
Este año se celebra el séptimo centenario del fallecimiento de Dante Alghieri, el autor de la célebre Divina Comedia. Y ayer, día 25 de marzo, se considera la fecha universal de conmemoración de la composición de esta gran obra, principalmente virtualmente, debido a que Italia está llena de zonas de limitación de intercambios, y que, a pesar de la multiplicación de la oferta de vacunas y de la ansiedad por regresar a algo que se parezca a la normalidad anterior a marzo de 2020.
Y es que este libro es universal, compartido por admiradores a través del tiempo y del espacio. Fue escrito en una época en que su autor creía que el mundo tenía su límite occidental en las columnas de Hércules, en el Mediterráneo, las ediciones en decenas de idiomas las nuevas traducciones se siguen multiplicando cada año, incluyendo los grupos de lectura digitales y las publicaciones con medios interactivos.
En su momento fue moderno, se redactó en una lengua que no era la única viva y en la que apenas empezaba a formarse una tradición escrita. Con esta osadía, su autor le estaba dando nacimiento a un nuevo mundo ya que las lenguas nos sirven primero para pensar y luego para expresar, compartir, entender y contrastar ideas y sentimientos. O, dicho en lenguaje bíblico, “en el principio era el verbo”. Las lenguas influyen en nuestras formas de pensar y a su vez, se quedan con nosotros más allá de las palabras. De nuestros días “dantesco” caracteriza al horror y el desorden, en referencia al tomo del infierno, con mucho la parte más conocida de este tríptico. O la palabra fiducia, que está presente en la figura de los servicios que ofrecen hoy entidades de intermediación financiera, la usó ya él en sus versos. Etimológicamente, la raíz a la que se alude es a la de la palabra “fe”, “fides” en latín y de donde nos vienen las palabras fidelidad, fideicomiso y confianza, pero también infidelidad y perfidia.
A mi vida los cien cantos llegaron relativamente tarde, así que no le extraeré toda la sabiduría y la pasión con la que ha sido disfrutado en el mundo de la pintura, la escultura, la música y la recreación literaria, pero le reconozco su gran poder de relación con la humanidad.
Hoy día este poema sirve para mirar al pasado, al presente y al futuro. A través de él miramos al pasado cuando encontramos referencias a tradiciones e historias que ya habían sido redactadas desde la época de los griegos y los romanos. Nos sirve para mirar al presente porque la humanidad retratada sigue siendo la misma y si queremos conocernos y ver nuestras partes más claras y oscuras, siempre es más fácil a través del ejemplo de otros y, finalmente, es útil para ver el futuro porque, como dice la canción, al final nos enterrarán a todos en la fosa común del tiempo. Dentro de 700 años se traducirá no ya al español o al inglés sino a las derivaciones que de estas lenguas sean vigentes en ese momento.
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