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Escritores y poetas invitados

He notado que mientras hay ahora más periodistas o informadores graduados, menor es el énfasis en los asuntos culturales. No hay, desgraciadamente en nuestros medios, salvo excepciones notables, la presencia de ellos en las actividades de ese orden.

A veces nos enteramos por Internet que alguna personalidad cultural o artística ha estado en Santo Domingo, pero no hay ese dinamismo que producen los chismes. Es una señal peligrosa de lo peor del “populismo” que se practica en nuestras democracias.

El jueves 17 estaba invitado el poeta y diplomático ecuatoriano Eduardo Mora Anda, que por la coincidencia de apellidos, naturalmente, nos atrajo y era que León David, siempre en la sombras aparentemente, ha estado en lo suyo, viajando, contactando viejos amigos que hizo en sus años de embajador nuestro, especialmente en Argentina donde hizo amistad con don Eduardo.

No creo que la activa comunidad ecuatoriana en el país se enterara de que uno de los suyos, culto, y con obra literaria iba a dictar una conferencia sobre Jorge Luis Borges con el título de Borges paradógico, genial y pedante”, que además presentó un bello poemario con el epígrafe muy bíblico (aunque nada de eso en los versos), de Himnos, Cantigas y romances, con un raro subtítulo de Poemas japoneses.

Aparte de los problemas del tránsito en nuestra ciudad, existe una inexplicable apatía cultural que se explica por la falta de publicidad explícita de los actos puramente culturales y de la literatura en general.

Los tiempos en que una novela como La Mañosa apareciera en la primera plana del Listín Diario su comentario, son brumosos y lejanos.

Lo que sucede es que, aquellos directores de periódicos no eran de “escuela”, venían de la literatura, regularmente. Es necesario que nuestros futuros periodistas reciban en las aulas un baño de cultura de mayor esplendor, por decirlo así, sin ofender a nadie.

Hoy, a la carrera, periodísticamente, vamos a hablar de nuestro poeta, alguien que, al fin de los porfines, he encontrado que habla con los pies en la tierra, que recuerda que hay paisaje y naturaleza para que el poeta los cante. Y es que él nació en un pueblo y vivió desde niño en contacto con la verdadera tierra, la que tiene árboles y flores… Los rascacielos nos han hecho olvidar que un gran árbol, también es uno para pájaros y poetas. El poeta no hace cantigas para los templos cerrados sino para los abiertos campos de Dios…

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Un poeta conferenciante

Eduardo Mora Anda

Eduardo Mora Anda, natural del pueblo de Laja, Ecuador, donde vino al mundo en 1948, es un poeta andariego, diplomático, académico, autor de números libros, reconocido como uno de los poetas importantes de su país en la actualidad. Ha vivido en Argentina, Chile, España, Guatemala, Brasil, en Estados Unidos y en Brasil, casi siempre representando su país en misiones diplomáticas. Conferencista ameno, que intercala en sus planteamientos detalles interesantes de la historia y de la vida de nuestros pueblos.  La que ofreció en la tarde del jueves en la Fundación Corripio sobre Jorge Luis Borges fue bien comentada por los asistentes, una selecta representación del mundo cultural nuestro. Al mismo tiempo se puso en circulación su poemario citado, del cual vamos a extraer algunos ejemplos.

Entre las obras de nuestro visitante están una serie de títulos sobre poesía, novelas,  e historia, cuya extensa bibliografía, aunque la citó en su presentación del libro León David, no pudimos retener. 

Lo que es la poesía para Eduardo Mora Anda

La poesía siempre es una sorpresa. Una intuición que nos revela Dios, o un don frutecido en el laboratorio de alquimistas del subconsciente. Don  del idioma o de la sensibilidad, cántico de los árboles, de las montañas y de las grandes llanuras y cántico eterno del mar y eterno mar de la Eternidad…

Llegamos a ella de repente y comulgamos y compartimos luego con el papel en blanco y, a la luz del afecto, más tarde con un buen amigo o con un generoso lector… Nuestra comunión nos enriquece a todos. El verdadero poema es una huella santa y traslúcida que puede elevarnos a otras dimensiones,..

 

Poemas de Eduardo Mora Anda

(De las Cantigas)

II-La Luz

El día llegó, impensado.

en los ojos de mi amada…

El día estaba soleado

de esperanzas y guitarras…

El sol pintaba las ranas

con sus trozos de alegría…

En la plaza de la historia

tus ojos se iban cantando…

y en tu mirada dorada

reía el sol inefable…

aire nuevo, viento suave

y el alma, dulce, alumbrando…!

 

III-El Día

El día en las yerbas

y el alma vela en el día

y en el río, emocionada,

canta la vida viajera…

Y en la callada capilla

del espíritu engolfado

en los libros y en el prado

brota la luz del remanso

que da Dios, inesperado!

 

VI- Sencilla

Fluye cantando dichoso

entre los sauces y prado:

Lo inefable va en el río….

¡La libertad en las aguas!

 

VII-Las Canciones

La vida no crece en hierros

ni en las torres de cemento:

La vida fluye cantando…

Es dicha abierta en los prados…

La vida crece como ondas

y colinas de mujeres…

La vida tiene sabores

de esperanzas y claveles…

La frialdad de las reglas

no es la vida de las almas,

El templo es la flor, el río.

Las flores se abren sin pago.

Para quien es libre y claro

la vida fluye cantando…

 

VIII El río

Yo soy el viento y el río

con sus caderas de sauces.

Yo soy el niño travieso

que encuentra ninfas y lagos…

Yo soy el árbol que piensa

y que se baña en las aguas…

¡Yo llevo en mí el universo

y el perfume de tu almohada!

 

De los Poemas Japoneses

1

Después de la neblina,

el sol que alegra.

Me renuevo.

Dios existe.

Me renuevo.

2

¡“Templo de luz”!

La glauca vega y el pinar enhiesto

y una ternura alta entre mis manos

y una alegría inmensa

en mi silencio….

Cielo sereno.

5

Junto a la flor fragante

el mar cantando…

¡La muchacha y el agua!

6

Tras la cascada

pasa desnuda:

llega el verano.

 

La fotografía

Flamboyanes en Las Guáranas, San Francisco de Macorís.