¿Qué hay de nuevo?

Donald Trump no las tiene todas a su favor para repetir lo de 2016

En EE.UU. no se elige por voto directo al Presidente y al vicepresidente, como en otras naciones. Cada estado, según el número de votantes, se le asigna un número fijo de miembros que componen el Colegio Electoral, de 538 miembros

Por Rafael Gómez

Con la esperanza de repetir las circunstancias y coyunturas políticas que le rodearon para ganar la presidencia de los Estados Unidos en 2016, Donald Trump espera que los colegios electorales inclinen a su favor los votos que se emitirán en las elecciones presidenciales del martes 3 de noviembre.

Según encuestas de la RealClear Politics en intención del voto, Trump llegó al día de las elecciones de noviembre de 2016 con 12 puntos porcentuales por debajo de su contrincante demócrata, Hillary Clinton.

De hecho, en el conteo de boletas electorales emitidas por los votantes a nivel nacional, perdió el escrutinio con 2.8 millones de votos por debajo de la ex secretaria de Estado. Sin embargo, salió airoso en el conteo de los votos de los colegios electorales.

En EE.UU. no se elige por voto directo al Presidente y al vicepresidente, como en otras naciones. Cada estado, según el número de votantes, se le asigna un número fijo de miembros que componen el Colegio Electoral, de 538 miembros. Y estos son quienes a su vez eligen con su voto al Presidente y Vicepresidente.

Para ganar las elecciones, se debe recibir una mayoría de 270 votos. En el 2016, Trump recibió 306 y Hillary Clinton 232, ganando así la Presidencia junto a Mike Pence a la vice.

Analistas políticos aseguran que el actual mandatario mantiene casi la misma distancia negativa, unos 10 puntos por detrás del candidato presidencial demócrata Joe Biden, quien fuera el Vicepresidente en el gobierno de Barak Obama.

La ventaja frente a Hillary Clinton en 2016 era que Trump no arrastraba desgaste político alguno, ni record negativo como funcionario gubernamental, pues no había ejercido cargo en la administración pública.

Fue seleccionado como candidato presidencial republicano por ser un exitoso multimillonario y destacado hombre de negocios del que solo se conocían sus éxitos empresariales en bienes raíces, la televisión y en eventos de reinados de belleza.

Hoy en día, su gestión como Presidente de EE.UU. tiene muchos altibajos. Sus primeros tres años de mandato fueron más de éxitos económicos y políticos que de fracasos, en la que pudo levantar la economía y mejorar las conflictivas relaciones internacionales. Pero el último año ha sido más de fracasos que de éxitos.

Las mayores críticas y lo que peor daño ha provocado a su gestión ha sido el mal manejo de la pandemia del Covid-19, que ha matado a más de 224,300 personas en EE.UU. según reportes de la Universidad John Hopkins.

Sus logros económicos, antes de la pandemia del coronavirus, se derrumbaron a partir de febrero de este año tras la masiva infestación y muertes de ciudadanos por culpa del Covid-19 en toda la Unión Americana.

Su promesa de tener una vacuna contra la enfermedad antes de las elecciones del 3 de noviembre sería un gran fracaso al no poder lograr ese objetivo, por desconocer las opiniones de los expertos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y del asesor presidencial en materia de salud, Anthony Fauci, quienes aseguran que una vacuna efectiva contra el Covid-19 solo estaría lista en el primer cuatrimestre de 2021.

El incremento de desempleados por cierre de negocios y empresas quebradas por culpa de la pandemia es sumamente preocupante a nivel nacional, por los billones de dólares en pérdidas, agudizando aún más la estancada economía de EE.UU.

Las continuas confrontaciones y polémicas con la prensa, su cuestionable estilo de criticar a sus adversarios políticos, sus desacuerdos con los asesores en materia de salud y violación de los protocolos sanitarios, que le provocó el contagio del coronavirus, sus actitudes anti-inmigrantes y su velado apoyo a los supremacistas blancos, podrían afectar sus pretensiones reeleccionistas.

Los demócratas, con Joe Biden de candidato, no han logrado capitalizar a su favor ese entresijo de puntos negativos de Trump, quien busca revertir los resultados del próximo escrutinio con el voto de los colegios electorales.

Según la RealClearPolitics, los estados clave en disputa que podrían decidir las elecciones son: Florida (29), Pennsylvania (20), Ohio (18), Georgia (16), Carolina del Norte (15), Arizona (11) y Wisconsin (10), sumando 119 votos. Las proyecciones indican que Biden tiene asegurados 232 y Trump 125.

A nueve días de las elecciones, ninguno de estos estados claves establece una ventaja considerable entre Trump y Biden que pudiera indicar un claro ganador, según los analistas, por lo que esta semana final es la clave de la conquista.

Resulta cuesta arriba pensar que la suerte electoral pudiera tocar la misma puerta de Trump dos veces, ya que el camino franco que le favoreció en el 2016 está repleto de circunstancias adversas difíciles de superar.

Los demócratas, para mejorar la imagen y posición electoral de su candidato, han tenido que recurrir a mensajes políticos persuasivos del popular expresidente Barak Obama, proponiendo a través de medios masivos de comunicación y redes sociales votar por Joe Biden y Kamala Harris, candidata a la Vicepresidencia

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