La Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES) acaba de publicar las cifras correspondientes a la ejecución presupuestaria de enero a abril de 2020, lo que nos brinda los resultados del primer cuatrimestre fiscal con el impacto del Covid-19 y el cierre de los negocios y cuarentena durante la mitad de marzo y todo abril. Con los datos de abril se conoce la caída de los ingresos tributarios para el mes, así como los gastos ejecutados.

La parálisis general de la economía ha tenido un impacto negativo directo sobre los ingresos en divisas por la caída del turismo, las remesas, el cierre de zonas francas y exportaciones nacionales y la inversión extranjera. Por el lado positivo se ha reducido a alrededor de US$ 20-30 el preco del barril de petróleo y el precio del oro ha aumentado a más de US$ 1,700 la onza. Ambas noticias son buenas, pero solo compensan con menos erogaciones en parte los efectos negativos de la crisis.

Las áreas de problemas son la viabilidad y manejo fiscal de las finanzas públicas frente a las presiones que creará la crisis, el manejo prudente de la política monetario e  inflación y la gestión de las cuentas externas del país, incluyendo la tasa de cambio y el flujo de divisas. La buena gestión de estas tres políticas dependerá la estabilidad macroeconómica, la inflación, los niveles de empleos y la renovación del crecimiento.

En la República Dominicana se implementaron medidas de confinamiento general, ley de emergencia y el toque de queda, desde el 17 de marzo. Es decir, el mes de enero fue de normal desenvolvimiento, para finales de febrero comenzaron a brotar casos de contagios, sin cierres generales, y desde mediados de marzo y todo abril se aplicó estrictas medidas de control sanitario, cierre de negocios y toque de queda.

Es decir, en abril se sintió con todo rigor la caída de las recaudaciones tributarias, la alta caída de los ingresos en divisas, y también el impacto y disminución del crecimiento del PIB. Para contrarrestar la crisis el Gobierno implementó necesarias medidas de expansión monetaria y gastos en planes de subsidios a los trabajadores y negoció varios préstamos en dólares, para financiar las cuentas externas y defender la tasa de cambio.

Ingresos Ejecutados.

El total de ingresos corrientes que fue aprobado en el Presupuesto Nacional para el año fue RD$ 747,829 millones, sin incluir donaciones. Esta cifra representa un promedio de RD$ 62,319 millones por mes, o RD$ 249,276 millones por cuatrimestre.  Sin embargo, para el primer cuatrimestre los ingresos realizados fueron RD$ 205,839 millones; es decir, RD$ 43,437 millones menos de enero a abril que lo programado, una caída de 21 %.

En el cuadro se observan las recaudaciones para cada mes. Con todos los negocios e industrias cerradas en el mes de abril, el total de ingresos corrientes fue RD$ 45,762 millones, con una caída de RD$ 18,557 millones sobre lo programado, o el 37 %. Curiosamente no fue tan mal, se esperaba una baja mayor de los ingresos.

La situación fiscal en realidad no ha sido tan mala como aparenta, pues el Gobierno Central durante el cuatrimestre ha obtenido grandes cantidades de recursos externos e internos. En enero entraron los US$ 2,000 millones de bonos soberanos, en febrero RD$ 12,000 millones de préstamo del Banco Central, en abril US$ 150 millones del Banco Mundial y los US$ 650 millones del FMI y en mayo RD$ 40,000 millones de la inversión de cuatro AFP en bonos de Hacienda.

En resumen, ha existido un colchón de ingresos extraordinarios para mitigar la caída de los ingresos y pagar los gastos especiales en salud y programas de asistencia social.

Gastos Ejecutados.

Examinemos los montos de gastos ejecutados del presupuesto, por mes y el primer cuatrimestre. El gasto total aprobado en el Presupuesto Nacional fue de RD$ 861,074 millones, sin las aplicaciones financieras. Si lo dividimos por 12 meses dará un gasto promedio cada mes de RD$ 71,756 millones.

Por tanto, el gasto aprobado para el cuatrimestre sería de RD$ 287,024 millones. Sin embargo, de enero a abril se gastó RD$ 250,783 millones, o sea RD$ 36,241 millones menos de lo programado. Un dato importante que refleja cierta prudencia fiscal, a pesar de los mayores gastos extraordinarios, pero cayeron las partidas de inversiones públicas y ciertos gastos corrientes de las entidades públicas, por la cuarentena y toque de queda. Las inversiones públicas disminuyeron a la mitad del monto gastado en marzo.

 

Según las cifras publicadas por la Dirección General de Presupuesto, en enero se gastó RD$ 59,551 millones, en febrero aumentó a RD$ 64,990 millones, en marzo bajó a RD$ 59,793 millones y en abril aumentó a RD$ 66,455 millones. Los gastos corrientes también fueron inferiores al promedio de RD$ 60,272 millones cada mes. Pero el gasto de capital se cumplió en enero, se excedió en febrero, disminuyó en marzo y aumentó en abril a RD$ 9,535 millones. No obstante, los efectos de la cuarentena achicó el presupuesto.

El déficit presupuestario real directo para el primer cuatrimestre fue de RD$ 45,278  millones, que es la diferencia entre el total de ingresos y gastos ejecutados, bastante en línea con lo aprobado en el Presupuesto. Seguro es mayor el déficit con el manejo de la deuda flotante corriente. Han habido partidas que aumentaron y otras que bajaron. Hay que recordar que el déficit fiscal establecido en el Presupuesto Nacional para el año es de RD$ 110,000 millones, o el 2.3 % del PIB.

El déficit proyectado por el Banco Central, Hacienda y economistas privados se estima en más de RD$ 200,000 millones, o de 4-5 % del PIB para el añó. Sin embargo, ese déficit para todo el año no lo pueden calcular bien los funcionarios del actual gobierno, porque dependerá mucho de los planes y reformas que realizará la nueva administración a partir de agosto, más si es un gobierno del cambio, con una visión diferente. 

En resumen, en el tercer trimestre en agosto habrá cambio de gobierno lo que traerá nuevos bríos y ánimos de reformas, y en el cuarto trimestre deberá ser de recuperación económica, comercial y de creación de empleos. A pesar de la crisis, existe un margen para recuperar la economía, la creación de empleos y manejar las cuentas externa del país.