Hace poco, un amigo me escribió en mi muro de Facebook: "Sandra, de todas las mujeres que sigo, eres de las que mejor redacta y más ideas tienes. ¿Por qué te irritan los hombres? ¿Conoces las historias de Bolívar, de Martí y su hija María Mantilla, de Céspedes con sus esclavas? Ellos fueron grandes hombres, quizás demasiado grandes. Me encanta como escribes. Si te relaciono diez casos de mujeres que van a Cuba a coger mangos bajitos como una partía de HP que van a depredar a las niñas cubanas,  ¿destruirías a Sodoma y Gomorra o perdonarías a Sodomo y Gomorro?"

     Mi respuesta no se hizo esperar: “¿Me irritan los hombres? ¡Noooo! Me irrita el machismo pueril, el egocentrismo despreciador y aplastador de la autoestima y el valor de la mujer. El cinismo abominable de ser casado y buscar mujeres en la red y ni siquiera saber a ciencia cierta cuáles son las zonas erógenas de su esposa porque no hace más que la mecánica del (entra-saca-espalda) ese inestable hipócrita e insatisfecho que vive creyendo que la felicidad está afuera y no adentro de su casa y de su cama.

     Yo soy mujer y mi enfoque de crítica va a los hombres machistas-autoritarios egocéntricos-mujeriegos. De las mujeres viejas que buscan jovencitos, que hable otro. Hablo de mi experiencia de equidad de género, porque tú eres cubano y no puedes apreciar en su justa dimensión la valía de lo que digo y por qué lo digo. Pero mi enfoque va más dirigido al hombre dominicano (son la mayoría de mis "amigos" de Facebook, sociedad que he estudiado y machismo que he padecido y te invito a mirar las estadísticas para que veas la cantidad espeluznante de feminicidios que hay en la República.

     ¡No me irritan los hombres! Me encanta el hombre de valores de familia, que aprecia y valora la mujer que tiene al lado y busca la manera de, con amor, limar asperezas, comprenderla y respetarla, porque la ama. Los que me irritan son los cínicos, inseguros, abusadores, etc. Esos que suben fotos donde aparecen felices y abrazados a sus esposas, y sin embargo son capaces de escribirle a otra: "las cosas no son como aparentan, yo trabajo de noche y ella de día, casi no nos vemos, y te invito a almorzar hoy”.  ¡Ves Rey! No me irritan los hombres, sino los descaraos y cínicos. ¡Ah, y ese es cubano! ¡Por Dios! 

     Si usted no le va bien en su relación, trate de resolver los conflictos o, si no,  divórciese. Pero buscando mujeres en las redes solo va a crear caldo de cultivo para mayores problemas. Lamentable no entiendas el sentido de mis reflexiones. Me encantan los hombres fieles, de valores, que saben hacer de cada día un motivo para halagar a su pareja y buscan nuevas posiciones y detalles cotidianos, con creatividad, para reinventar el amor desde adentro. La felicidad está adentro, no afuera.

     Cada uno escribe desde su experiencia vital. Y lo hago, con algún basamento como investigadora sociocultural, antropóloga y socióloga. Estoy hoy viernes a las 9:20pm sola con mi hijo, aquí respondiéndote porque me cansé: ni más cuernos/tarros, ni más malas formas. De las mujeres y sus andanzas (te aseguro que no son la mayoría) escriban los hombres. Yo sigo en el andén de la vida, quizás algún día llegue mi Ulises.  Es que el fenómeno que describes también se da en las mujeres de la red. Las hay casadas, a las que les ocurre lo mismo.

Ahora, aceptemos solo por un instante que tienes razón, que los que buscan son los hombres y que sus sacrificadas esposas están en la casa. Te pregunto:

¿Cuántas cornadas amerita una mujer que ve novelas turcas? ¿Cuántas por encima de estas merecen las que ven brasileñas? ¿Y cuántas aún más ameritan las que se la pasan delante de un televisor viendo novelas mexicanas?

     Yo: A resolver los problemas adentro de su casa y de su matrimonio, la solución no está en buscar otras que tendrán otros defectos.

     Rey: "¿Y si no se resuelven?

     Yo:  Divorciateeeeeee,  coñooo!

     Rey:  Y si hay muchachos?

     Yo: Si hay un problema en la pareja,  sea de la mujer o del hombre y uno de los dos se siente mal, lo adecuado es conversarlo,  analizarlo con comprensión y actitud positiva. Se trata de buscar en pareja alternativas de solución (que no es una tercera persona), y si no se resuelve, y ella sigue importándole  más sus telenovelas que acariciarte y darte besos, y ver una película juntos, o irse de club, entonces: ¿qué haces ahí? Una obra de teatro para que los hijos crean… Al final se dan cuenta que tú le importas a ella menos que sus telenovelas y te acusarán de infiel y traidor cuando ella descubra tu infidelidad. 

     Tú me preguntaste por qué me irritan los hombres. Y yo te traté de responder tu pregunta. No me pidas que hable de la actitud de las mujeres. Sigo diciéndote que la solución está adentro de la relación de la pareja para mejorar o para disolver, pero el engaño, la mentira, la falsedad, por preservar una apariencia de "familia estructurada perfecta" y realmente es toralmente disfuncional, les hace más daño a los hijos que la verdad bien dicha. Es más coherente enseñarles -y te agradecerán más y te valorarán más-, los valores de la honestidad, sinceridad, transparencia, coherencia que no las falsas apariencias, mentira, doble moral, etc.