A propósito de la explotación de acontecimientos históricos, de temáticas de corte histórico y político y de biografías de personajes de la historia reciente dominicana, es necesario ir dándole seguimiento y conceptualizar y categorizar esas películas.
De entrada, decimos que las películas biográficas, o ´biopic´ que es como se les conoce en el argot cinematográfico, no necesariamente son extensivamente históricas pues no hacen objeto de su tratamiento la vertiente temática, es decir que no trabajan a profundidad el aspecto social, jurídico, político, etc. del personaje. Los biopics no son la mejor manera de hacer abordajes temáticos, sino que se puede trabajar mejor cualquier personaje partiendo de un abordaje temático.
Cuando se habla de cine histórico, hay que tomar en cuenta algunas consideraciones de historiadores de como definen a la ´historia´. Hay quien diga que historia es una construcción falsa del pasado, pero que es una construcción necesaria para entender el pasado y el presente. Que es visitar el pasado para entender el presente. O que historiografía es un relato de cómo la humanidad construye su pasado y que pesquisarla es descubrir nuevos hechos de cómo ocurre, por qué ocurren, cuales son las consecuencias. Que es un arma de lucha por cuestiones sociales, económicas, que es un arma de transformación (por aquello de conocer los errores del pasado para no repetirlos, entre otras cosas semejantes).
La frontera entre ficción e historia.
¿La historia es un género literario? ¿La realidad no pasa de una invención? Ante el rigor de la historia, de sus métodos de investigación y exposición, en cine esos métodos y exposición de hechos se constriñen a la narrativa cinematográfica.
¿Puede ser el cine un nuevo soporte para la historiografía moderna? En consideración de académicos, es más adecuado pensar el cine como fuente que como soporte. Aunque, quizás no como un nuevo soporte, pero sin dudas hay que considerarlo como un instrumento eficaz en la generación de sentimientos y emociones de acontecimientos históricos y que al mismo tiempo generen debates levantando el interés por esos acontecimientos y consecuentemente contribuyan a transformar la sociedad.
Existen estudios sobre el papel del cinema en la construcción de mitos. Por ejemplo en la construcción de sueños, de anhelos, de esperanzas, de objetivos en la vida, por ejemplo una anécdota de dos individuos que ven a unos jóvenes trabajar el día entero cargando piedras y les preguntan ¿Cuál es su sueño en la vida, qué quería lograr algún día? Y respondió que “comprar un carro deportivo y pasear con Nicole Kidman por Europa”. En la incubación de miedos, por ejemplo en el caso de Psicosis de Hitchcock cuando hubo muchas personas que al verla pasaron a ducharse con la cortina abierta, se hicieron pesquisas de opinión y a muchas personas les daba temor ducharse con la cortina cerrada.
El cine tiene poder para crear mitos, folclore y para meter en la cabeza de la gente determinadas perspectivas sobre el mundo, sobre la sociedad y su gente, sobre cultura, y lo hace con apoyo de otros medios, por lo que para que sea eficiente debe actuar con la fuerza de otros medios.
Ahora bien, hay que enfrentar el cine histórico como tal, enfrentarlo a su propia realidad. Investigar su impacto, sus desventajas como soporte o sus posibilidades y limitaciones, para tener una buena perspectiva del cine como soporte ideal de la historia.
En la perspectiva con la cual muchos trabajan el cine, usan el cine como un acontecimiento social. Muchos cineastas no gustan hacer cine sobre hechos reales que digan ´eso no existió´. E inventar personajes ficticios solo para responder a las necesidades narrativas no les parece buen alegato para presentar un hecho histórico. Encuentran más razonable la articulación de fuentes, de lo económico, lo cultural, lo social,
El cine actual se decanta mucho por un cine profundamente conservador. Mantiene una lógica en las historias que comulga con ideología autoritaria.