Uno de los más serios problemas de los Estados se relaciona con el empleo de su población en edad de trabajar. De ahí que entre los más negativos impactos de las crisis económicas, una de sus más preocupantes consecuencias,  es el aumento del desempleo.

El desempleo estuvo en el centro de la crisis económica mundial que se produjo a partir del 2008 con profundos efectos en todos los países del mundo. En los países europeos de gran protección social a su población como política de Estado, aún así  se reportaron casos  desconcertantes  de suicidios asociados a los efectos del desempleo como aconteció en España e Italia.

Las razones que fundamentan lo dicho sobre el empleo o el desempleo son muy simples, pero al mismo tiempo profundas: para la mayoría de los seres humanos en el mundo es el empleo la vía para comprar alimentos, disponer de una vivienda, pagar la educación,  cubrir los costos de los servicios de salud de forma directa o por la vía de un seguro de salud. El empleo es también la vía para pagar el esparcimiento. Se puede decir que el empleo es una respuesta directa a la dignidad humana, pues como resultado del trabajo la mayoría de las personas adquieren los medios para vivir. Es por tanto suficiente para entender, aunque nunca justificar, los casos extremos de suicidios que se comentan.

El Estado dominicano y las distintas organizaciones políticas que han ocupado su dirección, la ocupan o aspiran a ello  igual que en las demás naciones del mundo, tienen una gran responsabilidad frente a la población en generar empleos, evitar su pérdida o  reducción y elevar su calidad.

En la economía de mercado que predomina en la casi absoluta mayoría de países y de la  que es parte la República Dominicana, el crecimiento económico es un factor fundamental  para el aumento y la calidad del empleo; pero en el país esa asociación resulta problemática. Muy serios estudios confirman  que estando la RD entre los países de más alto y sostenido crecimiento de los últimos 20 años,  al mismo tiempo ha sido  de los que ha logrado menor aumento  del empleo, informalidad, así  como de los de más baja calidad.

Los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad civil y especialmente el gobierno que gestiona   el Estado dominicano, han de promover políticas activas  de empleos de calidad a partir de  los múltiples factores que los determinan. Es un problema de la más  alta prioridad por su profundo impacto en la vida de las personas.

@ramonmorrisonf