensaje al nuevo presidente y al presidente de su partido. Ha sostenido reuniones con diputados, alcaldes y dirigentes de su partido. Parece que la mayoría de sus partidarios lo han aceptado como su nuevo líder, hasta hay personas que afirman que hacen “lo que diga el presidente”.
Hipólito Mejía perdió las elecciones, pero adquirió tal fortaleza, algo inexplicable, perdiendo ganó, pero por lo visto se ha convertido o está trabajando para convertirse en el líder. Y con la competencia desigual, con todoslos que estuvieron en su contra y los números obtenidos en la pasada contienda, quién sabe si vuelve a ser el candidato presidencial y logra lo que no logró en esta ocasión.