Históricamente ha existido un fuerte conflicto en la retórica estadounidense sobre el aceptar que prevalecen fuertes principios raciales predominantes en todas las áreas de esta cultura y el sistema de justicia no es la excepción. Las diferencias existentes entre un imputado “blanco” y otro de color en los EE.UU nos da entender que el problema se ha minimizado durante siglos; pero no ha desaparecido con el tiempo.

Los recientes conflictos generados por el exceso de poder policial y el desafortunado veredicto sobre el asesinato de Breonna Taylor, mediante el cual un gran Jurado dejó sin castigo a los policías implicados en su muerte. Fue algo que no sorprendió a mucha gente. Más aún, en el debate presidencial de esta semana, se les preguntó a los candidatos demócrata y republicano sobre si ellos reconocían que en EE.UU el sistema de justicia es separado y desigual, y la tartamudez por parte de ambos candidatos no fue de extrañar.

El aceptar como bueno y válido que persiste en el origen de la construcción de esta nación una visión donde impera el racismo y la discriminación, es una papa caliente que ninguno de los partidos han deseado encarar. Y que durante años el Movimiento de los Derechos Civiles ha combatido con firmeza.

El esquema judicial norteamericano, ejemplifica la falta de equilibrio; bajo la premisa de que la justicia es igual para todos los ciudadanos que viven aquí. La situación es que cada Estado y ciudades locales promulgan e implementan sus propias leyes. Están desde los tribunales federales cuya competencia es general; para el conocimiento de casos civiles y criminales. Así como los tribunales especializados, que como su nombre lo indica, solo conocen de casos tales como quiebra, impuestos. Están también los tribunales donde se deciden los casos, que son los que corresponden a cada distrito.

El abogado Franklin Herrera Hernández, con maestría en derecho constitucional y derecho civil, en una entrevista nos dijo: “Estados Unidos tiene el mejor sistema democrático del mundo, los jueces son excelentes guardianes del sistema; yo considero que es un país muy organizado en cuanto a sus reglas judiciales”.

Mientras que el Dr. Ambrosio Reyna Núñez, profesor de la Universidad Católica del Este, (UCADE), explicó: “yo considero que este sistema debería igualarse y haber un solo sistema de justicia para todos los estados de la unión…Pero también hay que considerar que al tener leyes estatales y federales, la justicia tiene que tener un gobierno confederado bajo la autoridad de un jefe. Eso trae algunos inconvenientes. Por ejemplo, en algunos estados existe la pena de muerte y en otros no. En algunos te aplican penas más rigurosas que en otros”.

Pese a la retahíla de leyes, prevalecen las raíces que han profundizado los conflictos raciales, porque el objetivo ha sido, el impedir la participación a las personas de color; para evitar que estos se involucraran en los procesos democráticos y en la vida política de la nación. Por ejemplo, a todas las personas que cumplen sentencia, se les coarta el ejercicio del voto para siempre.

Siendo un problema sistemático, desde el inicio de un proceso investigativo donde se debe presumir la Inocencia de una persona, el trato es diferente si la persona es de color o caucásica. Tal es el caso, que informes de la Oficina de Estadística de Justicia muestran que “la probabilidad de un negro o hispano ir a prisión es 6 veces mayor que la de un blanco”. Según, las organizaciones civiles, “en el 2012 un 36,5% de los reclusos eran negros, un 22% eran latinos, mientras que un 33,1% eran blancos”. Todo esto ocurre por la desvinculación en la práctica jurídica existente en cada uno de los 50 estados.

La vida le cambió al joven de origen hondureño Esau Noé Martínez, inmigrante que reconoce que entró de manera ilegal a territorio estadounidense y quien posteriormente cumplió un año en prisión; aun el esta sufriendo las secuelas por los maltratos recibidos en este país; su proceso ha sido una odisea que todavía no termina.

El precio que ha tenido que pagar es muy alto, nos dijo: “tomo cada día una gran cantidad de antidepresivos, para poder dormir, mi vida nunca será igual luego de la prisión; he intentado quitarme la vida más de 5 veces. Ningún sueño americano puede reponerme todo lo que he perdido en salud”.

En la Declaración Universal de  los Derechos Humanos, en su Artículo 11 se dispone: “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa’.

Son múltiples las vicisitudes que experimentan las personas de color en el momento que estos deben afrontar un proceso investigativo en los Estados cuya población es mayoritariamente negra o hispana; la tendencia a más arrestos y mayores niveles de persecución policial. El reconocer que el país fue diseñado para ser controlado por blancos, sería un gran paso para la erradicación de la injusticia social y judicial que ha caracterizado todas las administraciones. Y que ojalá que en los años por venir este país se concentre en resolver estos problemas de su sistema judicial, ya que afectan a las comunidades con mayoría latina y afroamericana, las cuales sufren mayores problemas de desigualdad e injusticia social.